No es un secreto que practicar deporte nos ayuda a dormir mejor, pero ¿sabes qué actividades físicas son las más recomendables?




Según un estudio elaborado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Pensilvania, sostiene que actividades de tipo aeróbico como caminar, correr o incluso el Pilates, favorecen el descanso mientras que la realización de las tareas del hogar o el cuidado de los niños se relacionan con una peor calidad del sueño.

Utilizando datos sobre el sueño y las actividades físicas de 429.110 adultos del Sistema de Vigilancia del Factor de Riesgo Conductual 2013, los investigadores analizaron cómo se relacionaba cada tipo de actividad con los patrones de sueño de cada individuo.

Se preguntó a cada uno de los encuestados qué tipo de actividad física realizaron la mayor parte del tiempo durante el último mes y cuántas horas dormían al día. Las conclusiones fueron que todos los tipos de actividad, excepto la realización de las tareas del hogar y el cuidado de niños, se asociaron con una menor probabilidad de dormir poco.

“Aunque investigaciones previas han demostrado que la falta de ejercicio se asocia con un sueño deficiente, los resultados de este estudio fueron sorprendentes”, dicen los investigadores. “Este estudio no solo muestra que aquellos que hacen ejercicio simplemente caminando son más propensos a tener mejores hábitos de sueño, sino que estos efectos son aún más fuertes para actividades más resueltas, como correr y practicar yoga, e incluso golf. Es interesante que las personas que realizan la mayor parte de su actividad por el trabajo doméstico y el cuidado de los niños tengan más probabilidades de no dormir lo suficiente. Sabemos que las demandas y problemas del hogar y del trabajo son algunas de las principales razones por las que las personas pierden el sueño”.

Añaden los investigadores que estos resultados son consistentes con la creciente literatura científica sobre el papel del sueño en el rendimiento humano.

“Los estudios clínicos muestran que la falta de sueño se asocia con un rendimiento físico y mental deficiente, y este estudio nos muestra que esto también es coherente con los datos del mundo real. Dado que estos resultados son correlacionales, se necesitan más estudios para ayudarnos a comprender si los tipos de actividad física en realidad pueden mejorar o empeorar el sueño, y cómo los hábitos de sueño ayudan o perjudican la capacidad de una persona para participar en tipos específicos de actividad “.