Muchas veces os hablamos en el blog de los incontables beneficios que el ejercicio físico tiene para la salud. Sin embargo entrenar en exceso no es nada recomendable y puede ocasionar daños importantes en nuestro organismo; así lo demuestran varias investigaciones y testimonios de médicos expertos en deporte que han constatado que algunas personas son adictas al ejercicio y han padecido las consecuencias del sobreentrenamiento.


Según Édgar Galeano, médico deportólogo de Bodytech Sports Medicine, muchas personas con adicción al deporte sufren “dificultades para conciliar el sueño, lesiones y dolores musculares, problemas de regulación en el sistema cardiovascular y aumenta el riesgo de padecer enfermedades de tipo autoinmune”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés) recomiendan en términos generales, realizar por lo menos 150 minutos de ejercicio moderado a la semana. Sin embargo, cada individuo es distinto y una misma carga de entrenamiento en personas de características similares puede provocar efectos distintos. Galeano llama a esto la entrenabilidad, pues “algunos entrenan poco y logran resultados relativamente en poco tiempo, mientras que otros duran meses o años y no avanzan”. Todo depende del objetivo que esperamos alcanzar y de nuestro estado físico previo, pero en general no hay que caer en el error y la complacencia de buscar resultados a corto plazo. Recuerda que el descanso es indispensable para la recuperación muscular y para mantener el metabolismo activo.

¿Cómo saber si estoy haciendo demasiado ejercicio?

Escucha a tu cuerpo y presta atención a las siguientes señales:

  • Pulsaciones altas a primera hora de la mañana: cuando entrenamos en exceso puede ocurrir que nuestra frecuencia cardíaca cambie. Si a primera hora de la mañana mides tus pulsaciones y son demasiado altas es posible que estés haciendo demasiado ejercicio.
  • Fatiga al hacer cualquier esfuerzo: si después de entrenar te sientes mareada, te cuesta respirar… si bebes agua y sigues teniendo sed ¡deja de hacer ejercicio de inmediato!
  • Haces pesas pero no se forma músculo: las fibras musculares necesitan tiempo para recuperarse y formar tejido nuevo. El sobreentrenamiento conduce a lo que en el mundo deportivo llamamos “catabolismo muscular”.
  • Te cuesta dormir: al hacer ejercicio liberamos una hormona llamada cortisol. Cuando sus niveles son muy altos, cuesta conciliar el sueño y dormir bien incluso si estamos agotadas.

¿Cómo saber cuándo parar de hacer ejercicio?

En algunas ocasiones se dan señales que claramente nos advierten de que debemos parar de hacer ejercicio, pero muchas veces no sucede así y hacemos día a día un poquito más de lo que podemos, tal vez por imitar a otras compañeras del gimnasio más experimentadas.

Recuerda que no todo el mundo tiene la misma condición física (edad, complexión, salud, etc.) Si para una persona entrenar una hora es algo aceptable, para otra puede ser excesivo. Galeano recomienda hacerse un examen médico antes de empezar a entrenar. Si tienes dudas, pregunta a tu entrenador personal sobre los tiempos e intensidad de tus rutinas para que elabore un plan de entrenamiento personalizado.

Recuerda que el cuerpo no es una máquina que vaya de cero a cien en un segundo, es vital ir poco a poco y sobre todo con una rutina adaptada a nuestras posibilidades.