Si eres fan de los videojuegos o de las series de ciencia ficción, es muy probable que el nombre Cordyceps te evoque imágenes de una civilización al borde del colapso, tal como ocurre en The Last of Us. Pero tranquila, no venimos a asustarte. En la vida real, el Cordyceps no solo es totalmente inofensivo para los humanos, sino que también ha despertado un enorme interés de la comunidad científica por sus posibles beneficios para la salud.
En este artículo desvelaremos muchas cualidades interesantes de este peculiar habitante del reino Fungi. Descubrirás cómo se desarrolla, su importante papel en la medicina tradicional asiática y por qué la ciencia moderna ha puesto sus ojos en él.
¿Qué es el Cordyceps?
Cordyceps sinensis, también conocido como “hongo-oruga chino” es un hongo de la familia Ophiocordycipitaceae, originario de las montañas del Tíbet y de Nepal, donde crece de forma silvestre en altitudes que oscilan entre los 3000 y 5000 metros sobre el nivel del mar.
Los hongos se encuentran entre los seres vivos más antiguos del planeta. Según indican los registros fósiles, aparecieron en la Tierra hace más de mil millones de años (mucho antes que las plantas), convirtiéndose en verdaderos «arquitectos» de la vida terrestre al reciclar materia orgánica.
En las últimas décadas, el interés científico por los hongos ha aumentado notablemente. Muchas especies contienen compuestos bioactivos con potencial terapéutico, y algunas de ellas, como el Cordyceps sinensis, están consideradas de uso medicinal en diferentes sistemas tradicionales de salud.
Aunque existen más de 400 especies de Cordyceps distribuidas por todo el mundo (desde las selvas tropicales de Bolivia y Perú hasta los bosques de Estados Unidos), la variante del Himalaya es la más valorada debido a su escasez y a su compleja composición química.
Un proceso biológico fascinante
El Cordyceps es un hongo entomopatógeno. Esto significa que crece en el interior de insectos y otros artrópodos.
Sus huéspedes favoritas son las larvas de la polilla fantasma (familia Hepialidae) que viven en elevaciones superiores a los 3048 metros en la meseta tibetana y en las regiones cercanas al Himalaya (Bután, China y Nepal).
El nombre chino del Cordyceps es “Dong Chong Xia Cao” que se puede traducir como “gusano de invierno, hierba de verano”. Este curioso nombre describe perfectamente su ciclo biológico.
Durante el otoño las esporas del hongo se dispersan y caen sobre la oruga. A partir de aquí, las hifas (los filamentos microscópicos del hongo) penetran en su cuerpo y comienzan a desarrollarse en su interior, absorbiendo sus nutrientes para crecer.
Cuando llega el invierno, las larvas infectadas se entierran en el suelo para hibernar, pero ya no se transformarán en polilla. El micelio consume lentamente su cuerpo hasta momificarlo.
Con el deshielo de la primavera, el hongo se reactiva y desarrolla un cuerpo fructífero alargado y cilíndrico que emerge desde la cabeza de la oruga y atraviesa el suelo hasta salir a la superficie entre los pastos. Esta estructura es la que libera nuevas esporas, reiniciando el ciclo.
El tesoro mejor guardado de la medicina tradicional china
El Cordyceps sinensis es un hongo medicinal ampliamente utilizado en la medicina tradicional china y tibetana, donde se conoce desde hace siglos como tónico de la energía vital (Qi).
Cuenta la leyenda que sus virtudes fueron descubiertas por los pastores nómadas del Tíbet y Nepal. Al llegar la primavera, trasladaban sus rebaños de yaks a las laderas más altas del Himalaya para que pastaran hierba fresca. Notaron algo inusual: tras consumir unos pequeños filamentos marrones que brotaban del suelo, los animales se volvían extraordinariamente activos y mostraban mayor vigor sexual.
Intrigados, estos pastores empezaron a recolectarlo para consumo propio, moliéndolo y mezclándolo con leche o arroz para combatir el cansancio extremo provocado por la altitud.
