Los mejores tratamientos para el vientre flacido

By on abril 1, 2010
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Uno de los mayores problemas a nivel estético que ocasiona la vida sedentaria es el sobrepeso. Algunas partes del cuerpo se ven más afectadas que otras. Es el caso del abdomen, ya que la falta de actividad física no solo trae consigo el aumento de peso sino también la distensión de los tejidos musculares, apareciendo la flacidez.

Otras de las posibles causas que pueden producir una pérdida de tonicidad en la zona del abdomen son malas posturas recurrentes, una alimentación poco equilibrada y más infrecuentemente, factores genéticos.

La piel tiene sus propias células encargadas de asegurar la elasticidad de los tejidos. Estas células se llaman fibroblastos y su función es producir colágeno y elastina. Sin embargo, con el paso del tiempo, los fibroblastos disminuyen su actividad. A la edad hay que sumarle también otros factores que pueden influir negativamente en el buen estado de la piel como pueden ser cambios bruscos de peso, una mala alimentación, el estrés o tomar el sol sin la protección recomendada.  A partir de los treinta años disminuye el nivel de agua en la dermis por lo que la unión del tejido conectivo entre la dermis y la epidermis es menor. Así es como poco a poco aparece la flacidez, una alteración de la elasticidad de los tejidos tanto a nivel cutáneo como muscular y que se presenta sobre todo en el área de los brazos, los glúteos, los senos y el abdomen.

Generalmente la pérdida de firmeza se asocia al envejecimiento ya que en la edad madura las células de la epidermis pierden parte de su capacidad de regenerarse y de contener a las fibras musculares, lo que lleva a un progresivo relajamiento y flacidez de la piel.

También hay otras causas que pueden generar una pérdida de tono y de tersura en la piel. El embarazo es una dura prueba para la piel de cualquier mujer ya que durante el período de gestación ya que nuestro metabolismo se ve sometido a cambios hormonales que alteran significativamente la apariencia de la piel y la capacidad de regeneración de los tejidos, lo que conlleva a una pérdida de firmeza. Las variaciones de peso también son importantes y oscilan entre los 9 y los 13 kilos. Un año después del parto el cuerpo suele volver a su peso normal pero no la piel que en caso de no haber recibido los cuidados adecuados se vuelve flácida y con presencia de estrías.

Por el mismo motivo, los cambios bruscos de peso dilatan y contraen los tejidos y si se producen en un corto espacio de tiempo no pueden volver a adaptarse al nuevo volumen corporal.

La menopausia es otro período crucial ya que la reducción de estrógenos trae consigo la pérdida del colágeno tipo IV. Como consecuencia de ello, la piel pierde espesor y elasticidad, además de lucir más opaca y reseca. Los cuidados preventivos son imprescindibles para mantener el buen estado de los tejidos.

Una actividad física regular también es fundamental. La vida sedentaria es uno de los factores que acelera la degeneración de los tejidos ya que las fibras musculares tienden a atrofiarse y el colágeno y la elastina se deterioran por la falta de nutrientes y de una adecuada oxigenación. Una rutina diaria de ejercicios te ayudará a recuperar el tono en las áreas afectadas. El ejercicio es un gran estimulante de los procesos de regeneración celular ya que estimula la circulación de la sangre, incrementa el drenaje linfático y favorece la eliminación de toxinas.

Por último no podemos olvidarnos de la importancia de otros agentes externos como la polución, el estrés o los cambios bruscos de temperatura ya que nuestro organismo actúa liberando sustancias que pueden desestabilizar la dermis. Algunos malos hábitos como el alcohol, el tabaquismo o tomar el sol sin protección, son factores muy negativos para la salud de nuestra piel ya que contribuyen a la oxidación celular. Esto se refleja en una mayor sequedad de la piel. Los rayos ultravioleta pueden causar daños permanentes en el estado de nuestra dermis. La alimentación tiene también una importancia fundamental ya que un régimen muy estricto puede ocasionar una falta de nutrientes y las dietas relámpago tampoco son nada aconsejables porque las pérdidas repentinas de volumen crean falta de firmeza en la piel. Beber un mínimo de dos litros de agua al día también te ayudará a hidratar tu piel desde el interior, así como consumir frutas y zumos naturales ya que la vitamina C es un poderoso antioxidante.

