La faringitis es una inflamación de la faringe que puede provocar dolor de garganta, sequedad, enrojecimiento de la mucosa y en ocasiones fiebre. Es un problema de salud bastante frecuente en esta época del año y debemos ser muy precavidas ante los primeros síntomas ya que, según un estudio publicado en la revista Nature y realizado por dos clínicas de Alemania, en los enfermos de coronavirus la infección se concentra en la boca, laringe, nariz y garganta durante los primeros días, de ahí que en las primeras fases el riesgo de contagio sea muy elevado.


Muchas personas piensan que si no tienen tos o fiebre, eso no es un coronavirus. Nada más lejos de la realidad. Por ejemplo, una investigación publicada en JAMA señala que de 5700 pacientes hospitalizados por esta enfermedad en el área metropolitana de Nueva York, solo un tercio presentaba fiebre al ingreso.

Si tenemos cualquier sospecha leve de estar enfermas, debemos quedarnos en casa e informar a nuestro médico.

Síntomas de la faringitis

El síntoma principal de la faringitis es el dolor de garganta, pero también puede ir acompañada de otros síntomas:

  • Fiebre
  • Sequedad en la garganta
  • Dolor de cabeza
  • Dificultad para deglutir
  • Voz ronca
  • Amigdalitis
  • Erupción cutánea
  • Ganglios linfáticos inflamados

¿Cómo prevenirla?

Además de llevar siempre la mascarilla como indican las autoridades sanitarias, estos consejos pueden ser útiles para prevenir la faringitis y también el coronavirus ya que en ambos casos se trata de infecciones víricas.

Lavado frecuente de manos

Es indispensable para prevenir las infecciones víricas en la medida de lo posible. Siempre que no tengas a mano agua y jabón, puedes usar un desinfectante en forma de gel hidroalcohólico, sobre todo si vas a comer fuera de casa.

Mantén el distanciamiento social

Las personas enfermas dispersan los virus de forma aeróbica al estornudar o toser. Es mejor no correr riesgos aunque lleves mascarilla.

No compartas enseres personales

Como peines, toallas, útiles de aseo, vasos o cubiertos. Es muy fácil contagiarse al manipularlos ya que estos objetos entran en contacto directo con el cuerpo de otras personas.

Ventila las habitaciones con frecuencia

Muchas de nosotras somos portadoras en esta época del año de cierta carga vírica. Lo normal es que en las zonas de la casa donde se reúne más gente el ambiente se cargue de virus, por lo que aumentan las probabilidades de contagiarnos. Una ventilación regular evitará este problema.

Evita los cambios bruscos de temperatura

Los cambios bruscos del calor al frío desestabilizan nuestro cuerpo, por ejemplo si sudamos mucho y luego pasamos a un ambiente frío sin estar debidamente protegidas. A esto debemos sumar que con el descenso de las horas de luz, nuestro cuerpo se inmunodeprime. Las infecciones por virus afectan más a las personas inmunodeprimidas, aunque nunca debemos confiarnos pues las personas con defensas altas también pueden infectarse.

Ten en cuenta que una faringitis puede complicarse y aunque en la mayoría de los casos estas complicaciones sean tratables, si la infección no se cura a tiempo podría conventirse en una urgencia médica. ¡No lo descuides!