La enfermedad celíaca se caracteriza por la inflamación de la mucosa del intestino, una proteína que está presente en los cereales como el trigo, la cebada, el centeno y sus derivados.


Se trata de una enfermedad autoinmune mediada. Esto quiere decir que nuestro sistema inmune confunde las sustancias presentes en el gluten con una amenaza para el cuerpo y las ataca. Por lo demás, las causas de la enfermedad celíaca aún no están claras – asegura Miguel Ángel Martínez Olmos, miembro de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN):

“Se cree que la enfermedad celíaca es el resultado final de tres procesos que culminan en el daño de la mucosa intestinal: la predisposición genética, el sistema inmunológico del individuo y los factores medioambientales” – señala.

“Aún no se conoce bien el mecanismo por el cual algunas personas con este condicionante genético se vuelven celiacas en un determinado momento de su vida (de niños, de adultos e, incluso, después de los 60 años) y otras no. Es como si se pulsara un interruptor de la luz” – añade el doctor Francesc Casellas Jordá, especialista en aparato digestivo y miembro de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD).

¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad celíaca?

La enfermedad celíaca viene acompañada de síntomas como diarrea, dolor de barriga e hinchazón después de comer. Algunas veces aparecen también vómitos y pérdida de peso.

Otros síntomas atípicos de la enfermedad no se relacionan con los trastornos digestivos, por ejemplo, desajustes del ciclo menstrual, anemia ferropénica, problemas de coagulación o incluso desequilibrios mentales.

síntomas enfermedad celíaca

¿Cómo se diagnostica?

Para diagnosticar la celiaquía primero se realiza un estudio del parentesco en primer grado para determinar si existen condicionantes genéticos que predisponen a esta patología. Además, se realizará una analítica de sangre para comprobar el nivel de la enzima glutaminasa y una gastroscopia para practicar biopsias duodenales.

No obstante, algunas veces pueden surgir discrepancias entre los resultados de la analítica de sangre y la biopsia. De hecho, un estudio publicado en 2007 en “The New England Journal of Medicine” cifró en un 10 % los casos en los que los resultados de ambas pruebas no concordaban.

Cuando esto sucede es necesario recurrir a métodos de diagnóstico auxiliares como la citometría de flujo en la cual se analizan las células del intestino para detectar la presencia de un tipo de glóbulos blancos llamados «linfocitos intraepiteliales gammadelta». La presencia de estos linfocitos sería el primer signo de celiaquía.

Dificultades en el diagnóstico de la enfermedad celíaca.

Según datos de la SEPD, el 15% de los casos de celiaquía son difíciles de diagnosticar, sobre todo aquellos que se presentan con síntomas no digestivos como reacciones cutáneas o trastornos neurológicos. Además, hay otros problemas relacionados con el consumo de gluten que no son enfermedad celíaca, por ejemplo, la alergia al gluten o la sensibilidad a esta sustancia. Las personas que los padecen sentirán molestias al tomar alimentos con gluten sin ser celíacas.

Por este motivo es importante que sea un especialista quien emita un diagnóstico certero de la enfermedad.

“Un tratamiento muy eficaz que es la exclusión completa y definitiva del gluten de la dieta. Pero nadie debería autodiagnosticarse y excluir el gluten de su dieta sin que exista un motivo ni haber sido estudiado y diagnosticado por un especialista” – comenta el doctor Casellas Jordá (SEPD).

El doctor Valle Muñoz, especialista del aparato digestivo del Complejo Hospitalario de Toledo y miembro de la SEPD, también recalca que no se debe seguir “una dieta sin gluten sin haber ido antes a un especialista de aparato digestivo que emita un diagnóstico certero de la enfermedad, puesto que esta va a durar toda la vida y es importante que el diagnóstico sea seguro”.

Además agrega que se ha convertido en una moda “la eliminación indiscriminada del gluten de la dieta, lo que nos dificulta mucho el diagnóstico porque entonces no podemos evaluar bien los daños. Incluso, en determinadas ocasiones tenemos que volver a introducir el gluten en la dieta para hacer los estudios”.

Dietas sin gluten, únicamente para personas celíacas.

El doctor Miguel Ángel Martínez Olmos comenta que la mayoría de los productos procesados y sin gluten que se venden en las grandes superficies comerciales son de escasa calidad nutricional. En sus largas listas de ingredientes suele haber muchas grasas saturadas y una cantidad considerable de azúcares o sal para conseguir que el alimento tenga la textura deseada y resulte más apetecible al paladar.

Otro estudio realizado por investigadores de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard, en Boston (Estados Unidos) determinó que las dietas sin gluten, no solo no son beneficiosas para la población sin enfermedad celíaca, sino que aumentan también el riesgo de desarrollar alteraciones metabólicas.

“No existe ninguna evidencia científica que nos lleve a recomendar una dieta sin gluten a personas sanas”– recalca el doctor Martínez Olmos.

La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición aconseja que la dieta para la población general sea saludable y variada, sin excluir el consumo de alimentos con gluten.