Los calambres musculares son bastante frecuentes entre las personas deportistas. Pueden aparecer durante la práctica del ejercicio físico o después, aunque no siempre sucede así. Lo que está claro es que cuando aparecen suelen ser bastante dolorosos. Hoy te explicaremos cómo evitar su aparición y qué hacer cuando se presentan.


¿Qué son los calambres musculares?

Son contracciones musculares involuntarias que se producen normalmente durante la práctica de una actividad física intensa o cuando acabamos de entrenar.

Normalmente afectan a la musculatura de las piernas (cuádriceps, isquiotibiales o pantorrillas) siendo muy frecuentes en los corredores que realizan un sobreesfuerzo durante la carrera sin el debido calentamiento.

La musculatura de la zona afectada se contrae y se vuelve dura e incluso a veces podemos notar un bulto palpable bajo la piel. Aunque no sea lo más habitual, los calambres musculares también pueden presentarse en las horas de reposo cuando ya ha cesado la práctica de la actividad física. También son frecuentes en las personas mayores debido a la pérdida de masa muscular asociada a la edad.

¿Cómo tratar y evitar los calambres musculares?

Lo más efectivo es masajear y estirar el músculo de la zona afectada. El calor también ayuda ya que produce la vasodilatación y relajación de las fibras musculares. Los casos más graves pueden mejorar con la administración de antiinflamatorios bajo preescripción médica.

En el caso de actividades físicas intensas como el running, los calambres musculares pueden estar relacionados con la deshidratación, por lo que se recomienda aumentar el aporte de líquidos mientras dure el esfuerzo físico ya sea tomando agua o alguna bebida isotónica. Los deportistas deben reponer con regularidad los líquidos y las sales minerales que se pierden a través de la transpiración corporal, sobre todo si se entrena en días muy calurosos. También es aconsejable tomar algo de fruta después del entrenamiento para asegurarse un aporte rápido de hidratos de carbono.

Los estiramientos antes y después del ejercicio son indispensables para reducir la posibilidad de sufrir este tipo de espasmos. Tanto si sales a correr como si te machacas horas en el gimnasio, una buena rutina de ejercicios siempre incluirá una tabla de estiramientos antes de iniciar la actividad física.

Causas poco frecuentes de los calambres musculares

Finalmente, los calambres musculares también pueden deberse a otras causas poco frecuentes, relacionadas con nuestro estado de salud y que suelen requerir de atención médica. Por ejemplo, un mal funcionamiento del riñón puede originar este tipo de espasmos debido a la deshidratación y pérdida de sales minerales. Las lesiones medulares también pueden tener complicaciones secundarias y provocar pinzamientos en el cuello o en la zona de la espalda que requieren de tratamiento farmacológico.

En todo caso, las personas que sufren calambres musculares con frecuencia y sin relación con las causas más habituales, deben consultar a un especialista, sobre todo si los calambres duran mucho tiempo, causan debilidad muscular, hinchazón o enrojecimiento de la zona afectada.