Los servicios de manicura y pedicura están entre los más solicitados en peluquerías y centros de belleza. Según la dermatóloga Monserrat Salleras del  Hospital Universitario Sagrado Corazón, pese a que no debemos alarmarnos, sí conviene tener cuidado ya que existe el riesgo de contraer alguna infección aguda por fisuras y cortes derivados de la eliminación de cutículas o de pieles.

Una de las bacterias oportunistas con las que podemos infectarnos es la conocida como “paroniquia o panadizo”. sucede cuando se eliminan las cutículas dejando sin protección a la raíz proximal de la uña.

Los disolventes y acetonas empleados para la eliminación de las lacas y siliconas también pueden acarrear infecciones de la uña por bacterias, hongos o virus y disminuir la calidad de la lámina ungueal. Esta puede volverse opaca o incluso llegar a descamarse.

Las reacciones alérgicas son mucho menos frecuentes ya que los productos siempre se testan con anterioridad. Casi todas las complicaciones que puedan aparecer se deben a un descuido en la manipulación de las uñas por parte de la esteticién o a un problema previo que tiene el cliente antes de someterse a la manicura: descamación, fisuras, hongos, etc.

Por último la doctora Salleras nos da un buen consejo para las que nos hacemos la manicura en casa o para quienes son un poco perezosas en el cuidado de las uñas: ¡usar esmaltes de calidad!

Los esmaltes protegen la uña de la sequedad y del sol de forma parecida a como actúan los protectores solares en nuestra piel. Además, como dato curioso, añade que el esmalte de color rojo es el que mejor protege de los rayos ultravioleta.

Asímismo, recomienda hidratar las uñas y las manos con frecuencia.

Para las personas que siguen un tratamiento de quimioterapia o tienen alguna enfermedad de la piel como psoriasis, eccema o cualquier otra que afecte a las uñas, aconseja que sea un dermatólogo quien establezca las pautas de su cuidado.