Si alguna vez has escuchado hablar del sasafrás, seguramente lo asociaste con algo misterioso, casi prohibido, y con razón. El aceite esencial de sasafrás ha tenido una historia tan fascinante como polémica. Vamos a recorrerla juntas para que entiendas qué es, para qué se ha utilizado, cuáles son sus riesgos y por qué hoy genera tantas dudas.
¿Qué es el sasafrás?
El sasafrás es un árbol originario de América del Norte. Su nombre científico es Sassafras albidum y pertenece a la familia de las lauráceas.
Es un árbol monoico (esto significa que tiene flores masculinas y femeninas) y puede alcanzar los 40 metros de altura. A menudo se planta en jardines y parques por su aroma y su valor ornamental.
Los pueblos indígenas conocían el sasafrás y lo usaban mucho antes de que los europeos llegaran: preparaban infusiones con su corteza, raíces y hojas para aliviar dolencias, purificar la sangre o incluso como tónico general.
De este árbol se obtiene el aceite esencial de sasafrás, principalmente a partir de la destilación al vapor de la corteza de las raíces. Su aroma es inconfundible: dulce, especiado, con un toque amaderado. De hecho, durante siglos fue uno de los ingredientes estrella en la elaboración de la tradicional root beer (esa gaseosa norteamericana de sabor peculiar) y en perfumes.
Composición química del aceite esencial de sasafrás
Al igual que otros aceites esenciales, el aceite esencial de sasafrás tiene una composición química compleja, con compuestos como el safrol, eugenol, miristicina, cineol, alfa-pineno y beta-pineno.
Sin embargo, el safrol es sin duda el fenilpropanoide más abundante (con concentraciones entre el 75% y el 90%). Este compuesto es el responsable de su aroma tan característico, pero ¡cuidado! Hoy sabemos que en dosis altas es tóxico para el hígado y potencialmente cancerígeno.
¿Por qué el safrol es tan peligroso?
Hace bastantes años el aceite esencial de sasafrás se utilizaba como potenciador de sabor en la industria alimentaria. Pero en la década de 1060 diferentes estudios científicos encontraron que el safrol es tóxico si se administra en dosis altas.
Otros estudios sugieren también que su exposición prolongada podría provocar cáncer.
Por estas razones, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos prohibió el uso del aceite esencial de sasafrás como aditivo alimentario.
Por si fuera poco, este aceite ha sido utilizado como fuente para la síntesis de 3,4-metilendioxianfetamina (MDA) y sus derivados como el MDMA (Éxtasis). De hecho, su venta y posesión están estrictamente reguladas en muchos países.
¿Cuáles son los síntomas de intoxicación por aceite esencial de sasafrás?
Los síntomas de intoxicación dependerán de la dosis ingerida. Suelen aparecer a los 10 – 90 minutos ocasionando sudoración, náuseas, vómitos. En cantidades elevadas puede provocar presión arterial alta, alucinaciones, depresión del sistema nervioso central, estupor, ataxia. Dosis superiores a 5 ml. pueden causar la muerte en adultos.
Además, también se debe evitar el contacto con la piel ya que puede resultar irritante y causar eritema o erupciones.
¿Tiene algún uso seguro hoy?
El aceite esencial de sasafrás se sigue utilizando en perfumería y en la fabricación de jabones. Es un fijador natural bastante conocido. Sin embargo, se utiliza en cantidades mínimas como nota olfativa.
No recomendamos utilizarlo de forma casera, ni para la elaboración de cremas ni en aromaterapia. Tenemos otros aceites esenciales de notas dulces y cálidas como el aceite esencial de hinojo dulce o el aceite esencial de canela que no contienen safrol.
En definitiva: el sasafrás es un ejemplo perfecto de cómo la naturaleza puede darnos tesoros poderosos… pero también enseñarnos que no todo lo natural es inofensivo.




