Los antiinflamatorios no esteroides (AINE) son medicamentos recetados y de venta libre que están diseñados para aliviar el dolor, la inflamación y la hinchazón. Se utilizan para tratar muchas afecciones, como artritis, lesiones deportivas, dolor de cabeza y espalda, entre otras.


Muchos atletas hacen uso de los AINES para aliviar el dolor y la inflamación después de una lesión, lo que les permite seguir con sus actividades. Sin embargo, también hay algunos riesgos potenciales al usar los AINE. Estos incluyen efectos secundarios gastrointestinales, presión arterial alta, mayor riesgo de accidente cerebrovascular y problemas renales. Además, los AINE aumentan los niveles de ácido úrico en la sangre, lo que puede empeorar la gota. Por lo tanto, si un atleta está considerando el uso de AINE, debe hablar con su médico para evaluar los riesgos y beneficios antes de tomar una decisión.

¿Hay un uso excesivo de antiinflamatorios no esteroideos en el mundo del deporte profesional?

El uso de los AINES está muy extendido entre quienes practican deporte de resistencia. Por ejemplo, un estudio realizado en 2017 por Sandra Didier en el que participaron 389 corredores de montaña reveló que el 27% consumía antiinflamatorios antes de la carrera y otro 18% durante la carrera.

En deportistas de élite el uso de los AINES puede superar el 50%. Durante la celebración de los Juegos Olímpicos de 2000 en Sydney, uno de cada cuatro atletas dijo haber tomado estos fármacos hasta tres días antes de la prueba anti-dopaje. También durante las Copas Mundiales de la Fédération Internationale de Football Association (FIFA) de 2002, 2006, 2010 y 2014, el consumo medio de fármacos fue de 0,77 por jugador, de los cuales el 36% fueron AINES.

¿Por qué toman AINES los deportistas?

Los AINES actúan bloqueado la producción de prostaglandinas, que son sustancias químicas producidas para combatir la inflamación. Gracias a esto ayudan a reducir el dolor muscular y a recuperarse antes de una lesión o entrenamiento intenso.

El problema estaría en la toma indiscriminada de estos fármacos sin supervisión médica o con una finalidad preventiva. No es ninguna broma. El uso prolongado de los antiinflamatorios no esteroides en el mundo del deporte tiene efectos secundarios como la exacerbación del asma, problemas digestivos e incluso fallo renal agudo. Esto ocurre porque el ibuprofeno contribuye a elevar la presión arterial y a esto hay que sumar la deshidratación que provoca el ejercicio prolongado, un cóctel peligroso para el buen funcionamiento de nuestros riñones.

¿Es cierto que mejoran el rendimiento deportivo?

Este es otro de los grandes mitos relacionados con el uso de los AINES en el deporte. Evidentemente, el ibuprofeno, la aspirina o el paracetamol pueden usarse bajo prescripción médica al sufrir una lesión deportiva. Sin embargo, hacerlo con anterioridad para prevenir el dolor muscular no es nada recomendable.

Varios estudios aseguran que los AINES no mejoran el rendimiento deportivo en personas sanas. Es más, algunos autores aseguran que el abuso de los antiinflamatorios no esteroides en el deporte puede dificultar la hipertrofia al reducir la respuesta inflamatoria natural del organismo. Uno de los mecanismos involucrados en el desarrollo de la masa muscular es la inflamación post-ejercicio. Las prostaglandinas cumplen un importante papel en la síntesis proteica que, como ya sabemos, es esencial para la formación de tejido muscular.

Además, existe otra razón por la que se desaconseja el uso preventivo de los AINES en el deporte y es que competir con una mayor tolerancia al dolor significa exponerse a un riesgo mayor de sufrir lesiones. Nos referimos por ejemplo a deportistas con tendinitis u otras afecciones leves que deciden competir tomando analgésicos. Hay que entender que el dolor es muy mecanismo de alerta. Podemos engañar a nuestro cuerpo, pero si el daño persiste nos exponemos a agravar la lesión que tenemos, haciendo que la recuperación sea mucho más lenta e insidiosa.