Belleza y Salud

Los cuidados de una piel sensible

Cada vez son más las mujeres preocupadas por un problema de piel sensible. De hecho, se estima que una de cada dos mujeres la padecen. Se trata de un tipo de piel que necesita cuidados especiales ya que tiende al enrojecimiento o eritrosis. Si no se trata adecuadamente, con el tiempo pueden aparecer esas antiestéticas venitas que se ven a través de la piel, conocidas como “telitas de araña” y que se producen por una ruptura de capilares. En casos más severos, las pieles sensibles pueden verse afectadas por rojeces, picores, quemazón o erupciones cutáneas.

Los tips y recomendaciones que te daremos a continuación, te ayudarán a cuidar tu piel de las agresiones externas y evitar problemas mayores. Si notas que no te han servido o que su estado empeora, debes acudir a la consulta de un especialista que evalúe tu caso en particular y te prescriba un tratamiento.

1) La piel sensible y sus causas

La piel es un tejido que recubre todo nuestro cuerpo, está constituido por varias capas cuya función es la de proteger y defender a nuestro organismo de los agentes externos ya sean los rayos ultravioleta, los cambios bruscos de temperatura, los microorganismos, la acción de los productos químicos o posibles traumatismos.

La piel sensible es especialmente vulnerable a todas estas agresiones externas que en condiciones normales son bien toleradas. Aunque verdaderamente no pueda considerarse como una enfermedad dermatológica, las personas que tienen este problema, sufren reacciones frecuentes a factores como la polución, el sol, el contacto con algunas prendas o incluso el propio estrés. A pesar de que normalmente son leves y pasajeras, resultan ser una gran molestia para las mujeres que las sufren.

Para combatir las causas de la piel sensible en definitiva hay que tener en cuenta dos tipos de factores: endógenos (genética, dieta, estrés) y exógenos (cambios de temperatura, acción de los rayos ultravioleta, microbios, polución, jabones, detergentes, productos cosméticos, etc).

Teniendo en cuenta los primeros, es imprescindible seguir una dieta equilibrada en la que no falten alimentos ricos en vitamina C (naranjas, kiwis, fresas, etc.) y evitar o reducir el consumo de alcohol, tabaco y picantes. Como comentamos en nuestro artículo de ayer sobre las vitaminas y la salud de nuestra piel, para lucir una piel sana y bonita en tu dieta no pueden faltar:

* Betacarotenos: nos protegen frente a las radiaciones de los rayos UVA y están presentes en las frutas y hortalizas de color rojo intenso como albaricoques, calabaza, zanahorias o tomates.

* Vitamina E: protege al colágeno y aparece en el aceite de oliva o los frutos.

* Vitamina C: está presente en frutas como la naranja y el kiwi o en el té verde. Tiene un valioso poder antioxidante y además protege la pared de los vasos sanguíneos.

* Vitamina B: necesarias para el buen estado de la piel. Pueden encontrarse en los cereales como el arroz, el trigo o la avena y especialmente en el germen de trigo.

* Zinc:
es un oligoelemento que aporta firmeza a la piel. Lo encontrarás en los pescados, el pavo, la soja o los champiñones.

La herencia genética es otra de las causas endógenas que pueden provocar que tengas una piel sensible. Suele darse en personas con la piel clara y generalmente se asocia a otros problemas como la dermatitis o la piel atópica. Si la causa del estado de tu piel es hereditaria, lo más aconsejable es dormir al menos ocho horas diarias para mantener a raya el estrés y apuntarse a las mascarillas caseras de efecto relajante.

Teniendo en cuenta las causas externas o exógenas, es recomendable evitar el contacto con tejidos irritantes como la lana y utilizar productos de higiene e hidratación especiales para pieles sensibles. En el mercado existen cosméticos especialmente diseñados para este tipo de piel que no contienen en su formulación fragancias o componentes que pudieran causar alergias; también debes fijarte de que hayan sido testados como productos hipoalergénicos.

La limpieza y la correcta exfoliación son imprescindibles para la salud y el buen estado de este tipo de piel ya que la acumulación de células muertas incrementa las posibles reacciones ante agentes bacterianos. Los productos utilizados  no deben contener alcohol ni ácidos derivados de las frutas ya que causan daños a los tejidos externos. Una vez a la semana es aconsejable aplicarse una mascarilla de efecto antiinflamatorio.

2) Ayuda cosmética

Para combatir las afecciones que puede padecer una piel sensible, deberemos aplicarnos productos que neutralicen los efectos adversos de las agresiones externas pero que, como dijimos anteriormente, sean hipoalergénicos y no contengan sustancias sensibilizadoras.

Dentro de la gama de cosméticos de Elizabeth Arden para el cuidado facial nos podemos encontrar con Calming Foamy Cleanser, una espuma limpiadora con efecto calmante y formulada a base de extractos vegetales. Dentro de la misma línea tenemos el tónico Calming Skin Toner, sin alcohol y a base de componentes vegetales para purificar la piel sin resecarla y la crema Calming Moisture Lotion enriquecida con extractos de vegetales marinos y vitamina E para proteger la piel y reforzarla frente a las agresiones externas.

Cicalfate, de Avène, incorpora en su fórmula principios activos calmantes como el agua termal, regenerantes como el sucralfato, antibacterianos y antifúngicos como el sulfato de cobre, el sulfato de zinc y el óxido de zinc. Está especialmente indicada para irritaciones producidas por ezcema o dermatitis y también para lesiones ocasionadas por una cirugía dermatológica.

La casa A-derma ha lanzado también una nueva gama de productos llamada Sensiphase, diseñada para la protección de pieles sensibles. Contiene oligómeros de Avena Rhealba y vitamina E para luchar contra el envejecimiento prematuro y aumentar la tolerancia ante agresiones externas. El agua desmaquillante está especialmente indicada para la limpieza de este tipo de piel ya que además de hidratarla tiene un efecto calmante.

La marca Integree también tiene una línea especialmente dedicada a pieles sensibles que incluye: Endorose (crema a base de lino con propiedades calmantes), Sensi Mask (mascarilla especial para pieles sensibles), Dermacide (neutralizante del PH de la piel), Seroderm (un fluido con principios bioactivos de origen vegetal que refuerzan los tejidos) y Revigen (biointegrador que favorece la circulación a nivel celular gracias a vitaminas, aminoácidos y enzimas de procedencia vegetal).

Estos productos son solamente algunas propuestas. En tu centro de belleza tal vez puedan asesorarte y recomendarte otras marcas, pero lo fundamental es siempre hidratar nuestro cutis ya que la hidratación crea un efecto barrera que nos protege de la polución ambiental y los efectos de un medio ambiente cada vez más hostil.

Las fórmulas cosméticas específicas para personas con piel sensible o dermatitis atópica están diseñadas para nutrir la piel en intensidad y favorecer la regeneración celular, pero al mismo tiempo no pueden resultar demasiado agresivas. Es aconsejable evitar los productos con fragancias, colorantes o base oleosa ya que pueden bloquear los poros y provocar puntos negros.

Si tu piel reacciona de forma adversa a la contaminación ambiental, imagina cuál puede ser el efecto de una exposición solar prolongada. Tomar el sol de una forma moderada y protegiéndose es positivo ya que los rayos ultravioleta ayudan a sintetizar la vitamina D, que aporta energía y vitalidad al organismo, pero necesitamos un tratamiento específico que actúe de escudo para evitar que la piel se queme. Si tienes sensación picazón, quemazón o aparecen zonas enrojecidas en tu piel, probablemente se trate de una reacción adversa a la exposición solar. También pueden aparecer manchas, pigmentación irregular, descamación e incluso inflamación. Las pieles sensibles no deberían usar un factor de protección menor de 30, sobre todo si se trata de fototipos claros. Las mejores presentaciones son las que podemos encontrar en forma de cremas humectantes ya que permanencen más tiempo en la superficie.

3) Conclusión

Una piel sensible o atópica puede reconocerse por los siguientes indicios:

* Tiene un aspecto frágil y es más fina y delicada
* Suele presentarse en fototipos claros
* Tiene tendencia a presentar rojeces y eczemas
* Los poros no son visibles
* Tiene tendencia a presentar cuperosis
* Reacciona de forma adversa ante cambios bruscos de temperatura, a la acción del sol o al uso de cosméticos inadecuados

Debe tratarse:

* Siguiendo una rutina de limpieza diaria
* Realizando al menos una exfoliación mensual
* Hidratándola diariamente y aplicando mascarillas cada 7/15 días
* Nutriéndola desde el interior con una alimentación equilibrada
* Usando fotoprotectores
* Fijándonos en la composición química de los cosméticos que usamos

Biografía

SomosBellas

Filóloga de Profesión y Bloguer a tiempo completo, amante de los gatitos y una apasionada de las letras e internet.

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