Moda

Maquillaje para una noche de fin de año.

Ya has avisado a tus amigos, habéis elegido el lugar, la cena, tienes listo tu vestido, pero ¿sabes ya el maquillaje que llevarás en esta noche tan especial? En nuestro artículo de hoy, te daremos algunas claves para que hagas la elección más acertada y consigas un look sensual, elegante y sofisticado.

En primer lugar, a la hora de decidirnos por uno u otro estilo de maquillaje, tenemos que barajar muchos factores: nuestra edad, vestuario, ocasión (cena en familia o en un restaurante o discoteca), nuestro color de piel y facciones más bonitas, etc.

En líneas generales, un maquillaje de fin de año debe:

* Destilar elegancia, sensualidad o incluso (si va con tu carácter) ser algo atrevido, pero no dramático (no es un maquillaje de fantasía o pensado para una sesión de fotografía artística, así que, aún siendo original, no conviene ser demasiado excéntrica).

* Estar acorde con tu ropa y complementos: el corte y estilo del vestido (más moderno o más clásico) y el color de la tela son decisivos a la hora de optar por un look. Los complementos vintage, piden un maquillaje retro. Los vestidos con estampados, no deben sobrecargarse con un estilo llamativo, es mejor decantarse por el nude.

* Cuidar los detalles: debemos ser un poco más perfeccionistas y no olvidarnos de zonas como las orejas, el cuello, el escote o el nacimiento del pelo si queremos un acabado profesional.

A continuación te detallaremos paso a paso cómo conseguir un maquillaje de revista para la última noche del año. Solamente debes definir el estilo que mejor encaja con tu personalidad y dominar la técnica a la perfección.

1) Antes de maquillarnos

El acabado final de un maquillaje depende en gran medida del estado inicial de nuestra piel. Sobre un cutis con impurezas, apagado, sin brillo o con unas marcadas ojeras, los mejores productos del mercado no conseguirán esa textura uniforme y aterciopelada que buscamos.

Es indispensable que uno o dos días antes del evento, extiendas sobre tu rostro un gel exfoliante facial para arrastrar las impurezas y células muertas que taponan los poros (si lo haces el mismo día, puede que tu cutis quede algo enrojecido y sensible). Este sencillo gesto, devolverá a tu epidermis su luminosidad y afinarás la textura de la piel.

Después de la exfoliación debes tonificar e hidratar con los productos de higiene facial indicados. Si lo deseas puedes aplicarte también una mascarilla revitalizante para mejorar la capacidad de absorción de la piel. Por lo general, tienen una presentación en forma de sérum o gel y crean sobre la epidermis una película hidrofílica que impide que pierda su hidratación natural. Algunas de ellas, incluso, contienen agentes tensores vegetales para crear un efecto lifting.

¿Has dormido pocas horas y te has despertado con la cara hecha un cuadro? En ese caso, puedes recurrir a las ampollas flash de efecto inmediato que contienen vitaminas C y E, elastina y alfahidroxiácidos en su composición (entre otras sustancias). En un par de minutos y de forma casi mágica, los signos de fatiga en tu rostro habrán desaparecido. Lógicamente, la piel debe estar perfectamente limpia para que el producto pueda penetrar en los poros.

Ahora tu cutis estará mucho más suave y luminoso. En una piel perfectamente hidratada es mucho más sencillo conseguir las tonalidades que queremos y dismular pequeñas arruguitas y líneas de expresión.

2) Tez de porcelana

Si has seguido los pasos anteriores, tu piel estará ya preparada para la aplicación del fondo o base de maquillaje. Pero antes que nada, y para que el resultado sea espectacular, cubriremos las pequeñas imperfecciones y unificaremos el tono con ayuda de un buen corrector: ojeras, granitos, pequeñas manchas de sol… todo tiene solución si empleamos los productos adecuados.

Utiliza un corrector verdoso si quieres camuflar los granitos, beige para corregir ojeras verdosas y rosado para tapar manchitas violáceas.

A continuación emplearemos un iluminador claro para darle luz a determinadas zonas de nuestro rostro que queremos que destaquen y jugar así con los volúmenes faciales. La zona central del pómulo, la frente y el centro de la barbilla son las partes centrales en donde debemos enfocar la mayor cantidad de luz. En cambio, las aletas de la nariz, los bordes del mentón o de la frente, pueden llevar unos toquecitos de corrector un poco más oscuro que la base para afinar nuestras facciones. Difumina bien con ayuda de la yema de los dedos hasta que el resultado sea sutil.

Después aplicaremos el fondo de maquillaje. Te recomendamos usar una base fluida, por ser un poco más cubriente y para dar una textura aterciopelada a tu cutis (evita las de fórmulas oleosas que tienden a crear brillos indeseados cuando tu rostro comienza a sudar).

Empezaremos aplicando poca cantidad de producto. Si la piel está perfectamente hidratada, la extenderemos sin problemas y de modo uniforme. No obstante, si queremos un acabado profesional, lo mejor es emplear esponjitas de maquillaje de látex (no absorben el producto, se deslizan mejor y son fáciles de limpiar). Puedes utilizar una redonda para tu cara mientras que para las zonas de difícil acceso como las orejas, el nacimiento del cabello o el cuello, es mejor tomar una de forma triangular.

No te olvides de extender también el producto sobre tu escote si el vestido que vas a llevar lo requiere.

El toque maestro lo conseguiremos con el colorete o blush que nos ayudará a definir el óvalo facial. Dado que este tipo de eventos admiten un maquillaje más sofisticado, te animamos a que en esta ocasión lo marques un poco más de lo habitual (sin excederte claro). Si eres rubia, te quedarán muy bien los tonos coral. Las pieles medias agradecen los tonos de base anaranjada como el color melocotón y el caramelo. Las morenas pueden atreverse con los tonos tierra para verse estupendas.

¿En polvo compacto o en crema? Depende… si optas por un look más moderno y sensual o un maquillaje efecto vinilo, te aconsejamos que pruebes las texturas cremosas. Para looks más discretos o incluso nude, el polvo compacto otorga un acabado más natural.

Por último, sella el resultado con polvos traslúcidos, sobre todo en la “zona T” de tu rostro, allí donde tienden a aparecer los brillos conforme pasan las horas.

3) Define tu estilo

Quizás sea éste sea el paso más complejo en la elaboración de nuestro look de fin de año: encontrar la propuesta que mejor se adapte a nuestro estilo, a nuestro vestuario y al tipo de celebración.

Biografía

SomosBellas

Filóloga de Profesión y Bloguer a tiempo completo, amante de los gatitos y una apasionada de las letras e internet.

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