¿Alguna vez has acudido a una sesión de masajes terapéuticos? Muchas personas que sufren algún tipo de dolencia recurren a estos masajes para aliviar sus molestias. También son comunes en el ámbito deportivo para recuperarse mejor de una actividad física extenuante.


Lo primero que debes saber es que los masajes terapéuticos tienen como característica principal la focalización de la zona a tratar. Por eso es muy importante que le indiques a tu masajista en qué lugar se localiza la contractura o tensión muscular.

Normalmente los masajes terapéuticos se realizan sobre una camilla con el cuerpo cubierto por una toalla o un vestido liviano, aunque algunos terapeutas pueden hacerlo con el paciente sentado en una silla si se siente más cómodo.

Para mejorar la fricción de los movimientos, el masajista aplicará sobre la piel del paciente alguna mezcla de aceites o loción para masajes. Hazle saber si eres alérgica a algún aceite o sustancia de uso cosmético.

Las sesiones de masajes terapéuticos pueden durar más o menos tiempo dependiendo de las condiciones del paciente, aunque por lo general las primeras visitas duran media hora. Después del masaje debes relajar tu cuerpo unos cinco minutos para acostumbrarte a la nueva sensación.

Muchas personas acuden a estas consultas por un cuadro de estrés que deriva en otros problemas de salud como insomnio, presión arterial alta, etc. Después del tratamiento experimentan una mejora significativa de las funciones naturales del sistema nervioso: los músculos se relajan, la respiración se vuelve más profunda y la presión sanguínea se reduce.

Te invitamos a ver este ejemplo de una sesión de masajes terapéuticos para aliviar el dolor lumbar.

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