Practicar deporte es beneficioso para la salud en cualquier época del año, no obstante en verano debemos tener ciertas precauciones para poder seguir entrenando de forma segura sin que el calor nos juegue una mala pasada.



Reajusta tus horarios.

Si estás acostumbrada a hacer deporte al aire libre, debes evitar las horas centrales del día. Lo mejor es entrenar a primera hora de la mañana o de ocho a nueve de la noche. De esta forma evitaremos el tan temido «golpe de calor«.

Bebe líquidos antes, durante y después del ejercicio.

Ante las altas temperaturas, aumentan los niveles de sudoración y como consecuencia nuestro cuerpo pierde líquidos y sales minerales. Por ello es importante hidratarse antes, durante y después del ejercicio físico. Los expertos en medicina deportiva recomiendan beber entre 200 y 400 mililitros de agua cada 20-30 minutos.

Ropa deportiva adecuada

Elige prendas transpirables y preferiblemente en colores claros. La elección del calzado también es importante para evitar la aparición de hongos o ampollas en los pies. Opta por los calcetines de algodón y las zapatillas ligeras de tejido transpirable.

No te olvides de la protección solar.

Hacer deporte al aire libre en esta época del año exige extremar las medidas de protección solar. Las gotas de sudor sobre la piel que aumenta el riesgo de quemarnos si no nos protegemos adecuadamente. Usa una crema con filtro solar elevado y coloca una gorra o pañuelo en la cabeza para las exposiciones solares directas.

Practica deportes acuáticos

Como la natación, el aquagym o la gimnasia acuática. Es una buena forma de refrescarte mientras te ejercitas y evitar el golpe de calor. Además, se trata de deportes muy divertidos.

Identifica los síntomas de la deshidratación.

En verano es fundamental aprender a identificar los signos de deshidratación e insolación: sequedad en la boca, dolor de cabeza, calambres musculares, debilidad, mareos, náuseas, etc. Si durante el entrenamiento notas alguno de estos síntomas, bebe agua inmediatamente o alguna bebida isotónica. Es conveniente tomar líquidos antes de tener sensación de sed, ya que su percepción sería un signo de deshidratación.

Después del entrenamiento

Al finalizar nuestra rutina de ejercicio físico, no es recomendable entrar de inmediato en un lugar en el que la temperatura sea muy baja o existan corrientes de aire. No obstante sí es recomendable la aplicación de frío local para disipar el calor de la piel. Una ducha de agua fresca te ayudará a sentirte mejor.

Recuerda también que las horas de descanso son muy importantes para recuperarte del entrenamiento y favorecer el crecimiento muscular. Si no has podido descansar bien por la noche debido al calor, te recomendamos aplazar tus sesiones de ejercicio o elegir una actividad física suave.