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Los riesgos de la comida basura para la salud

No conviene ser demasiado estrictas con nosotras mismas; no pasa nada por comernos de vez en cuando una hamburguesa con patatas o unas alitas de pollo crujientes. La comida basura no supone ningún peligro si se consume de forma ocasional. El problema ocurre cuando convertimos a estos alimentos en la base de nuestra alimentación.

Young Woman Eating a Delicious Burger

Según indica un informe de 2014 de EAE Business School, el gasto en comida rápida en España en 2013 fue de 1.862 millones de euros, un 1,20% más que en 2012. Ahora, si bien estas cifras son leves en comparación con otros países del mundo, estos alimentos se consumen cada vez más y sus consecuencias para el organismo son graves.

Mientras que una dieta equilibrada nos aporta entre 1500 y 2000 kcal., la comida rápida lo hace en una sola ingesta. Además tiene un escaso valor nutricional y un alto contenido en grasas y sodio, lo que puede desencadenar muchos problemas de salud, desde sobrepeso, hipertensión a diabetes o enfermedades cardiovasculares.

Estos son algunos motivos por los cuales los médicos desaconsejan comer habitualmente comida basura:

Puede generar problemas de memoria

Un estudio publicado en 2011 en el American Journal of Clinical Nutrition reveló que las personas saludables que comían comida basura durante tan solo 5 días obtenían resultados bajos en pruebas cognitivas que evaluaban la atención, la velocidad y el humor. Una de las conclusiones sostenía que comer comida basura durante 5 días de forma regular puede deteriorar la memoria, que seguramente derive del hecho de que las dietas pobres y tóxicas pueden generar ciertas reacciones químicas que llevan a la inflamación del hipocampo, asociada a la memoria y el reconocimiento.

Asimismo, las dietas con un alto contenido de azúcares y grasas puede suprimir la actividad de un péptido del cerebro denominado BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro), que ayuda en la formación de la memoria y el aprendizaje. El cerebro contiene sinapsis responsables del aprendizaje y la memoria, y comer demasiadas calorías puede interferir con la producción saludable y el funcionamiento de la sinapsis.

Causa depresión entre los jóvenes

Los adolescentes padecen diversos cambios hormonales, haciéndolos susceptibles a los cambios de humor y de conducta. Las dietas saludables son fundamentales para mantener los cambios hormonales a raya, y como la comida basura carece de nutrientes esenciales, el riesgo de padecer depresión aumenta en un 58% si se come muy seguido.

Provoca fatiga y debilidad

Este tipo de alimentos carecen de nutrientes esenciales como las proteínas o vitaminas que el organismo requiere para mantenerse saludable y funcional. Si bien tienes la sensación de estar lleno y satisfecho, no te provee de energía, por lo que en poco tiempo te sientes débil y cansado. Si integras alguna forma de comida basura en todas las comidas del día durante un cierto período de tiempo puedes desarrollar fatiga crónica, llevando tus niveles de energía a un nivel tan bajo que puede resultar difícil llevar a cabo las tareas más sencillas.

Puede generar problemas digestivos

Las personas con una adicción a la comida basura seguramente padezcan problemas digestivos como reflujo o síndrome de colon irritable, ya que este tipo de alimentos se fríen. El aceite en la comida se deposita en las paredes del estómago y aumenta la producción de ácido, lo que irrita el estómago y agrava el reflujo y la digestión. La falta de fibra obstaculiza la digestión y aumenta el riesgo de padecer hemorroides y constipación.

Aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares

La comida rápida está principalmente conformada de grasas saturadas y grasas trans, que aumentan directamente los niveles de triglicéridos y colesterol “malo” (LDL) en la sangre, lo que lleva a la formación de placas y de enfermedades cardiovasculares. Además, el aumento repentino de los niveles de azúcar en sangre lesiona los revestimientos de los vasos sanguíneos, lo que lleva a la inflamación crónica, que a su vez fomenta la adhesión del LDL a las paredes de las arterias, bloqueando el flujo de sangre al corazón. Si el bloqueo es muy grande, se producen los infartos.

Puede producir enfermedades renales

El motivo por el que nunca puedes negarte a un plato de patatas fritas es porque contienen un alto nivel de sales finas procesadas que aumenta la salivación y la secreción de enzimas que aumenta tu antojo por estos alimentos. Los niveles elevados de grasas “malas” y el sodio de la sal afecta el balance sodio-potasio del cuerpo, generando hipertensión. Como los riñones son los encargados de filtrar las toxinas de la sangre, la ingesta de mucha comida basura tiene un efecto directo en su fucionamiento.

Puede dañar tu hígado

El consumo de comida basura durante un cierto período de tiempo genera un efecto dañino similar al efecto del alcohol en el hígado. Un reciente estudio asegura que quienes comen comida basura y no realizan ejercicio presentan cambios en las enzimas del hígado en tan solo 4 semanas. Estos cambios son similares a los observados en quienes tienen un problema de abuso de alcohol. De acuerdo con diversos estudios, el culpable de esto es el alto nivel de grasas trans que tiene la comida rápida.

Aumenta el riesgo de padecer cáncer

La falta de fibra es el principal motivo de por qué el consumo de comida basura se asocia a un mayor riesgo de cáncer en el sistema digestivo. Un estudio publicado en el European Journal of Cancer Prevention reveló que el consumo excesivo de comida basura con alto contenido graso y de azúcares puede aumentar las probabilidades de padecer cáncer colorrectal. Además, una investigación del Centro Fred Hutchinson de Investigación para el Cáncer en Seattle mostró que los hombres que ingerían comidas fritas más de 2 veces al mes tenían un mayor riesgo de padecer cáncer de próstata.

Puede causar diabetes tipo 2

Una de los factores que más contribuyen al aumento de los casos de diabetes son las dietas poco saludables, con comida basura . Las dietas saludables proveen al cuerpo de un flujo constante de glucosa, que ayuda a mantener la sensibilidad a la insulina. Cuando consumimos comida basura, el estrés que genera en el metabolismo afecta la capacidad del cuerpo de utilizar la insulina correctamente. Como este tipo de comida no tiene fibras, su consumo lleva directamente al aumento en los niveles de azúcar en sangre.

Aumenta el riesgo de demencia

Este es uno de los descubrimientos más atemorizantes en relación al consumo de comida basura. Como seguramente sabéis, la insulina se produce en el páncreas y ayuda en el transporte de la glucosa para el resto del cuerpo. La insulina también se produce en el cerebro, donde ayuda a transportar las señales entre las células nerviosas y la formación de memorias. Un estudio realizado por la Universidad de Brown sostiene que el exceso de comida basura y dulces puede aumentar sustancialmente los niveles de insulina en el cuerpo, y que al igual que con la diabetes tipo 2, el cerebro deja de responder a esa hormona y se vuelve resistente a ella. Esto puede restringir nuestra habilidad de razonar, crear recuerdos y por tanto, aumentar el riesgo de padecer demencia.

Aunque todas estas explicaciones te suenen algo alarmistas, recuerda que una dieta poco equilibrada siempre pasa factura a nuestra salud. A veces es difícil darnos cuenta de nuestros malos hábitos alimenticios sobre todo si desde pequeños hemos comido de forma poco saludable y forma parte de nuestra costumbre.

Consulta con tu médico o endocrino cómo iniciar una dieta sana, balanceada y con nutrientes de calidad.

Biografía

SomosBellas

Filóloga de Profesión y Bloguer a tiempo completo, amante de los gatitos y una apasionada de las letras e internet.

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