Nuestra piel se renueva aproximadamente cada 30 días como parte de un proceso natural, pero con el paso de los años el metabolismo celular se vuelve cada vez más lento. La acumulación excesiva de células muertas se refleja en un cutis apagado y con falta de luminosidad ya que la piel no se está oxigenando correctamente. Los ácidos cosméticos aceleran el proceso de renovación cutánea gracias a sus propiedades exfoliantes. También mejoran el tono y textura de la piel al activar la síntesis de colágeno, una proteína esencial para su firmeza y elasticidad.


Hay dos tipos de ácidos que se utilizan habitualmente en cosmética: los alfa-hidroxiácidos (AHA) que son hidrosolubles y los beta-hidroxiácidos (BHA) que son liposolubles en grasas o en aceites. Estos últimos están especialmente indicados para las pieles seborreicas ya que pueden penetrar eficazmente en los poros y ayudar a controlar el exceso de grasa.

Alfa-hidroxiácidos (AHA)

Son solubles en agua y se obtienen principalmente a partir de fuentes naturales como las frutas o la leche. Los AHA destacan por sus propiedades exfoliantes, aclarantes y rejuvenecedoras que los convierten en grandes aliados para el cuidado de la piel.

Los más populares son:

Ácido glicólico

El ácido glicólico se obtiene principalmente de la caña de azúcar. Está considerado como uno de los AHA más potentes y efectivos debido a su pequeña estructura molecular, que le permite penetrar fácilmente a través de los poros mejorando la textura y el tono cutáneo.

Este ácido es ampliamente utilizado en tratamientos antiedad debido a su capacidad para estimular la síntesis de colágeno y elastina. También ayuda a suavizar las líneas de expresión y reducir la presencia de manchas.

A pesar de sus beneficios, es importante tener en cuenta que el ácido glicólico puede ser irritante, especialmente para las personas con piel sensible. Por lo tanto, se recomienda comenzar con concentraciones bajas, alrededor del 2%, para permitir que la piel se adapte gradualmente al producto. Además, es fundamental seguir las instrucciones del fabricante y no exceder el tiempo de exposición recomendado para evitar cualquier reacción adversa.

Dado que el ácido glicólico puede hacer que la piel sea más sensible al sol, es esencial utilizar protector solar diariamente al incluir este ácido en la rutina de cuidado de la piel. Esto ayudará a proteger la piel de los dañinos rayos UV y prevenir la aparición de manchas o enrojecimiento.

Ácido láctico

Se obtiene de la fermentación de la leche. El ácido láctico es menos irritante que el ácido glicólico y esto hace que sea adecuado también para la piel sensible.

Al igual que otros alfa-hidroxiácidos tiene propiedades exfoliantes, lo que significa que ayuda a eliminar células muertas y favorece la regeneración celular.  Además, en dosis bajas también actúa como hidratante.

Por otra parte, el ácido láctico es conocido por sus propiedades acondicionadoras para el cabello. Lo mantiene suave y manejable a la vez que aporta brillo.

En la industria cosmética sirve para ajustar el pH de los productos. Al añadir ácido láctico a cremas, serums y lociones, podemos alcanzar el nivel de pH óptimo para que los productos sean estables y adecuados para uso dermatológico.

Ácido cítrico

Viene de las frutas cítricas como naranja, pomelo o limón. Además de exfoliar la piel, el ácido cítrico tiene propiedades antioxidantes que ayudan a combatir los radicales libres y prevenir los radicales libres. Gracias a sus propiedades antimicrobianas también actúa como conservante de las preparaciones cosméticas.

Ácido málico

Es un ácido suave extraído de las manzanas. Está especialmente recomendado para pieles sensibles ya que tiene menos probabilidades de causar irritación.

También es conocido por sus propiedades antioxidantes. Es un buen aliado para combatir el daño oxidativo generado por los radicales libres.

Ácido mandélico

Se obtiene de las almendras amargas. Aunque es menos conocido que otros AHA como el ácido glicólico o láctico, el ácido mandélico ha ganado popularidad en los tratamientos skincare debido a sus propiedades despigmentantes que hacen de él una solución eficaz en caso de melasma.

El melasma es una afección cutánea común que se caracteriza por la aparición de manchas oscuras y desiguales en la piel, especialmente en áreas expuestas al sol como la cara, el cuello y el dorso de las manos. Estas manchas se producen debido a un aumento en la producción de melanina, el pigmento responsable del color de la piel. El ácido mandélico ayuda a reducir la apariencia del melasma al inhibir la síntesis de melanina y promover una distribución más uniforme del pigmento.

Además de sus propiedades despigmentantes, el ácido mandélico también actúa como un exfoliante suave, ayudando a eliminar células muertas y mejorando la textura cutánea. La exfoliación también estimula la producción de colágeno, lo que contribuye a una piel más firme y elástica.

