Los cristales y las piedras preciosas aparecieron tras el enfriamiento de la Tierra. Durante millones de años fueron cambiando y transformándose para adaptarse a los cambios geológicos, por eso muchos los consideran el ADN del planeta.


El corazón de estos elementos está formado por átomos dinámicos que circulan alrededor de un núcleo, el cual está en movimiento constantemente. Estas piedras vibran a una frecuencia particular, de ahí su poder energético.

Las gemas y cristales son considerados agentes terapéuticos por su capacidad de transmitir, transformar y renovar la energía de su entorno. Además contienen en su composición química oligoelementos importantes para la salud. Podemos aplicar directamente las gemas sobre las zonas doloridas, en los chakras para equilibrar su energía o simplemente para ayudarnos a meditar mejor.

La medicina ayurvédica tiene una larga tradición en la utilización de las gemas con fines terapéuticos. A veces las molían hasta convertirlas en polvo y las mezclaban con agua para poder aplicarlas como un emplasto sobre la piel.

Algunas de las gemas más utilizadas por su poder terapéutico son:

  • Cuarzo blanco: favorece la concentración y desbloquea los chakras.
  • Magnetita: tiene propiedades antiinflamatorias.
  • Lapislázuli: combate el estrés.
  • Diamantes: aplicados de forma micronizada son excelentes en los tratamientos de peeling.
  • Obsidiana: tiene un efecto analgésico.
  • Rubí: bueno para la artritis y para la circulación de la sangre.
  • Topacio: se emplea para relentizar el envejecimiento de la piel.