Si hay una tecnología que ha revolucionado la medicina estética en las últimas décadas, esa es el láser. Seguro que lo has escuchado mil veces: láser para depilarse, láser para borrar tatuajes, láser para rejuvenecer la piel… ¡parece que hay un láser para todo! Pero ¿realmente sabes en qué se diferencian unos de otros y cuál es el más indicado en cada situación? Vamos a despejar todas esas dudas de forma clara y sin rodeos.


Un poco de historia: de un solo láser a un abanico de posibilidades

El láser empezó a utilizarse en medicina en los años 60, aunque su aplicación en el mundo de la estética no llegó hasta los 80 y 90. Al principio, los equipos eran pocos y bastante limitados. Servían sobre todo para eliminar lesiones cutáneas muy concretas o para depilación en pieles claras con vello oscuro. Nada que ver con lo que tenemos hoy.

Actualmente, la tecnología se ha diversificado tanto que existen láseres específicos para cada problema: unos diseñados específicamente para borrar manchas, otros para estimular la producción de colágeno, otros para ir directamente al pigmento de un tatuaje… La clave está en la longitud de onda y en si hablamos de un láser ablativo o no ablativo.

¿En qué se diferencian los láseres utilizados en estética?

La diferencia principal entre unos láseres y otros está en cómo interactúan con la piel:

  • Longitud de onda: es la medida de la luz que emite el láser. Cada longitud penetra a una profundidad distinta y es absorbida por diferentes “dianas” en la piel: el agua, la melanina, la hemoglobina… Por ejemplo, un láser que apunte a la melanina servirá para eliminar vello o manchas, mientras que uno que busque la hemoglobina será ideal para arañas vasculares.
  • Láser ablativo vs. no ablativo:
    • El láser ablativo elimina una fina capa de la superficie cutánea, como si la “puliera”. Eso obliga a la piel a regenerarse, lo que ofrece resultados muy visibles (menos arrugas, cicatrices más suaves…), pero necesita unos días de recuperación.
    • El láser no ablativo, en cambio, actúa a nivel interno sin dañar la superficie. Es menos agresivo y perfecto para quienes buscan mejorar la piel sin apenas molestias y ni complicaciones. Eso sí, los resultados que ofrece son más progresivos.
  • Potencia y modo de disparo: algunos equipos lanzan la energía en pulsos ultrarrápidos para desintegrar pigmentos (como en tatuajes), mientras que otros la emiten de manera continua para calentar tejidos (como en la depilación).

En resumen: no existe un único láser “milagroso” para todo, sino que cada tipo está diseñado para un objetivo específico.

¿Para qué sirve cada tipo de láser?

Ahora sí, vamos al grano. Veamos los principales usos estéticos del láser y qué tipo se utiliza en cada caso.

Láser para el rejuvenecimiento facial

Si lo que buscas es una piel más tersa, luminosa y con menos arrugas, entramos en el terreno de los láseres fraccionados. Aquí encontramos dos grandes grupos:

  • CO₂ fraccionado (ablativo): elimina capas superficiales de piel y estimula colágeno. Perfecto para arrugas profundas, pero conlleva unos días de recuperación.
  • Erbio-YAG: similar al CO₂, pero menos agresivo. Ideal para mejorar la textura sin tanto tiempo de baja.
  • Láseres no ablativos fraccionados (como el Fraxel): estimulan el colágeno sin dañar la superficie. El resultado es más progresivo, pero con menos molestias.

Láser para eliminar cicatrices del acné

Las cicatrices de acné pueden tratarse con varios láseres, según su profundidad:

  • CO₂ fraccionado: uno de los más eficaces para cicatrices marcadas.
  • Erbio-YAG: también ablativo, pero más suave.
  • Láser no ablativo fraccionado: mejora cicatrices leves o moderadas, con resultados acumulativos.

En general, se combinan con otros tratamientos (como el microneedling o el plasma rico en plaquetas) para potenciar los resultados.

Láser para eliminar el vello corporal

Este es probablemente el uso más popular del láser. Aquí el protagonista es el láser de diodo, que ataca directamente la melanina del folículo piloso. También existen:

  • Alejandrita: eficaz en piel clara con vello oscuro.
  • Nd:YAG: penetra más profundo y se usa en pieles más oscuras.

La elección depende del tono de piel y del tipo de vello.

Láser para las arañas vasculares

Si lo que quieres es borrar esas venitas rojas o azules en las piernas o el rostro, el láser más indicado es el Nd:YAG, porque su longitud de onda es absorbida por la hemoglobina. Así, “sella” el vaso sanguíneo sin dañar el tejido circundante.

Láser para los hongos de las uñas

En los últimos años, se ha popularizado el uso del láser Nd:YAG para tratar la onicomicosis (hongos en las uñas). La energía térmica del láser penetra en la uña y elimina el hongo, sin necesidad de recurrir a fármacos orales en muchos casos.

Láser para borrar tatuajes

Aquí no sirve cualquier láser: se necesita uno que actúe en pulsos ultrarrápidos, capaces de fragmentar las partículas de tinta sin dañar la piel. Los más usados son los Q-Switched y, más recientemente, los láseres de picosegundos, que logran mejores resultados en menos sesiones y con menos riesgo de marcas.

Cada color de tinta responde mejor a una longitud de onda distinta, por eso a veces se combinan varios equipos en un mismo tratamiento.

Debes tener en cuenta…

Como ves, hay un abanico enorme de láseres en estética, cada uno con su especialidad. No existe un láser “multiusos” que sirva para todo, y ahí está la magia de esta tecnología: la precisión.

Eso sí, no todos los equipos son iguales ni todas las pieles responden de la misma manera. Por eso, lo más importante es ponerse en manos de un especialista en medicina estética, que evaluará tu caso y determinará qué tipo de láser es el más adecuado para ti.

Porque al final, lo que buscamos no es solo un buen resultado, sino también que el procedimiento sea seguro para tu piel.