Belleza y Salud

La cavitación. Nuevo tratamiento anticelulítico que remodela tu figura.

Algunas mujeres acumulan grasa en determinadas partes de su anatomía y no consiguen librarse de ella mediante dietas ni ejercicios. Este tipo de celulitis generalmente aparece por factores genéticos (es hereditaria) y hasta ahora, los únicos tratamientos posibles para eliminarla eran quirúrgicos (liposucción).

Sin embargo, en estos últimos años la medicina estética ha avanzado mucho. Los nuevos avances en aparatología médica con fines estéticos, han permitido el desarrollo de métodos no invasivos para remodelar tu cuerpo con resultados visibles desde la primera sesión.

Hoy os hablaremos de un tratamiento revolucionario en el campo de la medicina estética para deshacerse de la antiestética “piel de naranja” de forma totalmente indolora: la cavitación.

Básicamente consiste en la aplicación de ondas de ultrasonidos que permiten destruir la grasa de forma localizada. No todos los tipos de celulitis pueden combatirse efectivamente mediante gimnasia, dietas o cremas de uso tópico. Esto es debido a que se produce una degeneración de la microcirculación del tejido adiposo, que se sitúa bajo la capa de tejido conectivo. Una dieta depurativa, qué duda cabe, puede ser de gran ayuda y mejorar mucho el problema ya que la piel de naranja se engrosa cuando acumulamos toxinas. Pero de todas formas, es muy difícil eliminarla completamente sin ayuda externa. La cavitación, en cambio, funciona disolviendo la grasa a nivel subdérmico y gracias a ello es posible conseguir resultados positivos en pocas sesiones.

Si quieres informarte un poco más, continúa leyendo nuestro artículo y si estás interasada en someterte a un tratamiento de cavitación, asesórate en un centro de estética con personal cualificado.

1) ¿Qué es la cavitación?

La cavitación es una novedosa tecnología en el campo de la medicina estética que permite eliminar los depósitos grasos de forma localizada y sin necesidad de recurrir a la cirugía.

Este sistema funciona mediante ultrasonidos y, pese a que se conocía con anterioridad con fines no estéticos, su propagación en el campo de la medicina estética comienza en el año 2005 en Italia (donde se introduce con el nombre de “estetica Cavitazione”) y cada vez su demanda ha ido más en aumento, ya que las pacientes buscan métodos indoloros y sin las secuelas postoperatorias que tienen intervenciones quirúrgicas como la liposucción.

Pese a ser una tecnología reciente, ha demostrado ser muy efectiva para el tratamiento de la celulitis y, actualmente, la técnica sigue perfeccionándose con el desarrollo de equipos cada vez más sofisticados y fiables.

Su funcionamiento es muy sencillo: las ondas sonoras penetran a través del tejido graso para movilizar las células adiposas, creando una especie de burbujas que luego implosionan y se desintegran convirtiéndose en una sustancia líquida (diglicéridos) que puede ser eliminada por el sistema linfático y desechada por las vías urinarias. De este modo, se consigue eliminar los depósitos de grasa de forma muy focalizada. Las sesiones duran alrededor de 35 minutos y las principales zonas del cuerpo a tratar son abdomen, nalgas, caderas y parte externa e interna de los muslos.

Es necesario recalcar que la cavitación estética no es un método para perder peso sino una técnica indicada para deshacer aquellos cúmulos grasos que no consiguen eliminarse con dieta o ejercicio, pero no sirve de mucho si la paciente no está aproximadamente en su peso ideal. Si tienes sobrepeso, lo más indicado es que primero adelgaces practicando actividad física y comiendo sano… es posible que cuando lo consigas, juzgues por ti misma que no necesitas recurrir a este sistema.

2) Tipos de cavitación.

Existen actualmente tres modalidades diferentes dentro de este tratamiento: la cavitación, la doble cavitación y la ultracavitación.

De la primera de ellas os hablamos en el anterior apartado. La diferencia principal con respecto a los otros dos métodos es que en la doble cavitación se utilizan dos ondas de distinta frecuencia que generan un aumento de temperatura sobre la membrana celular, tanto por efecto de la propia cavitación como por resonancia del tejido muscular. De esta forma se destruye la grasa, convirtiéndose en una sustancia líquida que es arrastrada por el sistema linfático y eliminada a través de las vías urinarias. Sus resultados son más satisfactorios cuando se aplica en combinación con otras técnicas que mejoren la expulsión de los residuos grasos, como el endomasaje. También es recomendable beber dos litros de agua antes y después de las sesiones y seguir una dieta depurativa. La apertura de microcanales a nivel celular, hace idónea la aplicación de otros tratamientos combinados como la mesotarapia ya que los principios activos, nutrientes y enzimas serán ahora mejor absorbidos por las células, una vez que ha aumentado su permeabilidad. Esto es especialmente útil si además de celulitis tenemos problemas de flacidez y falta de tonicidad.

La ultracavitación, por el contrario, se diferencia de las otras dos en que emplea ultrasonidos de baja frecuencia para romper el tejido adiposo, generando una especie de vibración que separa los nódulos grasos y emulsiona la grasa que albergan. En cada sesión pueden llegar a perderse 2 cm de volumen por zona y son necesarias entre 6 y 12 sesiones, dependiendo del caso de cada paciente, para obtener unos resultados satisfactorios. Es obligatorio esperar tres días entre cada sesión para darle al organismo el tiempo necesario para drenar las grasas. Si quieres conocer todo el procedimiento detenidamente, te invitamos a visualizar este pequeño video:

Independientemente del método elegido, se seguirá estrictamente un protocolo que consta de:

* Examen de la paciente en posición vertical.

* Marcaje con un lápiz demográfico de las áreas a tratar.

* Aplicación de un gel aislante sobre la piel.

* Administración de la radiofrecuencia con una sonda de ultrasonido debidamente esterilizada en frío.

Ahora bien, ¿qué tipo de cavitación elegir en el caso de cada paciente en particular? Normalmente el médico marcará con un rotulador sobre la piel las zonas a tratar. La elección de la frecuencia de emisión de las sondas dependerá de la profundidad a la que se encuentren los depósitos grasos. Si la celulitis es superficial, se emplearán ondas de frecuencia de 1,5 a 2,5 cm. Si, por el contrario, las adiposidades son más profundas, se empleará una onda de 3,5 a 4 cm de frecuencia. A mayor frecuencia, mejores resultados… pero no todas las mujeres tienen la misma cantidad de grasa localizada ni a la misma profundidad; por este motivo siempre es preferible acudir a un centro por profesionales capacitados que conozcan bien el método y sus indicaciones.

Biografía

SomosBellas

Filóloga de Profesión y Bloguer a tiempo completo, amante de los gatitos y una apasionada de las letras e internet.

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