El ácido mandélico se encuentra en una variedad de productos para el cuidado facial, como sérums, cremas y lociones, específicamente diseñados para abordar los problemas de pigmentación irregular y mejorar la apariencia general de la piel.

Ácido ascórbico

El ácido ascórbico, también conocido como vitamina C, es un poderoso antioxidante que se encuentra en naturalmente en muchas frutas y verduras.

En la industria cosmética el ácido ascórbico es muy valorado por su capacidad para neutralizar los radicales libres.

Además de su función antioxidante, el ácido ascórbico es esencial para la síntesis de colágeno. El colágeno es una proteína que proporciona firmeza y elasticidad a la piel. Los cosméticos que contienen ácido ascórbico ayudan a prevenir el fotoenvejecimiento y la aparición de arrugas. También mejora el tono y luminosidad proporcionando al cutis una apariencia radiante.

Para obtener beneficios óptimos, se recomienda usarlo en combinación con otros antioxidantes como la vitamina E.

Ácido Kójico

Es un producto natural que viene de la fermentación del sake japonés. Se utiliza ampliamente en cosmética por su capacidad para combatir problemas de hiperpigmentación.

El ácido kójico bloquea la transformación de la L-Tirosina, un aminoácido involucrado en la producción de melanina, logrando así que las manchas oscuras se reduzcan.

También tiene propiedades antioxidantes y ayuda a proteger la piel del estrés oxidativo.

El ácido Kójico es fotosensibilizante y después de aplicarlo es importante evitar la exposición solar para impedir que salgan manchas.

Se recomienda no superar el 5% de concentración en la fórmula, ya que usar concentraciones más altas podría ser irritante para la piel.

Beta-hidroxiácidos (BHA)

A diferencia de los AHA, los beta-hidroxiácidos (BHA) son liposolubles y tienen una mayor capacidad de penetración en la piel.

El más conocido es el ácido salicílico, especialmente recomendado para las pieles grasas y con tendencia al acné por sus propiedades antiinflamatorias y antibacterianas.

El ácido salicílico disminuye la adhesión de las células epidérmicas favoreciendo la regeneración celular y la absorción de los principios activos de otros cosméticos.

También favorece la síntesis de colágeno mejorando la apariencia de las cicatrices.

La concentración habitual de ácido salicílico en cosmética oscila del 0,5% al 5% aunque en la mayoría de productos comerciales no supera el 2%. Por encima de esta cifra estaríamos hablando de tratamientos de uso profesional que deben ser realizados bajo la supervisión de un dermatólogo.

No debemos mezclarlo con otros ácidos como el retinol ya que esto podría aumentar la sensibilidad de la piel y producir irritación.

Otros ácidos utilizados en cosmética.

Además de los alfa-hidroxiácidos (AHA) y beta-hidroxiácidos (BHA) existen otros ácidos de procedencia natural muy utilizados en cosmética.

Ácido hialurónico

Es una sustancia que se encuentra naturalmente en el cuerpo humano, especialmente en la piel, articulaciones y tejido conectivo. A pesar de su nombre, no es un ácido en el sentido estricto de la palabra, sino un polisacárido o molécula de azúcar compleja.

El ácido hialurónico es conocido por su capacidad para retener grandes cantidades de agua, lo que lo convierte en un gran aliado de las pieles secas y desvitalizadas.

A medida que envejecemos, la producción natural de ácido hialurónico disminuye, lo que ocasiona una pérdida de hidratación y aparición de arrugas.

Al aplicar productos con ácido hialurónico sobre la piel, este actúa como una esponja que retiene y atrae la humedad, ayudando a mantener la hidratación y la apariencia juvenil.

Ácido ferúlico

Se encuentra en muchas legumbres, semillas y cereales como el arroz o el trigo.

Posee propiedades antioxidantes que neutralizan la actividad de los radicales libres, evitando así el envejecimiento prematuro de la piel.

Además de su función antioxidante, el ácido ferúlico también inhibe la síntesis de melanina, ayudando a reducir las manchas oscuras y problemas de hiperpigmentación.

Ácido retinoico

El ácido retinoico, también conocido como tretinoína, es una forma activa de la vitamina A conocido por sus propiedades exfoliantes. Promueve la regeneración celular y estimula el crecimiento de células nuevas haciendo que las arrugas se suavicen y la piel recupere la firmeza y elasticidad perdidas.

Además, el ácido retinoico es eficaz para reducir el acné. Elimina progresivamente las impurezas que obstruyen los poros y mejora la apariencia de las cicatrices y marcas.

Al aplicar productos con ácido retinoico es fundamental proteger la piel del sol ya que tiene una acción fotosensibilizante.