No es un secreto que escuchar música mientras practicamos ejercicio hace que nuestros entrenamientos sean más llevaderos. La música nos motiva y genera en nosotras un estado de ánimo positivo, pero además existen otras razones por las que la música puede mejorar nuestro rendimiento en el deporte.



Favorece la coordinación.

La música estimula el área motora del cerebro. Sincronizar los ejercicios con el ritmo ayuda a realizar movimientos uniformes, repetitivos y precisos como los que hacemos al correr o pedalear.

Aparta tu mente de la fatiga.

Según David-Lee Priest, psicólogo e investigador de Brunel University (Londres), la música a buen ritmo aparta la fatiga de nuestra mente mientras entrenamos. Al estar menos cansadas, podemos alargar nuestra rutina o hacerla más intensa.

Si haces spinning, la música aumenta la intensidad de tu esfuerzo.

Según un estudio del 2010 citado en PubMed, los ciclistas pedalean con más entusiasmo cuando escuchan música rápida que cuando escuchan música lenta o no escuchan música. Por eso los tracks son un elemento que no puede faltar en las clases de spinning.

Te mantiene motivada.

Según un análisis del 2013 publicado en la edición de agosto del medio Frontiers in Psychology, muchas personas escuchan música con el propósito de cambiar su estado de ánimo, de alegrarse, de pensar en sí mismas o de escapar del presente y hasta de sentirse “acompañados”. Si usas la música para alejar la negatividad, y a la vez la combinas con el ejercicio para darte fortaleza y poder, te sentirás mucho mejor, física y emocionalmente cuando termines tu rutina.

Te impulsa a moverte.

La música rápida estimula el cerebro del que la oye, y lo inspira a moverse a su compás, no a quedarse sentada. ¿Que un día no sientes deseos de hacer tus ejercicios? Busca tu música favorita (o tu playlist), y verás cómo empiezas a moverte ¡instantáneamente!

Tras veinte años de investigaciones, el doctor Costas Karageorghis, de Brunel University (Londres), una de las autoridades principales en la música y en los ejercicios, afirma que la música es como una droga legal para los atletas. Reduce la percepción del esfuerzo que realizas, y puede aumentar tu resistencia hasta en un 15%.

En general, los expertos apoyan la tesis de que la música sincronizada con el ejercicio tiende a aumentar su intensidad (mientras más rápido sea el ritmo, mayor es la intensidad del ejercicio). Y como la estimulación que la música provoca en el organismo está relacionada con la rapidez de su ritmo, el ejercicio parece menos agotador y estresante.

Pero hay algo que debes tener en cuenta: escuchar música es excelente para animarte a hacer ejercicios y para aumentar su eficacia, pero ten cuidado de no ponerla a un volumen excesivamente alto, al menos no todo el tiempo. Como advierte Brian Fligor, del Boston Children Hospital, entre otros expertos,la música muy fuerte, especialmente a través de los auriculares puede causar daño permanente en los oídos. Si la escuchas por un tiempo prolongado, puede destruir unas células del oído interno, que son las responsables de la audición.