Hace ya algún tiempo os enseñamos a crear un exfoliante facial con polvo orgánico de bambú para limpiar la piel de impurezas y células muertas, favoreciendo así su regeneración. Hoy os traemos otra receta fantástica basada en este ingrediente, aunque esta vez se trata de un limpiador facial de uso diario que dejará tu piel suave y calmada al instante.


Necesitas:

Preparación:

  1. Pesa todos los ingredientes por separado.
  2. Coloca un recipiente al baño María con el aceite de girasol, el emulsionante Olivem y el tensioactivo SCI.
  3. En otro recipiente al baño María colocaremos el agua destilada y el gel puro de aloe vera.
  4. Cuando ambas fases hayan alcanzado los 70Cº, retira del fuego y comienza a mezclar la fase acuosa en la fase oleosa. Utiliza una batidora a media potencia y bate sin parar durante unos minutos. Puedes introducir el recipiente dentro de un bol con agua fría para favorecer la emulsión.
  5. Una vez que la temperatura descienda, añadimos el tensioactivo Coco glucoside y el polvo orgánico de bambú. Bate un poco más para que se integren con el resto de ingredientes.
  6. Para finalizar, añadimos los principios de nuestro limpiador facial: en Pantenol (pro-vitamina B5), el extracto de regaliz y el aceite esencial. Incorporamos el conservante, mezclamos bien y envasamos el producto.

A tener en cuenta:

Aunque se trate de un limpiador facial, también es importante comprobar el pH sea equilibrado para que no reseque la piel. Puedes usar unos papeles medidores para comprobarlo. Si está más alto de 5.5 puedes rebajarlo añadiendo unas gotitas de ácido láctico.