La fama de sus supuestas virtudes llegó finalmente a la corte imperial china. Debido a su rareza y dificultad de recolección (solo crece de forma natural en zonas de alta montaña) el Cordyceps era extremadamente costoso. Por este motivo, durante siglos su consumo estuvo reservado a una élite muy reducida, entre ellos el Emperador de China y los miembros de su corte real.
Las primeras referencias documentadas a sus propiedades terapéuticas aparecen durante la Dinastía Qing (1644-1912), en el tratado médico Ben-Cao-Cong-Xin (Nueva compilación de materia médica), publicado en el siglo XVIII.
En Occidente, el conocimiento de este hongo se atribuye al historiador jesuita francés Jean-Baptiste Du Halde, quien describió diversas costumbres y remedios tradicionales chinos en sus escritos sobre el imperio.
Sin embargo, el Cordyceps no alcanzó verdadera notoriedad internacional hasta 1993, cuando varias atletas chinas sorprendieron al mundo al batir récords mundiales en pruebas de 1500, 3000 y 10.000 metros durante los Juegos Nacionales de China en Beijing. Ante las sospechas de dopaje, su entrenador explicó que las deportistas consumían regularmente decocciones de este hongo como parte de su preparación.
Años más tarde, en 2003, un brote de SARS provocó el aumento repentino de la demanda en Asia, ya que muchas personas comenzaron a utilizarlo como remedio para fortalecer el sistema respiratorio. Como consecuencia, su precio se disparó.
Hoy en día, el Cordyceps silvestre puede alcanzar hasta 20.000 dólares por kilo, lo que lo convierte en uno de los hongos más caros del mundo.
Valor nutricional del Cordyceps

El Cordyceps sinensis un hongo muy valorado en micoterapia por su elevada concentración de nutrientes y compuestos bioactivos. Su perfil químico es complejo y ha sido objeto de numerosos estudios en las últimas décadas, ya que muchos de sus componentes parecen contribuir a sus efectos fisiológicos.
Algunos de sus componentes principales son:
- Vitaminas: especialmente vitaminas del grupo B (importantes para el metabolismo energético). Además, contiene vitamina E y vitamina K, relacionadas con la protección antioxidante y la coagulación sanguínea.
- Minerales y oligoelementos: contiene minerales esenciales como magnesio, potasio, zinc, hierro, selenio y manganeso. Refuerzan el sistema inmunitario por su acción antioxidante.
- Proteínas y aminoácidos esenciales: ácido aspártico, ácido glutámico, serina, histidina, glicina, treonina, arginina, alanina, tirosina, valina, metionina, fenilalanina, isoleucina, leucina, lisina y prolina. Estos compuestos participan en procesos esenciales como la síntesis proteica, la reparación tisular y el metabolismo celular.
- Polisacáridos: los polisacáridos fúngicos (especialmente los betaglucanos) están entre los componentes más estudiados del Cordyceps. Diferentes estudios sugieren que pueden modular la respuesta inmunitaria y fortalecer las defensas del organismo frente a virus y bacterias.
- Nucleósidos: el componente estrella es la cordicepina (3′-desoxiadenosina), que está siendo estudiada actualmente por sus propiedades antitumorales y sus potentes efectos antiinflamatorios. Otro nucleósido importante es la adenosine, implicada en procesos como la regulación cardiovascular, la vasodilatación y el metabolismo energético.
- Esteroles fúngicos: como el ergosterol (precursor de la vitamina D2), que ayuda a regular los niveles de colesterol.
Por ejemplo, 100 gramos de Cordyceps sinensis seco contienen:
- 333 kcal.
- 20-25 gramos de proteína
- 50-67 gramos de carbohidratos
- 20-25 gramos de fibra
- 1-5 gramos de grasa
- 10% a 25% de betaglucanos
- 0,1% a 0,5% de cordicepina
- 0,1% a 0,3% de adenosina
Gracias a esta combinación de nutrientes y compuestos bioactivos, al Cordyceps se le atribuyen propiedades energizantes, antioxidantes y cardioprotectoras; aunque muchos de estos efectos todavía se encuentran bajo investigación científica.
Beneficios del Cordyceps reconocidos por la ciencia
El Cordyceps es conocido por sus propiedades antioxidantes, energizantes y afrodisíacas. Además, fortalece el sistema inmunitario y actúa como un protector hepático y renal.
