En el mundo del fitness y la nutrición, los términos «complementos alimenticios» y «suplementos alimenticios» se utilizan a menudo como sinónimos causando confusión entre los consumidores. Aunque ambos se relacionan con la salud, existen algunas diferencias en cuanto a su finalidad, uso, dosificación y regulación.


¡Veamos las más importantes!

Finalidad

La finalidad de los complementos alimenticios es complementar una dieta sana y equilibrada. Aportan nutrientes específicos como vitaminas, minerales, ácidos grasos, fibra o probióticos que podrían no estar presentes en cantidades suficientes en la ingesta diaria. En general, buscan prevenir carencias nutricionales leves y mejorar nuestro bienestar. Por ejemplo, una persona que toma poco el sol puede utilizar un complemento alimenticio de vitamina D para prevenir la osteoporosis.

Por otro lado, los suplementos alimenticios tienen una finalidad más específica y suelen estar asociados a necesidades puntuales o a un mayor rendimiento físico y mental. Están formulados para suplir carencias nutricionales más severas o para optimizar una función concreta del organismo como la recuperación muscular tras el ejercicio intenso o el aumento de masa muscular en deportistas. Por ejemplo, un culturista que necesita una mayor ingesta de proteínas para construir músculo puede tomar un suplemento de proteína en polvo.

Uso

Los complementos alimenticios son utilizados principalmente por personas sanas que desean mantener o mejorar su estado de salud.

Su uso está relacionado con:

  • Prevenir carencias nutricionales leves.
  • Apoyar la función digestiva (probióticos) y mantener los huesos fuertes (calcio o vitamina D).
  • Cuidar la salud en etapas de la vida con mayores demandas nutricionales como el embarazo o lactancia.

Los suplementos alimenticios, en cambio, suelen emplearse en contextos donde existen necesidades nutricionales elevadas, como:

  • Entrenamientos intensos y competiciones deportivas
  • Procesos de recuperación y convalecencia tras enfermedades o cirugías
  • Carencias nutricionales diagnosticadas clínicamente, por ejemplo, anemia severa o deficiencia crónica de vitamina B12.
  • Control de peso o mejora del rendimiento cognitivo.

Dosificación

Las dosis de los complementos alimenticios suelen ser moderadas, enfocándose en cubrir las ingestas diarias recomendadas (IDR). No pretenden sustituir una dieta equilibrada, sino complementarla.

En el caso de los suplementos alimenticios las dosis pueden ser algo más altas de lo recomendado para poder suplir carencias. Es posible que se administren bajo supervisión médica ya que un consumo excesivo puede tener efectos adversos en la salud.

Regulación

Tanto los complementos alimenticios como los suplementos alimenticios están sujetos a regulaciones sanitarias, pero para los suplementos estas suelen ser más estrictas por su elevada concentración de principios activos. Por ejemplo, en la Unión Europea los complementos alimenticios están regulados por la Directiva 2002/46/CE que establece los requisitos para garantizar su seguridad y calidad. Los suplementos pueden estar regulados como alimentos o medicamentos, dependiendo de su formulación y finalidad. Si quieres más información sobre este tema, te recomendamos visitar este enlace de la  Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).

Presentación

Los complementos alimenticios y suplementos alimenticios pueden tener diferentes presentaciones comerciales: comprimidos, cápsulas, polvos o gominolas. La forma de tomarlos y la dosificación debe estar visible en las indicaciones del fabricante.

Tipos de complementos alimenticios y suplementos alimenticios

Existen diferentes tipos de complementos alimenticios y suplementos alimenticios según el objetivo y necesidad concreta del organismo que se pretende cubrir.

  • Para deportistas: Por ejemplo, proteínas en polvo, aminoácidos esenciales (BCAA) y creatina. Están formulados para mejorar el rendimiento físico y acelerar la recuperación muscular.
  • Para la salud articular: Glucosamina, condroitina, colágeno y ácido hialurónico. Estos suplementos protegen las articulaciones y mejoran la movilidad. Son especialmente útiles para deportistas y personas de la tercera edad.
  • Para adelgazar: Incluyen quemadores de grasa, bloqueadores de carbohidratos, suplementos a base de fibra y productos que ayudan a controlar el apetito. Se utilizan en planes de adelgazamiento bajo supervisión médica.
  • Para la salud digestiva: Probióticos, prebióticos, enzimas digestivas y fibras solubles. Mejoran las digestiones y alivian problemas como el estreñimiento o la hinchazón.
  • Para el sistema inmune: Suplementos que contienen vitamina C, zinc, equinácea, selenio y otros antioxidantes para reforzar las defensas naturales del cuerpo.
  • Para la piel y el cabello: Los complementos alimenticios con biotina, colágeno, zinc y vitaminas A y E son ideales para fortalecer el cabello y las uñas. Además, mejoran la apariencia de la piel.
  • Para el cansancio: Los suplementos energéticos que incluyen hierro, magnesio, vitaminas del grupo B y coenzima Q10 son útiles para combatir la fatiga física y mental.

¿Conocías la diferencia entre complementos alimenticios y suplementos alimenticios? ¿Has utilizado alguno de ellos para mejorar tu salud y bienestar?