Para conseguir un vientre plano y tonificado, tendremos que trabajar entonces en varios frentes: nutrición, ejercicio localizado y ayuda cosmética.

1) Alimentación

La grasa corporal se acumula en diferentes lugares dependiendo de una persona u otra. En su distribución influyen, bien es cierto, factores genéticos. Sin embargo, en el caso concreto del abdomen, incluso las personas delgadas pueden carecer de un vientre plano y tonificado y la causa principal es la vida sedentaria y las tentaciones alimenticias.

Todo ello se traduce en un aumento de volumen que al retraerse trae consigo un problema de flacidez. Para evitar que esto suceda, es importante huir de las dietas rápidas como las dietas Pritikin o Atkins. Son programas nutricionales poco equilibrados en los cuales los kilos se pierden tan pronto como se recuperan, sometiendo a las fibras musculares a estiramientos y contracciones constantes.

Lo ideal para combatir la flacidez es no vivir probando dietas sino simplemente reducir de tu alimentación la ingesta de carbohidratos y de alimentos que contengan harinas refinadas.

Come despacio y bebe al menos dos litros de agua al día para facilitar la función renal. Las frutas y los zumos naturales también son muy recomendables por su alto poder desintoxicante.

Por último no olvides ingerir una cantidad suficientes de proteínas al día, ya que éstas son las encargadas de generar masa muscular.

Las infusiones diuréticas te serán de gran ayuda si padeces de vientre hinchado. Te recomendamos la lectura de este artículo donde te enseñamos a preparar tus propias tisanas.

2) Ejercicio

Si además de flacidez tienes sobrepeso, te recomendamos practicar regularmente ejercicio de tipo aeróbico (bicicleta, caminar, natación, patinaje) ya que es el más adecuado para que el metabolismo queme grasas de nuestro cuerpo.

Para tonificar la zona en cambio, necesitarás recurrir al ejercicio localizado.

* Trabajar músculos abdominales bajos

Recostada en una colchoneta y con los brazos extendidos a lo largo del cuerpo, flexiona la pierna derecha hacia arriba y levantando la punta del pie mientras la pierna izquierda permanece flexionada y apoyada en el suelo. Acerca la rodilla derecha hacia el cuerpo lo máximo posible e inspira en la posición de retorno. Luego, repite el ejercicio con la otra pierna.

* Trabajar músculos abdominales altos y oblicuos

Recostada sobre una colchoneta con las manos detrás de la nuca y los codos hacia fuera, acerca el hombro izquierdo a la rodilla derecha y luego a la inversa. Debes mantener la espalda apoyada en el suelo y no elevar el codo más de 15 cm. Tampoco debes hacer presión con tus manos sobre la nuca ya que el esfuerzo debe realizarse siempre desde el estómago y no desde la cabeza y el cuello.

* Trabajar músculos abdominales altos

Recostada sobre una colchoneta, flexiona las piernas que deberán quedar algo abiertas a la altura de la pelvis. Ahora sitúa las manos detrás de la nuca y eleva la cabeza y los hombros del suelo unos 15 cm. Debes de sentir como tiran los músculos de tus abdominales sin hacer fuerza con el cuello y con los brazos.

* Trabajar la musculatura del recto anterior del abdomen y oblicuos

Recuéstate boca arriba con la espalda pegada al suelo y apoya las dos piernas juntas sobre una silla, en ángulo de 90º. Coloca las manos detrás de la nuca con los codos hacia fuera. Ahora trata de acercar el hombro izquierdo a la rodilla derecha y luego repite el ejercicio a la inversa.

* Trabajar los músculos abdominales inferiores

Recuéstate boca arriba con la espalda pegada al suelo y apoya las dos piernas juntas sobre una silla. Sitúa las manos detrás de la nuca con los codos hacia fuera y eleva la cabeza y los hombros unos 15 cm del suelo, al mismo tiempo acerca las rodillas hacia el pecho sin despegar la zona lumbar suelo.

3) Ayuda cosmética

Los tratamientos cosméticos utilizados para reducir el exceso de piel en el abdomen, están destinados a favorecer la oxigenación celular, la circulación sanguínea y a tratar problemas como las estrías.