Mejora el rendimiento físico
El Cordyceps sinensis es conocido en el mundo del deporte por su capacidad para mejorar el rendimiento físico y la resistencia. A diferencia de muchos estimulantes sintéticos, los suplementos de Cordyceps se consideran naturales y no están incluidos en las listas de sustancias prohibidas en controles antidopaje.
Su secreto está en la adenosina y la cordicepina, dos compuestos del hongo que podrían favorecer la síntesis de ATP (trifosfato de adenosina), el nucleótido responsable de almacenar y transferir energía en las células. Un aumento en la disponibilidad de ATP puede traducirse en mayor capacidad de esfuerzo y recuperación más rápida tras el ejercicio.
Algunos estudios experimentales respaldan esta hipótesis. Por ejemplo, una investigación en ratones publicada en la revista Chinese Journal of Integrative Medicine sugiere que el Cordyceps optimiza el metabolismo energético y ayuda a mantener el esfuerzo físico durante más tiempo, retrasando la aparición de la fatiga a nivel muscular.
También existen ensayos realizados en humanos. Un estudio publicado en el Journal of Dietary Supplements en el que participaron 28 individuos sometidos a entrenamientos de alta intensidad demostró que la suplementación con Cordyceps mejoró significativamente su tolerancia al ejercicio y su capacidad aeróbica tras solo tres semanas de uso. Los investigadores observaron que el grupo que consumía el hongo experimentó un aumento significativo del VO₂ max. que es la cantidad máxima de oxígeno que el cuerpo puede aprovechar durante el ejercicio.
Resultados similares se han observado en estudios anteriores. Un ensayo clínico aleatorizado y doble ciego realizado por investigadores de la Chinese Academy of Medical Sciences y el Peking Union Medical College analizó los efectos de la suplementación con Cordyceps en personas mayores sanas. Tras seis semanas de intervención, los participantes que recibieron extracto de Cordyceps mostraron mejoras en la capacidad aeróbica, el umbral ventilatorio y la resistencia a la fatiga durante el ejercicio físico en comparación con el grupo placebo.
Aunque los resultados son prometedores, los investigadores señalan que aún se necesitan más estudios clínicos a gran escala para confirmar de forma definitiva los efectos ergogénicos del Cordyceps y determinar cuáles son las dosis y formas de suplementación más eficaces.
Fortalece el sistema inmunitario
Diferentes estudios sugieren que el Cordyceps sinensis ayuda a fortalecer el sistema inmunitario gracias a su contenido en polisacáridos, nucleósidos y otros compuestos bioactivos con actividad inmunomoduladora.
Una investigación in vitro realizada por científicos de la Dalhousie University en Canadá profundizó en este mecanismo. Básicamente los investigadores hallaron que este hongo estimula los macrófagos, un tipo de células del sistema inmunitario, cuya función consiste en fagocitar todos los cuerpos extraños que se introducen en el organismo, como son las toxinas o las bacterias. Además, también encontraron que el Cordyceps sinensis induce respuestas protectoras contra los patógenos intracelulares (aquellos que se esconden dentro de nuestras propias células, como los virus).
Aunque estos resultados son prometedores, los autores señalan que se necesitan más estudios clínicos en humanos para comprender con mayor precisión cómo interactúan los compuestos del Cordyceps con el sistema inmunitario.
Mejora la salud cardiovascular
El Cordyceps sinensis también ha sido objeto de investigación por sus posibles efectos beneficiosos sobre la salud cardiovascular. Diferentes estudios señalan su capacidad de oxigenar el corazón, reducir los niveles de colesterol y prevenir las trombosis.
Un ensayo clínico en ratas demostró una reducción del nivel de colesterol LDL y de los triglicéridos a las cuatro semanas de tratamiento. Al mismo tiempo, se constató un aumento del 30% de colesterol HDL “bueno”. Estos resultados sugieren que el hongo podría mejorar el perfil lipídico y reducir algunos factores de riesgo cardiovascular.
Además, revisiones científicas recientes han situado al Cordyceps como un potencial agente terapéutico frente a la ateroesclerosis, gracias a su capacidad para reducir la inflamación vascular.
