Las vacaciones de verano son la época perfecta para planificar actividades como el senderismo ya que en el resto del año apenas tenemos tiempo libre para emprender este tipo de aventuras.


El senderismo es beneficioso para la salud física y mental: mejora la salud cardiovascular,  disminuye el estrés, fortalece los músculos y nos ayuda a mantener un peso saludable. Ahora bien, si piensas hacer senderismo en verano es importante que te prepares para las caminatas de larga distancia y tengas en cuenta una serie de precauciones. ¡Toma buena nota!

Planifica la caminata.

Investiga cuáles son las rutas disponibles en tu zona y elige la que mejor se adapte a tu condición física y experiencia practicando senderismo. Consulta las condiciones actuales del sendero, el clima, la altitud y dificultad para estar bien preparado.

Hazte con el equipo adecuado.

Usa ropa ligera y transpirable para mantenerte fresco. Opta por textiles que absorban la humedad y eviten la sudoración excesiva.

Opta por un calzado que sea cómodo y adecuado para caminar. Mucho mejor si es nuevo ya que tus pies estarán acostumbrados y será menos probable que salgan ampollas.

La mochila no debe tener un peso excesivo. Asegúrate de que tenga el tamaño correcto y una buena sujeción a la espalda y la zona lumbar. No olvides llevar en ella un pequeño botiquín de primeros auxilios para poder hacer curas en caso de un accidente o caída.

Alimentos

Lleva bocadillos y aperitivos saludables como fruta y barritas energéticas. Evita las comidas demasiado pesadas antes de la caminata.

La hidratación es clave antes, durante y después del entrenamiento. No olvides llevar un termo o botellín de agua en la mochila.

Observa las condiciones climáticas.

Planifica la ruta evitando las horas más calurosas del día. Las primeras horas de la mañana o el atardecer suelen ser los momentos más frescos.

Aunque sea verano debes estar preparado para un chaparrón inesperado, así que lleva una capa impermeable y consulta las previsiones del tiempo antes de salir.

Comunicación

Avisa a tus familiares y amigos tu intención de salir a caminar y la hora a la que esperas regresar. Lleva un teléfono móvil para mantenerte en contacto, pero no dependas completamente de él ya que la cobertura puede ser limitada en áreas montañosas.

Al finalizar la caminata.

Toma una ducha de agua tibia, pero no lo hagas justo después de detener el ejercicio. Hazlo pasados 20 ó 30 minutos para que tu cuerpo recupere su temperatura habitual.  El contacto con el agua te ayudará a tonificar los músculos y a contraer los vasos sanguíneos.

También puedes realizar estiramientos para relajar la musculatura contraída por el esfuerzo y recuperar la flexibilidad.

El reposo es fundamental antes de retomar el ejercicio, sobre todo si planeas realizar una ruta en diferentes etapas.

¡Sigue estos consejos para disfrutar al máximo del senderismo en verano!