Durante mucho tiempo se pensó que las personas que padecían enfermedades cardíacas debían llevar una vida sedentaria y alejada del deporte. Hoy en día sabemos que esto no es así y que la actividad física podría ser incluso beneficiosa si se siguen ciertas reglas.



Luis Serratosa, coordinador del Grupo de Trabajo de Cardiología del Deporte de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), advierte que es preciso personalizar al máximo las recomendaciones para evitar que la práctica deportiva altere la salud cardiaca, pero también añade que es hora de dejar de “asustar a la población” y no desviar la atención de lo fundamental: “El ejercicio es una herramienta terapéutica esencial; el principal problema no es la muerte súbita en el deporte, sino el aumento del sedentarismo”.

Tipos de enfermedades cardíacas y actividad deportiva

Las enfermedades cardíacas son numerosas y, aunque la más conocida sea la enfermedad coronaria, existen también otras enfermedades que comprometen la salud del corazón. La actividad física forma parte de la rehabilitación cardiaca, pero es necesario seguir una serie de pautas en función del tipo de enfermedad.

Cardiopatías congénitas

Son aquellas que se presentan desde el nacimiento de la persona, por ejemplo, deformidades en el corazón.

Los tiempos en los que los niños con problemas cardiacos eran apartados de las clases de educación física en el colegio han quedado muy lejos. Hoy en día la actividad física ya se considera una parte de su terapia.

Dado que existen muchos tipos de cardiopatías congénitas, la individualización de las rutinas de entrenamiento son indispensables. Las restricciones no suelen ser máximas, pero buena parte de los afectados nunca van a poder llegar a un nivel de competición.

Enfermedades cardiovasculares degenerativas

Son las causadas por el envejecimiento en las personas mayores. Si no existen otros problemas de salud añadidos, el ejercicio físico de bajo impacto es muy beneficioso en la tercera edad ya que retrasa el deterioro físico propio de la edad, mantiene activo el músculo del corazón y ayuda a reducir los niveles de colesterol en sangre, cuidando así la salud de nuestras arterias.

Hipertensión

No existen restricciones absolutas para la práctica de actividades deportivas en personas con problemas de tensión arterial, pero debe tratarse de una hipertensión controlada y que no afecte a otros órganos del cuerpo. Se recomienda evitar la práctica de deportes de riesgo o que requieren de una gran potencia física: boxeo, halterofilia, lucha libre, atletismo, etc.

Miocardiopatías

Son enfermedades en las que el músculo del corazón está afectado sin una causa aparente. Hay tres tipos principales: hipertrófica, dilatada y arritmogénica; siendo la más frecuente la miocardiopatía hipertrófica.

Muchas de estas enfermedades evolucionan con el tiempo con una pérdida progresiva de la función del corazón, lo que obliga a readaptar el ejercicio físico. Pero al menos el ejercicio puede ralentizar la progresión de la enfermedad, ejerciendo un efecto terapéutico. Hay una excepción: la miocardiopatía arritmogénica de ventrículo derecho, en la que se ha comprobado que el ejercicio es un claro desencadenante de arritmias.

Enfermedad coronaria

Una cantidad ingente de estudios confirman que la realización de actividad física de forma habitual reduce el riesgo de desarrollar enfermedad coronaria. Sin embargo, para los pacientes que ya padecen esta enfermedad se deben readaptar las rutinas de ejercicios y controlar la frecuencia ya que se ha comprobado que el entrenamiento intensivo (más de siete veces a la semana) o el deporte de competición, aumenta el riesgo de muerte prematura en pacientes con enfermedad coronaria.

Conclusión:

A diferencia de las ideas preconcebidas, las personas que padecen enfermedades cardíacas pueden ejercer una actividad física respetando unas reglas.

La individualización y planificación del ejercicio físico, contando siempre con el asesoramiento de profesionales sanitarios cualificados, es clave para controlar el riesgo en personas con enfermedad coronaria asintomáticos y, con mayor razón, en quienes han padecido angina de pecho o infarto de miocardio.

Algunos deportes recomendados para pacientes que sufren enfermedades cardíacas controladas son: la carrera (practicada con moderación), el ciclismo, la natación o las gimnasias suaves como el yoga.

Algunos consejos para deportistas con enfermedades cardíacas:

  • Antes de comenzar a entrenar, consulta siempre tu caso con un cardiólogo ya que es la persona más adecuada para guiarte y proporcionarte la información acorde al ejercicio a realizar según el problema que tengas.
  • Evita el consumo de tabaco y alcohol, incluso si no padeces problemas cardíacos.
  • Si eres runner, deberías comprar un pulsómetro para llevar un registro del esfuerzo que realiza el corazón. Este aparato indica la frecuencia cardíaca máxima (FCM), un dato muy relevante a tener en cuenta ya que mide el límite de pulsaciones a las que puede trabajar el corazón ante un esfuerzo físico elevado.
  • Calienta y recupera al menos 10 minutos antes y después del entrenamiento.
  • Hidrátate correctamente antes, durante y después del entrenamiento.
  • Evita cualquier tipo de actividad física intensa con temperaturas inferiores a a -5°C o superiores a 30°C.
  • Presta atención a las señales de alarma que te envía tu cuerpo. Si sientes dificultad para respirar, dolor en el pecho o palpitación, detén inmediatamente la práctica de ejercicio y ponte en contacto con tu médico.

¿Puede ayudar la práctica de ejercicio físico a las personas con enfermedades cardíacas?

En general, el deporte siempre es bueno para el corazón. Si no sufres ningún trastorno cardíaco, te ayudará a elevar tu capacidad cardio-pulmonar, a bajar los niveles de colesterol en sangre y disminuir el riesgo de sufrir enfermedades como la diabetes.

En el caso de personas que ya sufren de enfermedad cardíaca, sus capacidades físicas se ven disminuidad pero siempre pueden readaptar el deporte a su condición. Por ejemplo, en el caso de pacientes con angina de pecho, el deporte puede disminuir el trabajo del corazón y mejorar su vascularización para evitar que sufra. Las personas con insuficiencia cardíaca también pueden sentirse mejor gracias a la actividad física ya que el ejercicio de tipo aeróbico mejora las capacidades de caudal de la bomba cardíaca y el aporte de oxígeno en los músculos. Los pacientes con trasplante de corazón deben ser muy cuidadosos en sus entrenamientos y realizarlos siempre bajo supervisión médica, pero una actividad física suave también puede mejorar las capacidades de adaptación de un corazón trasplantado al trabajo del organismo.

Recuerda que el deporte es beneficioso pero no sustituye al tratamiento recetado por tu médico y tampoco debe realizarse sin control en el caso de pacientes con enfermedad cardíaca.