Una vez que hemos alcanzado nuestro peso ideal, a todas nos asalta el mismo temor: ¿cómo mantenerlo?




No se trata de atar nuestra vida a los designios de la báscula. Aunque tengas tendencia a engordar, no puedes ser demasiado estricta contigo misma; sobre todo porque cuando seguimos régimenes muy severos nuestro organismo detecta la falta de ciertos nutrientes esenciales causándonos sensación de ansiedad. El nerviosismo a su vez nos lleva a comer entre horas o a darnos copiosos atracones que luego pasan factura. Para evitarlo, lo mejor es darle a nuestro cuerpo aquello que necesita en su justa medida. Los siguientes tips de ayudarán a mitigar esa sensación de estrés que produce el hambre y a evitar el tan temido «efecto rebote» después de adelgazar.

Modera el consumo de cafeína

Esta sustancia en exceso puede incrementar la sensación de ansiedad que conduce al picoteo: galletas, bizcochos, bollería, serán los acompañamientos habituales de tus incontables tazas de café. Pon freno a los nervios y reduce los niveles de cafeína en tu dieta sustituyéndola por tisanas relajantes y diuréticas.

Alimentos que «relajan»

Los carbohidratos complejos que poseen las frutas y los cereales, incrementan los niveles de serotonina en la sangre: un neurotransmisor que actúa sobre el cerebro proporcionándonos sensación de tranquilidad. Lo mismo podríamos decir de los alimentos ricos en triptófanos como el pavo o los lácteos.

Bebe mucha agua

Te ayuda a eliminar toxinas. Cuando nuestro cuerpo está bien hidratado, además, disminuye la sensación de cansancio y tenemos más ganas de movernos y hacer cosas. Es recomendable tomar al menos dos litros de agua diariamente. Si le agregas unas gotitas de limón, es doblemente beneficiosa ya que notarás una sensación revitalizante a lo largo del día.

Esperamos que te hayan gustado nuestros consejos de hoy. Recuerda que puedes visitar nuestra sección «En forma» para consultar otras dietas de mantenimiento.