Hace apenas unos días os hablamos de la eficacia del zinc para combatir el acné. Hoy queremos ampliar un poquito más la información con respecto a este tema ya que es un problema dermatológico que afecta tanto a hombres como a mujeres y, aunque aparece con mayor frecuencia en la adolescencia debido a los cambios hormonales, no siempre desaparece al llegar a la edad adulta. Los agentes contaminantes, el sol, productos cosméticos inadecuados o incluso cierto tipo de medicamentos pueden hacer que el acné se prolongue en el tiempo, dejando sus marcas.

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Si sufres de acné crónico, lo más sensato es acudir a un dermatólogo que identifique las causas del problema y preescriba el tratamiento más adecuado. En nuestro artículo de hoy os mencionaremos algunos consejos de expertos dermatólogos americanos para la revista de belleza «Allure» que pueden ser muy útiles y compatibles para cuidar un cutis propenso al acné, pero que obviamente no sustituyen el criterio médico personalizado.

Las rutinas imprescindibles para tratar una piel con acné son:

  1. Limpieza facial diaria: mejor dos veces que una sola, sobre todo si vas al gimnasio o pasas mucho tiempo al aire libre. Los poros acumulan grasitud y suciedad, pueden infectarse provocando la aparición de granitos y espinillas. Si te has maquillado, lo mejor es usar fórmulas limpiadoras dermatológicamente testadas y aptas para la piel grasa. Si usas maquillaje, servirán los jabones faciales que contengan ácido salicílico para desinfectar los poros (evita el área del contorno de ojos).
  2. No toques los granos: sólo conseguirás inflamar la zona, dejar marcas más grandes o incluso extender los brotes de acné. Si no resististe la tentación y te has hecho una herida, debes desinfectarla usando productos con propiedades antisépticas como el peróxido de benzoilo.
  3. La fórmula más indicada: las sustancias más empleadas en cosmética para tratar el acné son el zinc, el peróxido de benzoilo, ácido salicílico o el ácido glicólico, pero a algunas personas no les funciona una u otra. Por ello lo más acertado es acudir al dermatólogo quien puede diagnosticar con exactitud nuestro tipo de acné y a qué tratamientos responde.
  4. Maquillaje especial: lo ideal es elegir fórmulas libres de aceites y parabenos (a ser posible maquillaje mineral u orgánico) pero si esta opción queda lejos de tu presupuesto, puedes encontrar maquillajes especiales para las pieles acneicas en farmacias. Algunos productos incluso disimulan los granitos a la vez que los desinfectan.
  5. Retinol contra las marcas: los retinoides no sólo sirven para evitar la aparición de arrugas, sino también para borrar las manchas, producir colágeno y prevenir el acné. Son un tipo de exfoliantes químicos que aceleran los procesos de renovación celular eliminando paulatinamente la capa de células muertas. Ahora bien, dependiendo de su concentración pueden no estar indicados para uso casero. Casi todas las cremas de noche que encontramos en perfumerías y grandes almacenes tienen una baja concentración en retinol y pueden aplicarse sin complicaciones. Eso sí, ten en cuenta que debes usarlas solamente antes de ir a dormir y nunca por el día ya que su efecto peeling vuelve a la piel fotosensible durante unas horas.
  6. Diagnosticar el problema de forma temprana:  “Hay que prevenir la formación de acné, y eso significa tratar la piel que es propensa a las espinillas incluso si no están presentes”, advierte el dermatólogo Karyn Grossman. Como dice el refrán, siempre es mejor prevenir que curar. Si el acné se cronifica las marcas pueden volverse persistentes, incluso a veces sólo es posible borrarlas con tratamientos láser.
  7. No sobretratar los problemas: usar una cantidad excesiva de productos para el acné puede provocar quemaduras químicas (en el caso de los ácidos) o modificar el pH natural de la epidermis haciendo que se reseque en exceso. No uses más de la dosis indicada. Además, la piel tiene una capacidad de absorción limitada y no conviene saturarla.
  8. Relájate: el estrés causa desequilibrios que se focalizan en tu piel. A menudo, las crisis nerviosas se reflejan en la aparición de alergias, granos y salpullidos. Trata de buscar la armonía y la paz interior. Es fundamental el descanso, la meditación y practicar algo de ejercicio. El yoga y la música también pueden ser de ayuda.
  9. Protege tu piel: nunca te olvides del protector solar, incluso en invierno. Utiliza para el día cremas con un SPF30 como mínimo (sobre todo si tienes la piel sensible). Opta por fórmulas no comedogénicas y libres de aceites. En los días de más sol, evita también las exposiciones prolongadas de más de 20 minutos.
  10. Favorecer la cicatrización: una vez que ha desaparecido el grano, es posible que quede una pequeña marca en la piel. Si quieres que cicatrice sin problemas, evita la exposición directa a los rayos ultravioleta. Por la noche, utiliza cremas cicatrizantes con vitamina A o ácido salicílico.

Y lo más importante ¡sé constante! Sigue estos cuidados básicos de limpieza facial y protección diariamente y verás que tu rostro luce mucho más saludable y libre de acné.

Esperamos que te hayan sido útiles estos consejos.