Necesitaremos:

- Brocha.
- Manopla de acrílico sintético.
- Crema pulidora para exfoliar.
- Tres esponjitas suaves.
- Dos toallitas de mano.
- Ahas (ácido glicolico al 40 %).
- Crema reafirmante con algas marinas.
- Recipiente pequeño de vidrio.

En primer lugar, deberemos realizar una correcta exfoliación de la zona utilizando la manopla y la crema exfoliante. La exfoliación es esencial para eliminar las células muertas y permitir que los tratamientos que realicemos penetren mejor en la piel. Una vez que hayamos hecho esto, aclaramos la piel con una esponja humedecida en agua tibia y secamos con una toalla.

Verter unas de ácido glicolico al 40 % en un recipiente de vidrio, mojaremos la brocha y daremos pinceladas sobre la piel de nuestro addomen con cuidado de no pasar dos veces por el mismo lugar. Dejaremos actuar entre 5-10 minutos hasta que empecemos a sentir una especie de “ardor”. En ese momento, lavaremos la zona con ayuda de dos esponjitas y agua fría.

El ácido glicólico tiene la propiedad de desescamar las capas más superficiales de la piel, estimulando la regeneración celular y afinando las estrías.

Una vez limpia la piel, debes secarla con una toalla y aplicarte con una brocha la crema reafirmante a base de algas marinas. Algunos de los componentes de este producto son el extracto de algas pardas, la hiedra y la centella asiática. Es muy útil para hidratar y mantener la elasticidad de los tejidos.

Este tratamiento debe realizarse como mucho una o dos veces por semana, pero recuerda que debes combinarlo con una rutina de ejercicios localizados para deshacerte de la flacidez a nivel muscular.

4) Cirugía

Cuando existe mucho exceso de piel por una pérdida considerable de volumen, es imposible solucionarlo solamente con ejercicios y tratamientos tópicos.

En estos casos, la cirugía es la mejor opción. La operación estética destinada a remodelar el contorno abdominal se llama abdominoplastia. El cirujano que la realiza debe valorar diferentes factores como la edad del paciente, los futuros embarazos o el tiempo de recuperación tras el postoperatorio.

Comúnmente se realizan dos incisiones: una transversal por encima de la zona pubiana y otra para liberar el ombligo de la piel de alrededor. Ésta se separa de la pared abdominal y se eleva hasta el nivel de la pared costal, para poder estirarla. A la vez, se realiza una reaproximación de los músculos para reforzar sus paredes y también estrechar el abdomen a nivel de la cintura. El exceso de piel se extirpa y se abre un pequeño orificio para extraer el ombligo en su nueva localización, que coincide con la anterior.

La abdominoplastia se puede realizar bajo sedación local o general y el paciente puede volver a sus actividades cotidianas en unas dos semanas.

El principal inconveniente de esta intervención es que el paciente deberá de tolerar una cicatriz de por vida. Por eso, cuando el exceso de piel no es mucho, es aconsejable acudir a otros tratamientos estéticos menos agresivos como las radiofrecuencias.

En nuestro artículo “Tratamientos estéticos para la flacidez” os comentamos un poco en qué consistían las radiofrecuencias. Básicamente producen un calentamiento selectivo sobre la capa de la dermis y los depósitos grasos de modo que las fibras se tensan y la vasodilatación favorece el drenaje sanguíneo. Las radiofrecuencias incrementan los procesos metabólicos de regeneración celular y ayudan a la penetración de las sustancias administradas de forma tópica ya sean sueros, concentrados biológicos, colágeno o elastina. Con una mejor oxigenación celular, nuestro addomen puede beneficiarse de otros tratamientos como la gimnasia pasiva que generalmente se alterna con las radiofrecuencias para mejores resultados.

En conclusión, existen tratamientos muy variados para combatir la flacidez abdominal. La mayor parte de las veces no sirve con un único método sino que es necesario un cuidado integral de la piel tanto desde el exterior como desde el interior. La cirugía es el último recurso y si piensas que es necesaria en tu caso, pide la valoración previa de un dermatólogo y de este modo estarás siempre en buenas manos.

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