El estudio SEDESTACTIV, realizado por el Instituto de Investigación en Atención Primaria (IDIAP Jordi Gol) y la Red de Investigación en Actividades Preventivas y Promoción de la Salud (RedIAPP) advierte de que la mayoría de las personas no somos realmente conscientes de cuántas horas al día pasamos sentadas.


Las personas sedentarias tienen un mayor riesgo de sufrir enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, enfermedades coronarias, obesidad y ciertos tipos de cáncer. Según el médico especialista en medicina del deporte, Néstor Lentini, exdirector del Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard), el sedentarismo se lleva la vida de 3,2 millones de personas en el mundo cada año.

¿Llevas una vida sedentaria?

Es sedentario quien no practica ningún tipo de actividad física o quien lo hace de forma tan insuficiente que gasta menos de dos mil calorías por semana.

El sedentarismo causa más muertes que el tabaco, los accidentes de tráfico, la contaminación ambiental, los suicidios y la delincuencia. “Cuando nos sentamos, hay una compresión de los vasos sanguíneos, menor aporte de oxígeno y glucosa; mayor dificultad para eliminar los residuos celulares y mayor nivel de fatiga” – señala Lentini. El movimiento muscular se reduce (especialmente en la zona del cuello y de los hombros) y se tienden a comprimir los discos invertebrales, produciendo dolor en la zona lumbar. Al mismo tiempo disminuye la eficiencia cardíaca y pulmonar mientras que las digestiones se vuelven más lentas.

Los grupos de más riesgo

Hay tres perfiles de individuos que son más proclives a padecer problemas de salud causados por el sedentarismo:

  • Trabajadores con tareas de tipo administrativo o que atienden al público y pasan muchas horas sentados frente al ordenador.
  • Amas de casa y jubilados que se mueven poco y suelen pasar la tarde viendo el televisor.
  • Estudiantes que permanecen largas horas sentados en clase y luego en casa haciendo tareas.

Los participantes del estudio señalaron las dificultades que implicaría cambiar sus rutinas (familiares y sobre todo, laborales). También dijeron sentirse mejor después de practicar actividad física. Basta comenzar a hacer ejercicio para que en el cuerpo y en la mente se reviertan algunos de los malestares producidos por la inactividad.

Entre los beneficios más destacados está la mejora en la movilidad articular y la fuerza muscular, la disminución de la presión arterial, alivio del estrés, aumento del desempeño académico y de la productividad.

Es clave que la actividad física no sea ni insuficiente ni excesiva. “Para la salud, lo importante es que sea adecuada, unos 30 minutos diarios. Eso ya disminuye entre un 20 por ciento y un 30 por ciento el riesgo de muerte” – afirmó Lentini. Evitar el sedentarismo pasa por tomar medidas simples aplicadas a la vida cotidiana, levantarse más y hacer actividades que impliquen movimiento.