Los aceites esenciales están compuestos por una gran cantidad de moléculas químicas que les confieren sus principios activos: alcoholes monoterpénicos, hidrocarburos monoterpénicos, ésteres, fenoles, lactonas, aldehídos, óxidos, ftálidos y cetonas.



Estos componentes bioquímicos hacen que cada aceite esencial sea único, otorgándoles a cada uno de ellos diferentes propiedades terapéuticas. A veces una de estas sustancias puede hallarse en grandes cantidades y otras veces está presente en cantidades minúsculas. La composición química de los aceites esenciales puede hacer que sean más o menos irritantes o que tengan algunos efectos secundarios que deben ser tenidos en cuenta a la hora de utilizarlos.

Hoy te hablaremos de las cetonas, un componente de los aceites esenciales que genera cierta controversia pues se dice que son tóxicas y debemos manejarlas con sumo cuidado; aunque por otra parte también se afirma que estas sustancias tienen un sinfín de propiedades curativas.

¿Qué son las cetonas de los aceites esenciales?

Las cetonas son compuestos orgánicos que poseen un enlace doble entre un átomo de carbono y un átomo de oxígeno. Presentan un elevado riesgo de toxicidad a nivel nervioso y también un riesgo abortivo por lo que aquellos aceites esenciales que las contienen deben utilizarse de forma controlada y a dosis muy bajas.

Tipos de cetonas en los aceites esenciales

Ahora toca matizar que no todas las cetonas presentes en los aceites esenciales son iguales. Podemos diferenciar dos grupos: las cetonas monoterpénicas que deben utilizarse con precaución ya que son peligrosas en dosis altas y las cetonas sesquiterpénicas y diterpénicas que no son neurotóxicas ni abortivas y que además, tampoco son sustancias irritantes con la piel.

Cetonas monoterpénicas

Las más extendidas son: borneona (alcanfor), fenchona, criptona, isomentona, pinocarvona, piperitona, L-carvona, D-carbona, jasmona, tegetona, verbenona y mentona.

Las cetonas monoterpénicas tienen propiedades cicatrizantes, lipolíticas, mucolíticas, anticoagulantes y son excelentes regeneradores celulares (no todo es malo en ellas). Eso sí, deben usarse con mucho cuidado debido a su neurotoxicidad y efecto abortivo. La administración de estos aceites debe ser únicamente por vía tópica y no pueden utilizarlos mujeres embarazadas, niños menores de diez años o personas con epilepsia.

Los aceites esenciales que contienen cetonas monoterpénicas son: aceite esencial de Artemisa, alhucema, eucalipto, espliego, hisopo, menta piperita, menta poleo, nagarmusta, palo santo, romero, salvia real y tuya.

Cetonas sesquiterpénicas y diterpénicas

Son «cetonas buenas» ya que no presentan neurotoxicidad ni son abortivas. Las más extendidas son: α- y β-atlantona, italidiona, irona, nutcatona, α- y β-vetiverona, germacrona, jonona y valerona.

Tienen propiedades cicatrizantes, anticoagulantes, fungicidas, mucolíticas, y son excelentes regeneradores celulares.

Los aceites esenciales que poseen cetonas sesquiterpénicas y diterpénicas son: aceite esencial de cedro de Atlas, cipriol nagarmusta, espinacardo, manuka, mirra, siempreviva olorosa y vetiver.

A tener en cuenta:

  • Recuerda que los aceites esenciales no deben aplicarse directamente sobre la piel. Debemos diluirlos previamente en otro aceite vegetal vehicular.
  • Evita el contacto de los aceites esenciales en los ojos, nariz, boca y genitales.
  • No utilices aceites esenciales de forma prolongada (máximo 21 días para la vía externa y 7 días para la vía oral salvo bajo supervisión profesional).
  • Si estás embarazada, consulta la lista de aceites esenciales permitidos y prohibidos durante el embarazo.