La caída del nivel de estrógenos asociada a la menopausia trae consigo una serie de síntomas nada beneficiosos para la salud. Una investigación reciente ha descubierto que practicar ejercicio físico puede ayudar a que nos sintamos mejor.



¿Por qué es beneficioso practicar deporte durante la menopausia?

Mejora la salud cardiovascular

Uno de los efectos más graves de la caída de estrógenos es la pérdida del escudo protector que representan las hormonas femeninas frente al riesgo cardiovascular. Esto hace que durante la menopausia estemos más predispuestas a la insuficiencia cardíaca, al ictus, a la angina de pecho y al infarto. Sin embargo, el ejercicio físico incide positivamente en todos estos factores de riesgo cardiovascular (regula la hipertensión, el colesterol elevado, el nivel de azúcar en sangre y el sobrepeso) reduciendo significativamente las posibilidades de sufrir alguna de estas enfermedades.

Previene la osteoporosis

Uno de los síntomas más frecuentes de la menopausia es la desmineralización ósea. El deporte y los ejercicios de resistencia contribuyen a tonificar la masa muscular y a conservar la densidad ósea. Unos huesos fuertes son menos propensos a sufrir fracturas.

Evita el sobrepeso

El sobrepeso no sólo es un factor de riesgo cardiovascular, también incrementa el riesgo de padecer enfermedades metabólicas como la diabetes tipo 2 y sobrecarga las articulaciones, favoreciendo la aparición de dolores y artrosis en las rodillas, la cadera o la columna vertebral. La práctica regular de ejercicio físico a una intensidad moderada, es clave para evitar que la ganancia de peso tenga repercusiones sobre nuestra salud.

Aumenta la flexibilidad del cuerpo

Como acabamos de mencionar, el ejercicio ayuda a prevenir la pérdida de masa ósea y muscular. Esto a su vez mejora la coordinación del cuerpo, la flexibilidad y la estabilidad. Por eso las personas que practican deporte en la tercera edad tienen menos riesgo de sufrir caídas y esto mejora considerablemente su calidad de vida.

Combate el insomnio

El insomnio es un síntoma relativamente frecuente durante la menopausia. Dormir bien por las noches es vital para el buen funcionamiento del organismo. El ejercicio físico incrementa la producción de melatonina, una hormona que interviene en la regulación del patrón sueño-vigilia, contribuyendo así a un mejor descanso.

Mejora el estado de ánimo

La depresión, los cambios de humor o la pérdida de deseo sexual son frecuentes en esta etapa de la vida tanto por motivos personales como por los cambios hormonales. Al hacer ejercicio, se incrementa la producción de endorfinas, unas hormonas que aumentan el bienestar y la serenidad emocional.

¿Qué deportes podemos practicar durante la menopausia?

No es necesario convertirse en una atleta de élite para combatir los síntomas de la menopausia practicando ejercicio y sentirse bien. Lo más importante es la regularidad y la constancia en los entrenamientos.

Según los expertos, lo que mejor funciona es combinar la práctica de ejercicio aeróbico (caminar, bailar, montar en bicicleta, nadar, hacer gimnasia acuática, etc) ya que mejora la salud cardiovascular y la capacidad respiratoria, con la práctica de ejercicios anaeróbicos (levantar pesas, bandas elásticas, calistenia) que sirven para fortalecer la musculatura y evitar la sobrecarga de las articulaciones.

Existen disciplinas como el yoga o el Pilates que combinan estos dos tipos de ejercicio, favoreciendo la coordinación, la flexibilidad del cuerpo y la corrección postural. El Pilates en concreto, mejora también el estado del suelo pélvico, previniendo problemas como la incontinencia urinaria, el prolapso y la distensión abdominal.

Los especialistas son partidarios de empezar a cuidarse con tiempo suficiente, de forma que el cambio hacia unos hábitos de vida saludable y la práctica del ejercicio hagan notar sus efectos beneficiosos sobre la salud antes de que se acabe la reserva estrogénica.