La parafina es una sustancia muy común en todo tipo de cosméticos, sobre todo en los pintalabios por su efecto emoliente. Sin embargo muchos expertos desaconsejan su uso y opinan que puede ser dañina para la salud de la piel.



¿Qué es exactamente la parafina?

La parafina es un conjunto de hidrocarburos derivados del petróleo, aunque también puede obtenerse del carbón. Aparece a menudo en la formulación de algunos cosméticos con el nombre de «Petrolatum» o «Parafinum» y básicamente hace referencia a los aceites minerales obtenidos de esta sustancia.

Al aplicar la parafina sobre la piel se forma una película que retiene la pérdida de humedad natural y mantiene la temperatura. Por este motivo la piel se ve suave y elástica inmediatamente después de usar productos con parafina.

Sin embargo, no podemos olvidar que nos estamos aplicando una sustancia derivada del petróleo y con ciertos niveles de toxicidad. La razón por la que su uso está permitido en cosmética es que no produce efectos a corto plazo (por ejemplo, podemos hacernos un tratamiento de manos con parafina en spa de forma puntual sin dañar la piel). El problema está en los cosméticos de uso diario que incorporan esta sustancia en su composición.

Además la parafina tiene otro inconviene que es que tapona los poros impidiendo que la piel se oxigene correctamente. Por este motivo no se recomienda aplicar bases cosméticas con parafina ya que con el tiempo pueden dar lugar a la formación de arrugas prematuras.

La decisión como siempre es del consumidor, pero mientras no tengamos más información sobre los efectos a largo plazo de este producto, lo mejor es evitar la parafina y sus derivados en nuestros cosméticos habituales.