Casi un año y medio después del inicio de la pandemia en nuestro país, el uso de la mascarilla dejará de ser obligatorio en espacios exteriores a partir del próximo 26 de junio. Así lo ha anunciado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez esta misma mañana durante su participación en la clausura de la XXXVI reunión del Cercle d’Economia. “Nos vamos acercando cada día a la normalidad a secas” – afirmó. “Nuestros rostros recuperarán su aspecto normal. Volveremos a disfrutar de una vida en la calle sin mascarilla (…). Estamos cumpliendo todos los hitos que nos hemos marcado frente a la pandemia. Por todo ello, este será el último fin de semana con mascarilla en exteriores” – continuó el Presidente.


La aprobación de esta medida, ha dicho, es ahora posible tras los buenos resultados obtenidos de las campañas de vacunación y al descenso de los contagios. Así, se podrá prescindir de la mascarilla en espacios exteriores siempre que sea posible guardar una distancia mínima de seguridad de metro y medio.

Un cambio necesario de la ley vigente.

El artículo 6 de la ley 2/2021, del pasado 29 de marzo, precribe el uso obligatorio de la mascarilla tanto en espacios interiores como exteriores, hasta que finalice la emergencia sanitaria. El próximo jueves 24 se convocará un Consejo de Ministros extraordinario para retocar la ley vigente, probablemente bajo la forma de decreto ley.

El Ejecutivo señala que antes de aprobar esta medida, quieren escuchar a las Comunidades Autónomas que se reunirán el próximo miércoles en el Consejo Interterritorial de Salud. Una decisión que se adelanta a la fecha límite que habían dado algunas Comunidades Autónomas como Catalunya, Galicia o Castilla La Mancha que presionaban para que esta decisión se adoptara, como muy tarde, el 1 de julio.

En nuestro entorno, la mayoría de países europeos ya habían puesto fin a la obligatoriedad de la mascarilla en espacios púbicos tras superar lo peor de la pandemia. Francia fue el último país en sumarse a esta iniciativa, ayer mismo, mientras que España, Grecia o Italia son de los pocos países en los que todavía es obligatorio su uso en exteriores.

Menos del 10% de contagios ocurren en exteriores.

La necesidad de imponer el uso de la mascarilla en espacios al aire libre ya había sido cuestionada por diferentes estudios científicos. Un grupo de investigadores utilizando modelos matemáticos determinó que si el 10% de la población de Milán estuviese infectada, una persona sana tendría que estar más de 31 días seguidos en la vía pública para contagiarse, mientras que en interiores la transmisión del patógeno es entre cuatro y veinte veces mayor.

El único temor de los expertos es que, al no ser obligatorio su uso en exteriores, la población se relaje más de la cuenta y se olvide de ponerla al acceder a un restaurante o al transporte público.

José Martínez Olmos, exdirector general de Sanidad y profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública, cree que ha llegado el momento de flexibilizar la mascarilla en el exterior, pero también recomienda prudencia. “Dentro de 10 días rondaremos probablemente una incidencia de 70 casos por cada 100.000 habitantes y con más cobertura de vacunación, incluso en la población menor de 40 años. Pero hace falta seguir teniendo conciencia de que todavía no hemos acabado con la pandemia. En especial, la población no vacunada debe seguir con los mecanismos de prevención”.