Cuando bajan las temperaturas regresas los problemas respiratorios. ¿Has preparado ya tu botiquín natural para el invierno? Hoy te hablaremos del aceite esencial de hisopo, conocido desde la Antigüedad por sus propiedades expectorantes, mucolíticas y antivirales. Utilizado de forma correcta puede convertirse en un verdadero refuerzo para tu bienestar en los meses más fríos del año.
¿De dónde viene el aceite esencial de hisopo?
El aceite esencial de hisopo se obtiene de la destilación al vapor de las flores y las hojas de la planta Hyssopus officinalis, originaria del Mediterráneo y Asia Central. Pertenece a la familia de las Lamiáceas, al igual que la lavanda, la menta o el romero, todas ellas conocidas por sus propiedades medicinales y aromáticas.
El hisopo es una planta perenne, de tallo leñoso y recto, que puede alcanzar entre 30 y 60 centímetros de altura. Sus hojas, estrechas y alargadas, miden unos 3 cm. de largo y 3 mm. de ancho.
Entre los meses de julio y septiembre brotan sus flores de un llamativo color púrpura, que atraen a las abejas y a multitud de insectos, siendo una de las flores melíferas más utilizadas en apicultura.
Una planta sagrada y utilizada con fines medicinales
La palabra «hisopo» viene del griego antiguo ὕσσωπος (hýssōpos) que significa “planta aromática”. A su vez los griegos tomaron este término del hebreo ‘ēzōb que se traduce como «hierba sagrada». Esto coincide con las propiedades purificadoras y protectoras que se le atribuyen en los textos bíblicos. En el Salmo 51 se lee: “Me rociarás, Señor, con el hisopo y seré purificado”.
El poder purificador del hisopo aparece mencionado en diferentes culturas. El filósofo Queremón de Alejandría cuenta que los sacerdotes del Antiguo Egipto lo incluían en su dieta como parte de sus rituales de purificación. Los romanos lo empleaban como defensa frente a la peste y para “limpiar” a los enfermos de lepra. Incluso Hipócrates y Dioscórides, dos de las figuras más influyentes de la medicina antigua, lo recomendaban para aliviar las afecciones respiratorias.
Durante la Edad Media, el hisopo se cultivaba en los huertos de los monasterios. Los monjes lo utilizaban tanto en la cocina como en la preparación de remedios naturales. De hecho, era un ingrediente clave en el famoso licor de los cartujos.
Más adelante, en el siglo XVIII, el médico y botánico inglés Nicholas Culpeper recomendó la infusión de hisopo con miel para calmar la tos.
Aunque la medicina tradicional ha reconocido durante siglos las propiedades del hisopo, en tiempos más recientes esta también ha sido objeto de estudio. La Agencia Europea del Medicamento (EMA) incluye al hisopo en su listado de plantas con posibles aplicaciones terapéuticas, especialmente por sus propiedades expectorantes y calmantes. Eso sí, su uso debe ser siempre moderado ya que en dosis altas puede resultar tóxico debido a ciertos compuestos como la tuyona.
Principios activos del hisopo

- Aceite esencial, rico en monoterpenonas (tuyona, α-pinocanfona, isopinocanfona, limoneno, sabineno), monoterpenos (ß-pineno), sesquiterpenos (b-cariofileno, germacraneno D), sesquiterpenoles (nerolidol, espatulenol), mirtenol metiléter, cavicol metiléter, etc.
- Principio amargo lactónico (la marrubina)
- Ácidos fenoles: caféico, clorogénico, rosmarínico
- Flavonoides: diosmósido, hesperósido
- Ácidos triterpenos: ácido ursólico y oleanólico
- Colina
- Taninos (5%)
- Fitosteroles: b-sitosteroles
¿Cómo utilizar el aceite esencial de hisopo?
El aceite esencial de hisopo es una joya de la aromaterapia por sus propiedades antibacterianas, antiinflamatorias, antisépticas, antivirales, mucolíticas, expectorantes y sedantes.
Pero como ocurre con cualquier aceite esencial potente, es importante saber cómo usarlo correctamente.
TOUCH OF SYNERGY - Aceite Esencial de Hisopo
Formas de uso comunes:
- Inhalación con difusor: Una de las formas más efectivas de usar el aceite esencial de hisopo es mediante inhalación. Solo tienes que añadir entre 5 y 12 gotas a un difusor con agua. Su aroma ayuda a despejar las vías respiratorias y a relajarse.
- Aplicación tópica (siempre diluido): Nunca apliques el aceite esencial directamente sobre la piel. Primero, dilúyelo en un aceite vegetal portador como el de almendras dulces, jojoba o coco. Una proporción recomendada sería de unas 20 gotas de hisopo por cada 100 ml de aceite base. Aplicado de forma local, puede aliviar los brotes de acné, eczemas o psoriasis gracias sus propiedades antiinflamatorias y antisépticas.
- Baños relajantes: ¿Buscas un momento de desconexión? Añade entre 10 y 15 gotas de aceite esencial de hisopo al agua de tu bañera y disfruta de un baño aromático que además ayuda a liberar tensiones.
- Mascarillas capilares: Si tienes el cuero cabelludo graso o con tendencia a la descamación, puedes añadir unas gotas de aceite esencial de hisopo a tu mascarilla capilar habitual. Sus propiedades astringentes ayudan a equilibrar la producción de sebo y a mantener el cuero cabelludo limpio por más tiempo.
Combinaciones con otros aceites esenciales
El aceite esencial de hisopo combina muy bien con todos los aceites herbales y cítricos como el aceite esencial de lavanda, menta, espliego, hierbabuena, geranio, laurel, tomillo o mejorana.

Puedes crear sinergias combinando dos o tres de estos aceites en tu difusor o en preparaciones tópicas (siempre respetando las diluciones adecuadas).
Precauciones y advertencias de uso
El aceite esencial de hisopo es de uso externo. En ningún caso debemos ingerirlo.
No se debe utilizar en el embarazo ya que contiene cetonas (como la tuyona) con efecto neurotóxico y abortivo.
Tampoco está recomendado para personas epilépticas o con antecedentes de convulsiones.
¿Has empleado alguna vez este aceite esencial? El hisopo, usado con conocimiento y precaución, puede ser un gran aliado para fortalecer el cuerpo y equilibrar las emociones.