Por último, algunos estudios también señalan que el hongo podría reducir el riesgo de trombosis. Esto se debe a su contenido en nucleósidos como la adenosina, que disminuye la agregación plaquetaria y mejora el transporte sanguíneo hacia órganos vitales como el corazón o el cerebro.
Ayuda a controlar los niveles de glucosa en sangre
Diferentes investigaciones sugieren que el Cordyceps podría mejorar el control glucémico.
Por ejemplo, en un estudio en ratones con diabetes tipo 2 evaluó los efectos del extracto de Cordyceps militaris, una especie cercana al Cordyceps sinensis utilizada con frecuencia en investigación y en suplementos. Los resultados mostraron que la administración del extracto redujo significativamente los niveles de glucosa en sangre y mejoró la resistencia a la insulina.
Otros trabajos experimentales también han observado que los polisacáridos del Cordyceps pueden mejorar la sensibilidad a la insulina, reducir el estrés oxidativo y favorecer el metabolismo de la glucosa.
A nivel fisiológico, este efecto hipoglucemiante podría estar relacionado con la regulación de enzimas como la hexocinasa, la glucocinasa y la glucosa-6-fosfato deshidrogenasa. Estas enzimas participan en procesos metabólicos esenciales que permiten captar, transformar y utilizar la glucosa de forma más eficiente en las células.
Sin embargo, a pesar de que los hallazgos sean prometedores, hay que tener en cuenta que se trata en su mayoría de investigaciones preliminares o en animales. Los expertos coinciden en que son necesarios más ensayos clínicos en humanos para confirmar el potencial del Cordyceps en el control glucémico. Nunca debe utilizarse como un sustituto del tratamiento médico prescrito para la diabetes.
Apoya la función hepática y renal
En la medicina tradicional china el Cordyceps sinensis se ha utilizado tradicionalmente como tónico para fortalecer el hígado y los riñones. La ciencia actual lleva algunas décadas estudiando estos efectos protectores.
Por ejemplo, en lo que respecta a la salud del hígado, estudio realizado por investigadores de la Chongqing University of Medical Sciences analizó el efecto inhibidor del hongo en la fibrogénesis hepática inducida por etanol en ratas. Los hallazgos mostraron que el Cordyceps sinensis inhibió la fibrogénesis hepática derivada de una lesión crónica, a la vez que retrasó el desarrollo de cirrosis.
También se han realizado estudios clínicos en humanos para evaluar su efecto sobre trastornos hepáticos. En uno de estos ensayos, la administración de 3 gramos diarios de extracto de Cordyceps durante 90 días en pacientes con esteatosis hepática inducida por alcohol produjo una reducción significativa de varios marcadores de daño hepático. Concretamente, los investigadores observaron una disminución aproximada del 70 % en los niveles de AST, 63 % en ALT y 64 % en GGT, tres enzimas utilizadas habitualmente como indicadores de lesión hepática. Estos resultados sugieren que el Cordyceps podría contribuir a mejorar la función del hígado y reducir el daño celular asociado al consumo crónico de alcohol.
Además de sus posibles efectos sobre el hígado, el Cordyceps también se ha estudiado por su papel en la protección de los riñones. Los hallazgos hasta la fecha indican que ciertos compuestos presentes en el hongo podrían reducir la inflamación renal, mejorar la función de filtración y proteger el tejido renal frente a sustancias tóxicas.
Una revisión sistemática publicada por Cochrane evaluó diferentes estudios sobre el uso del Cordyceps en pacientes con fallo renal. Los autores concluyeron que su uso como complemento terapéutico podría mejorar determinados parámetros de la función renal.
Entre los efectos observados destacan:
- Reducción de los niveles de BUN (nitrógeno ureico en sangre), un marcador utilizado para evaluar la función renal.
- Mejora de la anemia asociada a la enfermedad renal crónica.
- Apoyo general de la función de filtración del riñón.
Estos hallazgos sugieren que el Cordyceps podría tener un efecto protector sobre el sistema renal, aunque los expertos señalan que todavía se necesitan más ensayos clínicos para confirmar su eficacia y establecer protocolos terapéuticos claros.
