mascarilla casera de sandía


La sandía es una fruta apetitosa para comer en verano. Es muy refrescante (un 90% de su composición es agua) y rica en antioxidantes, vitaminas del grupo B, vitaminas C y E, zinc, selenio, magnesio y cobre. Todos estos nutrientes son indispensables para la salud de nuestro organismo y especialmente beneficiosos para la piel. Algunas sustancias que contiene la sandía como el licopeno nos ayudan a combatir el daño oxidativo ocasionado por los radicales libres, manteniendo así un cutis radiante y de apariencia más joven.

La sandía también puede aplicarse directamente sobre la piel, elaborando mascarillas con su pulpa. Además de su alto contenido en antioxidantes, como ya te mencionamos, la sandía posee propiedades astringentes y es ideal para limpiar el rostro en profundidad mejorando la apariencia de los poros abiertos. Está especialmente recomendada para pieles grasas ya que ayuda a controlar la secrección de aceites.

¿Cómo hacer una mascarilla casera de sandía?

Necesitas:

  • 2 cucharadas de yogur natural
  • 2 cucharadas de zumo de sandía
  1. Corta una rodaja de sandía y machaca su pulpa hasta obtener zumo.
  2. Mezcla el zumo de la sandía con las dos cucharadas de yogur, removiendo con una cuchara para que se integren bien ambos ingredientes.
  3. Aplica esta mascarilla sobre el cutis limpio y deja que actúe durante 15-20 minutos.
  4. Al terminar, aclara con abundante agua fría.

Puedes recurrir a esta mascarilla casera de sandía dos veces a la semana si tu piel es grasa. Pronto notarás que la apariencia de los poros dilatados se reduce considerablemente y tu piel recupera su aspecto lozano.