La piel del rostro sufre mucho en invierno debido a los cambios de temperatura, el viento seco y las calefacciones. No es extraño que en esta época notemos sequedad y falta de luminosidad en el cutis. Por eso es importante aplicar a diario cremas hidratantes y nutritivas que creen una barrera protectora contra el frío.


La marca española Armonía Cosmética Natural incluye en su línea de cuidado facial dos Cremas Esenciales fantásticas para aislar la piel del frío. Están formuladas con un 97% de ingredientes de origen natural. Además, siguiendo los principios de ética y sostenibilidad, las cremas se presentan en envases 98% libres de plásticos, reciclables a base de vidrio, aluminio y cartón, materiales biodegradables que reducen el impacto ambiental.

Crema Nutritiva, con jalea, propóleo y miel

Protege y repara en profundidad, especialmente las pieles secas. El propóleo protege la piel de factores externos y de los rayos UV, la miel ayuda en el tratamiento de afecciones cutáneas, nutre y regenera y la jalea real es rica en lípidos y vitaminas, que mantienen la hidratación de la piel, dejándola más suave y elástica. Sus propiedades antioxidantes y regeneradoras la hacen ideal como tratamiento frente al envejecimiento de la piel.

Crema Revitalizante, con isoflavonas y coenzima Q10

Regenera y nutre la piel. La combinación de oligoelementos, vitaminas, aceites y mantecas vegetales junto con las isoflavonas de soja y la coenzima Q10 da como resultado una fórmula anti-edad altamente regeneradora y nutritiva. Esta crema previene el envejecimiento cutáneo, impide la oxidación y aumenta las defensas de la piel contra agentes externos.

Los productos de Armonía Cosmética Natural evitan el uso de conservantes parabenos, derivados de la petroquímica y siliconas, ingredientes modificados genéticamente, phenoxiethanol u otros ingredientes que pueden ser considerados perjudiciales para la piel o el organismo a largo plazo.

Así mismo, los productos de Armonía contienen principios activos 100% naturales y ecológicos, aceites vegetales ecológicos, aguas florales y otros ingredientes orgánicos, algunos provenientes de pequeños productores o asociaciones agrícolas, apoyando modestamente el desarrollo sostenible del medio rural.