Hoy 13 de julio de 2021, se celebra en todo el planeta el Día Internacional del Sarcoma, para informar y concienciar sobre este tipo de cáncer que tiene más de 150 variedades reconocidas por la Organización Mundial de la Salud, y que se desarrolla en las partes blandas del organismo.



¿Qué es el sarcoma?

Como informa la Asociación Española de Afectados por Sarcomas (AEAS): “De acuerdo con el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (NCI), el sarcoma es un tipo de cáncer que empieza en el hueso o en los tejidos blandos del cuerpo, como el cartílago, la grasa, los músculos, los vasos sanguíneos, el tejido fibroso u otro tejido conjuntivo. Tanto los niños como los adultos pueden desarrollarlo. Sin embargo, el sarcoma constituye tan solo el 1% de todos los tipos de cáncer que se presentan en personas mayores. Caso contrario se observa en los más pequeños, puesto que los sarcomas son más frecuentes en la etapa de la niñez y representan alrededor del 15% de todos los tipos de cáncer infantiles”.

Tipos de sarcoma

Los sarcomas son un grupo heterogéneo de tumores que pueden afectar a distintos tejidos y aparecer en distintas partes del cuerpo. Como explica la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), “existen dos grandes grupos de sarcomas: los sarcomas de partes blandas (SPB), que se desarrollan en los tejidos blandos del organismo como los músculos, tendones, grasa, etc.; y los sarcomas óseos, que afectan al esqueleto. Por su parte, los tumores del estroma gastrointestinal (GIST) son técnicamente sarcomas de partes blandas, pero se consideran aparte por sus características diagnósticas y terapéuticas especiales”.

Sarcomas de partes blandas (SPB)

Se desarrollan en los tejidos blandos del cuerpo como músculos, tendones o grasa. Son tumores poco frecuentes, representan alrededor del 1% del total de tumores malignos y son responsables del 2% de la mortalidad atribuible al conjunto de enfermedades oncológicas.

Su incidencia, según informes de la Unión Europea, es de 5 nuevos casos al año por cada 100.000 habitantes. Es más frecuente en varones que en mujeres y si bien puede darse en todas las edades (incluso en niños), suele afectar principalmente a adultos con edades comprendidas entre los 40 y los 60 años.

Aunque la mayoría de los casos no están asociados a ningún factor de riesgo conocido, algunas enfermedades hereditarias aumentan las probabilidades de sufrir sarcomas de partes blandas, así como la administración de radioterapia en tratamientos prolongados.

Sarcomas óseos

Son tumores muy infrecuentes (1 nuevo caso por año por cada 100.000 habitantes) y afectan sobre todo a niños y a adolescentes. En España, por ejemplo, se diagnostican 400 nuevos casos anuales, pero a pesar de su rareza, constituyen la quinta causa de cáncer en adolescentes y jóvenes entre 15 a 19 años.

Un poco más de la mitad de los sarcomas óseos son osteosarcomas (se presentan sobre todo en la población adolescente de 13 a 16 años y en ancianos mayores de 65 años), una tercera parte son sarcomas de Ewing (muy poco frecuentes en adultos) y menos del 10% son condrosarcomas. El tratamiento de estos tumores debe ser multidisciplinar siendo imprescindible la valoración por un grupo de expertos (cirujano, traumatólogo, radiólogo, oncólogo, etc.) para dar con el tratamiento terapéutico más indicado en cada caso.

Prevención y diagnóstico

Desafortunadamente, este tipo de cáncer no se puede prevenir ya que no se conocen causas desencadenantes. Si existen casos de sarcoma en la familia, se pueden realizar pruebas genéticas para detectar síndromes hereditarios que predisponen al desarrollo de este tipo de neoplasia.

En general, el sarcoma no produce síntomas en las primeras etapas. Cuando el sarcoma se localiza en los miembros inferiores y las extremidades superiores, se siente hinchazón y tumefacción al nivel del tumor, que no siempre van acompañadas de dolor. Si la neoplasia se origina en la cavidad abdominal, los síntomas más típicos son sangrado y obstrucción intestinal.

Para diagnosticar un sarcoma se utilizan diferentes pruebas médicas, sobre todo estudios por imagen: radiografía común, tomografía computarizada (si el médico sospecha que hay un sarcoma de tejidos blandos en el tórax), imágenes por resonancia magnética o ecografía. Si se sospecha de la presencia de un sarcoma de tejidos blandos, basándose en exámenes y estudios por imágenes, deberá realizarse una biopsia para saber con certeza que es un sarcoma y no otro tipo de cáncer o una enfermedad benigna.

Tratamiento

Una vez diagnosticado el sarcoma, su tratamiento requiere de la colaboración de diferentes especialistas, siendo la cirugía la primera opción en el caso de tumores localizados.

La cirugía se usa para extirpar radicalmente el tumor junto con los tejidos adyacentes. La radioterapia está indicada en las formas más agresivas para reducir el riesgo de recurrencia. La quimioterapia se usa en presencia de metástasis.