Belleza y Salud

Dormir para estar más bella.

Por muchos tratamientos de belleza que sigamos y aunque dispongamos de los mejores cosméticos del mercado para cuidar nuestro rostro, si no descansamos las horas suficientes, nuestra piel se verá apagada, marchita y posiblemente tengamos marcadas ojeras.

Mientras dormimos, las actividades metabólicas de nuestro cuerpo están al máximo. Aumentan los niveles de una hormona llamada melatonina que interviene en los procesos de regeneración celular. Esta actividad alcanza su punto más alto alrededor de la una de la madrugada. Si estamos despiertas a esta hora, estos mecanismos se relentizan porque nuestro metabolismo está ocupando energía en mantener la vigilia.

Además, la falta de sueño no solamente tiene consecuencias sobre tu belleza sino que, si se convierte en un mal hábito, puede pasarle factura a nuestra salud: cansancio, transtornos digestivos, dolores musculares o presión arterial son algunos de los problemas que trae consigo el insomnio.

Si no consigues quedarte dormida por motivos de estrés o cualquier otra razón, las infusiones relajantes como la tila o la hierbaluisa pueden ayudarte a conciliar el sueño. De igual modo te aconsejamos:

* Evitar las bebidas estimulantes, el café y el alcohol antes de irte a dormir.

* Hacer ejercicio físico durante el día para liberar tensión.

* Tomar un baño con agua tibia.

* Mantener tu habitación ordenada y limpia, eliminando de tu entorno cualquier cosa que te produzca sensación de agobio.

* Aprender a controlar tu respiración para relajarte.

* Algunas terapias naturales como la aromaterapia o la musicoterapia pueden ser de gran ayuda.


De todos modos, si pese a estos consejos el insomnio permanece o si hace mucho tiempo que lo padeces, continuadamente o por etapas, te recomendamos acudir a tu médico de cabecera ya que puede que sufras un trastorno del sueño derivado de estados de ansiedad y necesites un tratamiento acorde.

Se estima que son necesarias de 7-9 horas de sueño para que nuestro organismo se recupere plenamente.

Otro detalle que tal vez desconozcas es que la postura que adoptamos a la hora de dormir puede influir en el aspecto de nuestra piel. No es aconsejable hacerlo con una almohada demasiado alta pues puede ocasionar problemas cervicales y laxitud en la zona del cuello (papada) pero tampoco se recomienda acostarse sin ella porque los líquidos tienden a acumularse alrededor del área ocular y propiciando la aparición de bolsas y ojeras. Lo ideal es elegir una almohada cómoda y más bien baja. La mejor postura para descansar es de espalda; no boca abajo ni de costado, ya que si aplastamos repetitivamente nuestra cara sobre el mismo lado, a la larga sufriremos mayor flacidez en esa zona del rostro.

Antes de acostarte, aplícate sobre el rostro una crema de noche nutritiva y de acción regeneradora (retinol, coenzima Q-10) sobre todo si tienes más de 30 años.

Al despertar, toma abundantes líquidos, zumos de frutas, cereales y algún alimento con proteínas como el queso desnatado o el yogurt. Recuerda que el desayuno es la comida más importante del día para mantenernos activas, positivas y llenas de energía.

Biografía

SomosBellas

Filóloga de Profesión y Bloguer a tiempo completo, amante de los gatitos y una apasionada de las letras e internet.

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