Si has ido alguna vez al fisioterapeuta es posible que alguna vez hayas vuelto a casa dolorida, con agujetas, moretones o incluso algo de fiebre. ¿Es normal que esto suceda? ¿Por qué puede doler una sesión de fisioterapia?

Entendiendo las causas del dolor.

El dolor es una experiencia común después de una sesión de fisioterapia. Durante el tratamiento el fisioterapeuta manipula los tejidos profundos del sistema musculoesquelético. Desbloquear una zona muscular contracturada implica romper fibras de tejido muscular que luego se regeneran con nuevo tejido sano. Por eso los masajes descontracturantes suelen generar molestias, pero el beneficio terapéutico es mayor a largo plazo.

Por otra parte, la vasodilatación que se produce durante el masaje puede tener una respuesta inflamatoria en el cuerpo. Esto puede resultar en dolor, hinchazón y sensibilidad en la zona tratada que desaparece en un plazo de 48 horas. Algunos pacientes acuden a la consulta después de mucho tiempo con una lesión sin tratar y en estos casos la recuperación suele ser más lenta y complicada.

Al trabajar sobre zonas del cuerpo con una lesión reciente o mal curada existirán sustancias inflamatorias que al desplazarse hacia el torrente sanguíneo causarán una sensación de malestar parecida a unas fuertes agujetas.

Con todo, y aunque la fisioterapia puede causar dolor, nunca será un dolor agudo como el de un traumatismo. Las técnicas dolorosas no son necesariamente las mejores. El dolor no te curará más rápido, incluso es posible que empeore la lesión.

¿Cómo aliviar el dolor de la fisioterapia?

Sigue siempre las recomendaciones de tu fisioterapeuta. Además, estos consejos podrían servirte de ayuda:

  • Espera al menos 24 horas antes de hacer ejercicio.
  • Sigue una alimentación variada y rica en Omega-3.
  • Aplica hielo o un gel antiinflamatorio para reducir la hinchazón.
  • Como te comentamos hace unos días, las infusiones de harpagofito funcionan bien en estos casos.