Aumenta la libido
La tradición asiática atribuye al Cordyceps sinensis la capacidad de aumentar la libido.
Aunque la evidencia científica todavía es limitada, algunos estudios sugieren que ciertos compuestos presentes en el Cordyceps podrían influir en la función sexual a través de varios mecanismos fisiológicos. Por ejemplo, se ha propuesto que el hongo puede estimular la producción de testosterona mediante vías metabólicas relacionadas con el monofosfato de adenosina cíclico (cAMP), una molécula implicada en la regulación hormonal y en la señalización celular.
Además, algunos de sus compuestos bioactivos parecen favorecer la vasodilatación y el aumento del flujo sanguíneo, procesos fundamentales para la función eréctil y la respuesta sexual.
Un estudio realizado por investigadores de la Mahidol University en Tailandia analizó sus efectos sobre la función reproductiva y la libido. Los resultados indicaron que la suplementación con extractos del hongo podría contribuir a mejorar la actividad sexual y el deseo tanto en hombres como en mujeres, posiblemente gracias a su influencia sobre el metabolismo energético y la producción hormonal.
Alivia el asma y la bronquitis crónica
El Cordyceps sinensis se ha utilizado durante siglos en la medicina tradicional china para fortalecer los pulmones, mejorar la respiración y aliviar la tos crónica.
En la actualidad varios ensayos clínicos han demostrado que el extracto de Cordyceps ayuda a reducir la inflamación de las vías respiratorias. Al relajar las paredes de los bronquios, facilita el paso del aire y disminuye la frecuencia de los ataques de asma, mejorando la calidad de vida de los pacientes.
Por ejemplo, un ensayo clínico realizado en 120 pacientes con asma persistente moderada o grave evaluó los efectos de una formulación que contenía Cordyceps durante tres meses. Los resultados mostraron mejoras significativas en la función pulmonar, además de una reducción de diversos marcadores inflamatorios asociados al asma, como IgE, IL-4 o ICAM-1.
Además, estudios experimentales observaron que el Cordyceps puede reducir la inflamación pulmonar en ratas con EPOC, lo que sugiere un posible papel como tratamiento complementario en enfermedades respiratorias crónicas.
Posible acción antitumoral
En los últimos años el Cordyceps sinensis ha despertado un gran interés en la investigación biomédica por su posible actividad antitumoral.
Diferentes estudios sugieren que la cordicepina (uno de sus compuestos más característicos) podría tener propiedades antimetastásicas y antiproliferativas. Además, se ha comprobado su acción hematopoyética en ratones de laboratorio. Esto quiere decir que es capaz de activar la producción de células madre en la médula ósea.
Un estudio realizado por investigadores de la Mukogawa Women’s University en Japón analizó los efectos de la cordicepina sobre distintos tipos de cáncer. Los resultados de laboratorio mostraron que este compuesto inhibía el crecimiento de tumores como el melanoma y el carcinoma pulmonar de Lewis.
Otro estudio experimental analizó la acción de la cordicepina como coadyuvante en los tratamientos oncológicos contra el cáncer de mama, encontrando que este compuesto induce a la muerte de las células tumorales (apoptosis) y mejora la respuesta inmunitaria frente al tumor.
No obstante, es importante señalar que la mayor parte de la evidencia disponible procede de estudios in vitro o en animales, por lo que todavía se necesitan ensayos clínicos en humanos para confirmar su eficacia y seguridad.
Por este motivo, las personas diagnosticadas de cáncer deben consultar siempre con su oncólogo antes de consumir suplementos de Cordyceps, ya que podrían interferir con otros tratamientos farmacológicos o afectar a procesos como la coagulación sanguínea.
Favorece el sueño
Además de sus posibles efectos sobre el metabolismo y el sistema inmunitario, algunas investigaciones sugieren que el Cordyceps sinensis podría ejercer efectos beneficiosos sobre el sistema nervioso, especialmente en trastornos relacionados con el insomnio, la ansiedad o el estado de ánimo.
Uno de los compuestos más estudiados en este ámbito es la cordicepina, que parece influir en determinados neurotransmisores implicados en la regulación del ciclo sueño-vigilia.
