Remedios naturales

Cuida tu piel con una dieta rica en antioxidantes.

Hace algunos meses os hablamos en el blog de la dermonutrición (también llamada por algunos nutricosmética), un conjunto de saberes que van desde la endocrinología a la medicina natural y que estudian las propiedades beneficiosas de los alimentos de procedencia orgánica para el cuidado de nuestra belleza y de nuestra salud en general.

No es un secreto que cada vez más celebridades se apuntan a las llamadas “dietas macrobióticas”, programas nutricionales basados en el consumo de alimentos totalmente biológicos.

En especial, las frutas y verduras nos aportan una clase de vitaminas y minerales imprescindibles para tener una piel sana y bonita: los antioxidantes (zinc, vitaminas E y C, isoflavonas, coenzima -Q, polifenoles, etc.).

1) ¿Cómo pueden ayudarte los antioxidantes a cuidar tu piel?

El envejecimiento celular se debe en gran medida a la acción destructiva de los radicales libres, unas moléculas reactivas que recorren nuestro organismo y cuyos electrones son capaces de desestabilizar a las moléculas estables provocando la degeneración de las células y tejidos sanos. Una dieta rica en antioxidantes puede neutralizar la acción nociva de los radicales, retrasando así el proceso de envejecimiento. Además, seguir una alimentación sana y con menos contaminantes, asegura el buen funcionamiento de nuestro sistema digestivo y renal, reduce la cantidad de toxinas que acumulamos en nuestra sangre y, por ende, ayuda a combatir la retención de líquidos.

Por si fuera poco, las frutas y verduras (principal fuente de antioxidantes) tienen un aporte muy bajo de grasas saturadas (pese a ser saciantes) y son ricas en vitaminas, hierro, fibra y otros nutrientes indispensables para nuestro organismo. Por este motivo, están en la base de la pirámide alimenticia. Consumiéndolas a diario evitaremos el sobrepeso y las enfermedades asociadas a este problema.

2) Alimentos ricos en antioxidantes

Los principales son:

* Frutas: uvas, frambuesas, bayas (ácido elágico), cerezas, kiwis (antocianos), piña, naranja (vitamina C).

* Hortalizas: tomate, zanahoria, lechuga, espinacas (arotenoides), pimiento, cayena (capsicina), brécol, calabaza (isotiocianatos).

* Cereales, legumbres y frutos secos: germen de trigo, levadura de cerveza (magnesio y zinc), soja, garbanzos, cacahuetes (isoflavonas), lentejas (taninos), nueces, maíz, aceite vegetal (vitamina E).

* Infusiones: té verde (catequinas).

* Carnes y pescado: hígado, sardinas (coenzima -Q).

3) ¿Cómo consumirlos?

Existen muchas formas de consumir frutas y verduras. Si las consumes crudas, por ejemplo, a modo de ensaladas, conservarán todas las vitaminas y minerales intactos sin deteriorarse. Alíñalas con un chorrito de aceite de oliva virgen en crudo y especies como el orégano o la albahaca. ¡Lleva las virtudes de la dieta mediterránea a tu mesa!

No obstante, algunas verduras no pueden comerse crudas. Si te resulta aburrido comerlas cocidas o en purés, puedes saltearlas en la sartén con otros ingredientes. Los famosos revueltos son la forma ideal de presentación: colorida, rica en texturas y sabores. Si no te gusta comer verduras, ¡cocínalas de este modo y te sabrán deliciosas!

Sustituye a las patatas fritas como acompañamiento a tus platos con carne, por guarniciones de verduras (menestras, judías, zanahoria, guisantes). Tus digestiones serán más ligeras y evitarás el sobrepeso y la retención de líquidos.

Deja para ocasiones puntuales los flanes, tiramisús o bizcochos de chocolate y sustitúyelos por postres elaborados a base de frutas (macedonias). Puedes combinar todas las frutas que desees; eso sí, a ser posible elige siempre frutas frescas y no en conserva ya que éstas, durante el proceso de enlatado, pierden parte de sus nutrientes.

Para refrescarte y llenarte de energía, prepara un delicioso zumo casero (los zumos envasados solamente contienen entre un 20% y un 50% de fruta y tienen, por contra, demasiados azúcares). Son un auténtico elixir de vitaminas y de juventud. Además, algunas frutas como la piña, la sandía o el melón son diuréticas y te ayudan a combatir hinchazón.

La sandía, por ejemplo, es rica en licopenos: un tipo de antioxidante que facilita la eliminación de toxinas (en este artículo os enseñamos a preparar un smoothie de sandía para los días más calurosos).

Otros zumos como los de naranja, kiwi o fresas, tienen una gran cantidad de vitamina C y refuerzan nuestro sistema inmunitario. Las frutas y hortalizas que tienen un color rojizo como los albaricoques,  la zanahoria o el tomate, son ricos en betacarotenos, una clase de vitamina que relentiza los signos del envejecimiento.

La zanahoria además, ayuda a producir niveles de melanina más altos, potenciando nuestro bronceado y protegiendo nuestra piel de los daños causados por los rayos ultravioleta.

Biografía

SomosBellas

Filóloga de Profesión y Bloguer a tiempo completo, amante de los gatitos y una apasionada de las letras e internet.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies