¿Sientes dolor de rodilla al correr? Esta es una de las molestias más comunes que sufren los runners. A veces se trata sólo de un pequeño calambre que desaparece con unos días de descanso y otras veces puede derivar en una lesión crónica que nos aparte temporal o definitivamente del deporte.



El dolor de rodilla puede aparecer por multitud de causas, desde malos hábitos a la hora de empezar a correr como no calentar o no estirar al terminar la rutina, hasta anomalías estructurales en la rodilla o enfermedades que afectan a los huesos y articulaciones.

A esto hay que sumarle el propio desgaste de la articulación de la rodilla, generado por un deporte de impacto como es el running y aquel que puede deberse al proceso natural de envejecimiento del cuerpo. No olvidemos que la rodilla aguanta la mayor parte de nuestro peso corporal y por ello sufre el desgaste articular de forma temprana y aún más si no le prodigamos los cuidados debidos.

La rodilla: una articulación compleja.

La rodilla es la articulación más voluminosa de nuestro cuerpo, pero también la más compleja e inestable. Crea una unión de la tibia y el fémur con la rótula y realiza dos tipos de movimientos: flexión y extensión.

Mientras que la superfície articular de la tibia con la rótula es plana, la del fémur tiene forma elíptica. Sin embargo, tenemos otras estructuras vecinas que dotan de cierta estabilidad a la rodilla y facilitan el movimiento.

Músculos

Su función es generar variaciones de rango de movimiento. En la rodilla tenemos cuatro músculos extensores y siete flexores. Por la cara externa se encuentra la cintilla iliotibial y el vasto lateral, en la cara interna se inserta el vasto medial y por el centro llega el cuádriceps.

Tampoco podemos olvidarnos de los tendones, unas fibras de tejido conjuntivo que unen los músculos con los huesos. Gracias a ellos la rodilla goza de mayor flexibilidad.

Menisco

Formado por un tejido fibrocartilaginoso entre el fémur y la tibia. Su función es la de amortiguar el roce entre las articulaciones. También proporciona lubricación a la rodilla a través de la circulación de diferentes tipos de fluidos.

Cápsula articular

Rodea el menisco y los bordes de las articulaciones. Su función es la de restringir los movimientos de elongación impidiendo que los huesos de la rodilla se desplacen más de la cuenta.

Cartílago articular

Es un tejido de tipo cartilaginoso formado por condrocitos (2%), agua (60-80%), colágeno y mucopolisacáridos (20-40%). Amortigua la sobrecarga de las superfícies articulares, reduciendo las fricciones y los roces entre los huesos principales que forman la rodilla.

Ligamentos

Estabilizan los movimientos de flexión y extensión de la rodilla, impidiendo por ejemplo que suframos una luxación durante la carrera. Dependiendo del lugar exacto donde se localicen pueden ser extracapsulares (situados fuera de la cápsula articular) o intracapsulares (al interior de la cápsula).

Causas del dolor de rodilla en los runners

Algunos corredores sufren dolor de rodilla de forma puntual o permanente. La única forma de determinar las causas de forma fiable es acudir a la consulta de un fisioterapeuta o experto en medicina deportiva. Muchas veces el dolor está ocasionado por malos hábitos en la práctica del deporte, pero no siempre se debe a este motivo y por eso es importante consultar el caso con un especialista para descartar posibles alteraciones músculo-esqueléticas que afecten a la rodilla.

Algunos malos hábitos al correr que pueden ser la causa del dolor de rodilla:

  • Prescindir del calentamiento antes de correr.
  • No estirar después de la carrera.
  • Abuso de los entrenamientos de alta intensidad
  • No guardar los tiempos de descanso y recuperación.
  • Calzado inadecuado
  • Técnica de carrera inadecuada
  • Entrenamientos en superfícies duras y con abundantes cuestas

Las patologías más frecuentes

Estas son algunas de las patologías más comunes que pueden provocar dolor de rodilla en los runners.

Agujetas y dolores musculares

Normalmente aparecen después de practicar ejercicio intenso, sobre todo si no estamos acostumbradas a ello. Las puedes identifcar como pequeños pinchazos en el lateral de la rodilla. A veces también podemos notar una disminución del rango de movimiento de la articulación, rigidez e incluso pérdida de fuerza.

Hasta hace poco se pensaba que la acumulación de ácido láctico en forma de cristales en los músculos causaba las agujetas; sin embargo hoy sabemos que son consecuencia de las microrroturas fibrilares en los músculos. Por eso, el descanso es fundamental para permitir la regeneración de los tejidos afectados. En el caso de que las molestias sean intensas, nuestro médico puede recetar el uso de antiinflamatorios. Tratamientos como la hidroterapia también pueden servir de alivio.

Condromalacia rotuliana (rodilla del corredor)

Es una de las lesiones más frecuentes entre los deportistas que practican running. Se trata de una inflamación de la parte inferior de la rótula y reblandecimiento del cartílago. El cartílago bajo la rótula es un amortiguador natural, y el uso excesivo , las lesiones y muchos otros factores pueden causar su deterioro progresivo.

Muchas veces los malos hábitos del corredor producen una sobrecarga articular que desemboca con el paso del tiempo en esta patología, por ejemplo, correr demasiados kilómetros o hacerlo en pistas muy duras y con muchos desniveles.

Los corredores pronadores, aquellos que han sufrido previamente lesiones en la rodilla o personas de edad avanzada con principio de artrosis, son muy propensas a sufrir condromalacia rotuliana.

Las primeras molestias aparecen al momento de entrenar: sensibilidad en toda la articulación de la rodilla y un dolor intenso en la parte anterior, acompañado de rigidez. También es posible que sintamos incomodidad al realizar movimientos de nuestra vida cotidiana como subir y bajar escaleras, levantarnos de una silla o ponernos en cuclillas.

No olvidemos que la condromalacia rotuliana produce un desgaste progresivo del cartílago articular y, si bien al principio podemos notar solamente una leve hinchazón de rodilla, si no acudimos a la consulta del traumatólogo y no seguimos las pautas de recuperación indicadas, con el paso del tiempo puede llegar a convertirse en una lesión inhabilitante para la actividad deportiva. En los casos en los que existe desaparición del cartílago se puede recurrir a las infiltraciones de sustancias regeneradoras como el ácido hialurónico. Como última opción, y cuando los antiinflamatorios no surten efecto, se recomienda intervenir la rodilla quirúrgicamente para corregir la posición de la rótula.

Tendinitis rotuliana

Es una inflamación o desgarro del tendón rotuliano causada por una sobrecarga excesiva del cuádriceps. Casi siempre se debe a malos hábitos en la práctica del running: una mala técnica de carrera, calzado inadecuado, terrenos con excesivos desniveles, etc. Aunque también es cierto que los corredores de edad avanzada sufren esta dolencia con mayor frecuencia que aquellos en edades jóvenes.

Normalmente se presenta como un dolor en la parte frontal de la rodilla acompañado de rigidez. Se nota sobre todo en los movimientos de flexión de la articulación: al sentarse, subir o bajar escaleras, cruzar las piernas, etc. En la mayoría de los casos el tendón solo sufrirá una pequeña inflamación, aunque si no se trata la patología desde un principio, pueden producirse desgarros de forma continuada y convertirse en una lesión crónica.

Debemos tener paciencia y no volver a entrenar hasta que el dolor remita por completo. Las sesiones de fisioterapia y la aplicación de hielo de forma local pueden ayudar a aliviar las molestias. Los casos de tipo crónico requieren de una intervención quirúrgica que consiste en extirpar la parte dañada del tendón. Es una intervención muy efectiva y su recuperación oscila entre las 4 y 6 semanas.

Síndrome de la cintilla iliotibial

Es una afección característica de los corredores de larga distancia y en menor medida de los ciclistas. Se trata de un tipo de tendinitis que afecta a la banda iliotibial y que puede ir acompañada de un proceso de bursitis.

La cintilla iliotibial forma parte del músculo tensor de la fascia lata, ubicado en la espina iliaca anterosuperior, y su inserción es a través de la cintilla iliotibial en el cóndilo lateral de la tibia (en el Tubérculo de Gerdy). Su principal función es la abducción (separación) de la cadera y la estabilización de la rodilla por su cara externa.

El síndrome de la cintilla iliotibial suele tener como causa principal el sobreentrenamiento y someter las rodillas a esfuerzos muy intensos. Normalmente el dolor se manifiesta a los diez o quince minutos de comenzar la carrera y luego va en aumento de forma progresiva. Algunas alteraciones anatómicas y funcionales pueden influir en la aparición de esta patología, por ejemplo: Genu varo o piernas arqueadas, diferente longitud de cada pierna, debilidad y acortamiento muscular o hiperpronación de la parte posterior de los pies. Las probabilidades de sufrirla serán mayores si se usa un calzado inadecuado, si se corre con una mala técnica o en terrenos muy duros e irregulares.

La falta de descanso y de tratamiento pueden hacer que el dolor se agudice. Las sesiones de fisioterapia son muy útiles para tratar directamente las causas biomecánicas que subyacen a esta patología (por ejemplo la hiperpronación del pie). En estos casos, el fisioterapeuta puede analizar el tipo de pisada del corredor y recomendar el uso de unas plantillas correctoras. Los masajes pueden ser también muy útiles para disminuir la inflamación.

A tener en cuenta

Como hemos visto, el dolor de rodilla en los corredores puede tener muchas causas. Muchas veces el running es un deporte que se practica en solitario, pero cuando nos tomamos en serio los entrenamientos y corremos con cierta regularidad, nos damos cuenta de que es muy importante un buen asesoramiento deportivo para corregir nuestra técnica de carrera y orientarnos en todo lo relacionado con la práctica de esta actividad.

Muchos runners piensan que sólo con correr es suficiente, pero lo cierto es que nuestro cuerpo también debe estar preparado para un entrenamiento de intensidad. Por ejemplo, el cuádriceps es el principal músculo extensor de la rodilla y si existe debilidad muscular en esta zona, la sobrecarga en la articulación de la rodilla será mayor, por lo tanto un entrenamiento intenso nos hará vulnerables ante la aparición de todo tipo de lesiones.

Por último, te recomendamos hacer un chequeo médico antes de inciarte en la práctica de cualquier actividad deportiva, sobre todo si tienes más de cuarenta años o algún problema de salud previo.