Instagram, Meta, TikTok, Whatsapp… las redes sociales forman parte de nuestro día a día. Continuamente vemos a personas que las usan en la parada del autobús, en la sala de espera del médico o durante las cenas familiares. Sin embargo, no son algo indispensable en nuestras vidas. De hecho, hace más de dos décadas nadie las conocía… Entonces ¿de dónde viene esta dependencia?

Según señala el informe “Redes sociales: estado actual y tendencias 2023” de OBS Business School, el 94,9% de los usuarios de Internet tiene un perfil en redes sociales. Su ritmo de crecimiento ha sido exponencial desde la llegada de los teléfonos inteligentes que nos permiten acceder a estas aplicaciones desde cualquier lugar con conexión. Además, hay toda una generación de nativos digitales que comenzaron a hacer uso de ellas desde edades muy tempranas. Sin embargo, los psicólogos advierten sobre los riesgos del uso incontrolado durante la infancia ya que muchos niños y niñas están expuestos a contenidos peligrosos e inapropiados.

¿Es la adicción a las redes sociales una amenaza real?

Al contrario de lo que sucede con las drogas o el alcohol, la adicción a las redes sociales no está mal vista en la sociedad. De hecho, hemos creado un entorno propicio para que personas de escasos méritos alcancen la popularidad y se conviertan en influencers.

La OMS no reconoce la adicción a las redes sociales, pero muchos profesionales de la salud mental ya han puesto la voz de alarma. Por ejemplo, un estudio publicado hace más de diez años por la Chicago Booth School of Business ya avisaba de que su capacidad adictiva es mayor que la del tabaco o la del alcohol, entre otras cosas, porque son accesibles y gratuitas.

¿Qué se considera entonces adicción a las redes sociales?

La adicción a las redes sociales es un trastorno del comportamiento que se caracteriza por el uso problemático y abusivo de estas aplicaciones.

El adicto puede experimentar síntomas como:

  • Cambios en el estado de ánimo motivados por la validación que obtienen sus publicaciones.
  • Uso excesivo de las redes sociales, incluso durante las horas de sueño.
  • Los adictos consultan las aplicaciones y navegan en ellas sin un propósito específico.
  • Falta de concentración que puede ocasionar un bajo rendimiento académico.
  • Síndrome de abstinencia e irritabilidad si no se puede utilizar el móvil.
  • Aislamiento social: se prefiere la comunicación con amigos y familiares a través de la aplicación que en persona.

¿Por qué nos volvemos adictos a las redes sociales?

Las adicciones suelen tener diferentes causas biológicas, psicológicas y sociales. Los jóvenes y las personas con depresión o baja autoestima son las más vulnerables.

Aún así, estas aplicaciones fueron diseñadas para mantener a los usuarios conectados el mayor tiempo posible. Los likes, comentarios e interacciones crean un estímulo de recompensa intermitente. Cuando los recibimos, nuestro cerebro segrega neurotransmisores como la dopamina que nos proporciona sensación de alegría y bienestar.

Muchas veces no somos conscientes del tiempo que dedicamos realmente a estar conectados y de la dependencia que tenemos de estas tecnologías.

¿Cómo podemos superar la adicción a las redes sociales?

Una vez que hemos tomado conciencia de la situación, los expertos recomiendan seguir un plan de desintoxicación digital.

Esto implica:

  • Tratar de establecer un horario para consultar las redes sociales.
  • Si no es posible respetar ese horario, desinstalar las aplicaciones del móvil.
  • Desactivar las notificaciones automáticas.
  • Enfocarse en otras actividades offline: hobbies, deporte, etc.

Si no eres capaz de ponerte límites por ti mismo, busca ayuda profesional. Consulta la información y precios del tratamiento para adicciones digitales en centros como Reinservida. Estarás acompañado por los mejores psicoterapeutas que estudiarán tu caso y te brindarán el apoyo emocional y las herramientas que necesitas para superar la adicción y recuperar el control de tu vida.