Está claro que para eliminar grasa corporal es necesario quemar más calorías de las que se consumen. Sin embargo, no todos los tipos de grasa son iguales. Los investigadores estudian las diferencias entre la grasa subcutánea o grasa blanda y la grasa visceral o grasa dura para saber cómo tratar cada una de ellas de manera eficiente.


Diferencias entre grasa dura y grasa blanda

La grasa visceral o grasa dura se encuentra en la parte más profunda de la cavidad abdominal y recubre los órganos internos. Esta grasa es altamente perjudicial para la salud ya que se asocia con alteraciones metabólicas y un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y diabletes tipo 2, de acuerdo a las investigaciones realizadas por Harvard Medical School. En las mujeres la grasa visceral se asocia con índices mayores de cáncer de mama y vesícula biliar.

Por otra parte, la grasa subcutánea o grasa blanda se localiza debajo de la piel y se acumula sobre todo en la parte inferior del cuerpo (caderas, muslos, glúteos). Las hormonas femeninas y la herencia genética influyen mucho en la aparición de este tipo de grasa corporal.

¿Cómo eliminar cada tipo de grasa?

Según un estudio publicado en 2007 en la revista Medicine and Science in Sports and Exercise, el ejercicio de tipo aeróbico es especialmente útil en la eliminación de grasa subcutánea.

En el estudio participaron mujeres jóvenes con una vida sedentaria. Se crearon tres grupos de investigación: un grupo de control, un grupo que redujo las calorías de su dieta y hacía ejercicio una o dos veces a la semana y un grupo que comía normalmente y se ejercitaba tres o cuatro veces a la semana. Los dos grupos que hacían ejercicio perdieron la misma cantidad de grasa corporal pero el grupo que únicamente se ejercitó sin hacer dieta, perdió más grasa subcutánea. La pérdida de grasa visceral parecía responder mejor a la reducción del número de calorías ingeridas diariamente.

En cambio otro estudio publicado en la revista Lipids en el año 2000, se llegó a la conclusión de que el ejercicio físico hace perder más grasa visceral que grasa subcutánea. En la investigación participaron mujeres no obesas que seguían regularmente un programa de ejercicio moderado durante seis meses y sin hacer cambios en su dieta. En la mayoría de los casos las participantes perdieron un mayor porcentaje de grasa visceral.

Conclusiones

Para bajar de peso es imprescindible quemar más calorías de las que consumimos; de modo que lo más efectivo es combinar la práctica de ejercicio con una alimentación equilibrada y saludable. Huye de las dietas rápidas ya que relentizan el metabolismo haciendo que nuestro cuerpo maximice el ahorro de energía acumulando una mayor cantidad de grasa. Concéntrate en los carbohidratos complejos y las proteínas magras.

La Harvard Medical School recomienda realizar actividad física de intensidad moderada durante 30/60 minutos al día para combatir la obesidad y deshacernos de la grasa visceral. El entrenamiento con pesas también es eficaz para mantener activo nuestro metabolismo y propiciar una mayor pérdida de grasa corporal.