Un estudio realizado por investigadores de la Chungbuk National University analizó el efecto de la cordicepina sobre el sueño. En el experimento se administró extracto de Cordyceps a un grupo de ratas y se monitorizó su actividad cerebral mediante electroencefalograma. Los resultados mostraron que la cordicepina redujo el tiempo necesario para conciliar el sueño y aumentó su duración en fase no REM.
Además, diferentes investigaciones sugieren que el Cordyceps actúa de forma similar a algunos antidepresivos naturales, ayudando a equilibrar los niveles de dopamina y serotonina en el hipocampo, la región del cerebro que gestiona nuestras emociones.
Diferencias entre Cordyceps silvestre y de cultivo

Si valoras los beneficios del Cordyceps pero te da algo de reparo consumir la oruga momificada, no tienes de qué preocuparte. Los suplementos comerciales no están elaborados con hongos silvestres.
El Cordyceps que crece de forma natural en las montañas del Himalaya es extremadamente escaso y difícil de recolectar. Además, su precio puede alcanzar cifras muy elevadas en el mercado internacional. Por este motivo, desde hace varias décadas los investigadores han desarrollado métodos para cultivar variedades del hongo en condiciones controladas.
La más utilizada en suplementos es el Cordyceps militaris, una especie del mismo género que puede cultivarse fácilmente en laboratorio o en instalaciones agrícolas especializadas. En estos procesos se emplea principalmente el micelio del hongo, que se cultiva sobre sustratos como granos de arroz mediante técnicas de fermentación.
Este método permite producir extractos estandarizados ricos en compuestos bioactivos (como polisacáridos, cordicepina y adenosina) similares a los que encontramos en el Cordyceps silvestre. De esta forma podemos elaborar suplementos dietéticos de forma segura, controlada y sostenible, sin necesidad de recolectar grandes cantidades del hongo en su hábitat natural.
Contraindicaciones: ¿Quién no debería tomar Cordyceps?
Aunque el Cordyceps sinensis se considera generalmente seguro cuando se consume en cantidades moderadas, como ocurre con muchos suplementos naturales, no está exento de posibles contraindicaciones e interacciones farmacológicas. Por este motivo, es importante conocer en qué situaciones conviene evitar su consumo o hacerlo únicamente bajo supervisión médica.
- Pacientes con enfermedades autoinmunes: al potenciar la respuesta inmunitaria podría agravar los síntomas de personas que padecen enfermedades autoinmunes (lupus, artritis reumatoide, esclerosis múltiple).
- Pacientes que toman tratamientos anticoagulantes: ciertos compuestos del Cordyceps podrían reducir la agregación plaquetaria, aumentando el riesgo de sangrado en pacientes que toman fármacos anticoagulantes.
- Antes de una cirugía: por el mismo motivo, es recomendable suspender el consumo de Cordyceps al menos dos semanas antes de una intervención quirúrgica, para reducir el riesgo de hemorragia.
- Diabéticos con tratamiento farmacológico: como hemos visto anteriormente, el Cordyceps ayuda a reducir el nivel de glucosa en sangre. Aunque este efecto puede ser beneficioso, también podría potenciar el efecto de los fármacos hipoglucemiantes.
- Embarazo y lactancia: actualmente no hay suficientes estudios clínicos que evalúen la seguridad del Cordyceps durante el embarazo o la lactancia. Por esta razón, es mejor evitar su consumo durante estas etapas como medida de precaución.
¿Cómo elegir un buen suplemento?
Si has decidido darle una oportunidad a este «superhongo», no todos los frascos que ves en internet son iguales. Fíjate en los siguientes detalles:
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- Extracto estandarizado: busca que en la etiqueta especifique el porcentaje de polisacáridos (mínimo 30%) y, lo más importante, de cordicepina y adenosina.
- Cepa CS-4 o Militaris: son las que tienen mayor respaldo científico y seguridad.
- Certificación orgánica: los hongos absorben todo lo que hay en el suelo (incluidos metales pesados). Asegúrate de que el cultivo sea limpio y libre de pesticidas.




