El interés por cuidar nuestra dieta y llevar una alimentación saludable, hace que cada vez nos preocupemos más por el etiquetado de los productos. Muchos consumidores recurren al uso de aplicaciones móviles como Yuka, ElCoCo o My Real Food a la hora de llenar sus carros de la compra. ¿Es realmente fiable y útil la información que nos ofrecen? Te contamos lo que opinan los expertos.

¿Cómo funcionan las aplicaciones móviles para escanear alimentos?

apps para escanear alimentos
Vitonica.com


Su uso es muy simple: sólo tenemos que descargar la aplicación de Google Play o de la Apple Store (en la mayoría de los casos se trata de herramientas gratuitas) y comenzar a escanear con la cámara de nuestro smartphone los códigos de barras de los productos que tenemos en casa o mientras estamos haciendo la compra en el supermercado. La aplicación nos ofrecerá una ficha detallada de cada producto con información relevante como: el valor nutricional real, el valor energético (calorías), la cantidad de aditivos, azúcares o grasas que contiene, si su producción es sostenible o no lo es (impacto medioambiental) o si se trata de un producto ultraprocesado.

La mayoría de estas aplicaciones cuentan con un sistema de puntación que pone una nota a cada producto del 0 al 10 y se basa en diferentes investigaciones científicas como el sistema Nutriscore (semáforo nutricional) o el Nutrient Profile Model creado por la Organización Mundial de la Salud (2005) y que clasifica a los alimentos en base a su perfil nutricional y al impacto que causa su producción sobre el medioambiente.

«Con este proyecto nuestro objetivo es ayudar a los consumidores a comprar mejores productos de alimentación para su salud, y detectar fácilmente aquellos productos presentados por el marketing de las marcas como saludables pero que en realidad no lo son».– aseguran los creadores de la app ElCoco.

La opinión de los expertos

Desde una perspectiva independiente, el investigador español José Luis Peñalvo, profesor en la Universidad de Tufts, en Boston (EE.UU), considera que estas aplicaciones son útiles ya que se basan en evidencias científicas, pero no sustituyen el criterio de un nutricionista ya que es necesario valorar la dieta en su conjunto, dentro de un estilo de vida saludable y no penalizar los alimentos individualmente.

Uno de los puntos más polémicos, es el que se refiere a la valoración negativa de los aditivos, dando a entender al consumidor que estos son peligrosos para la salud. A este respecto, una de las aplicaciones para escanear alimentos más populares en nuestro país es Yuka (con más de 10 millones de descargas) y es precisamente una de más críticas en sus valoraciones en lo que se respecta a la presencia de aditivos en los productos de consumo diario.

“Los consumidores que eligen Yuka lo hacen, sobre todo, porque las otras dos aplicaciones no analizan la presencia de aditivos” – asegura Ophélia Bierschwale, portavoz de Yuka en España.

Este particular sistema de puntuación que utiliza Yuka para darle una nota a los alimentos genera cierta controversia entre los profesionales de la nutrición. Yuka basa un 60% de su puntuación en el sistema Nutriscore (valor nutricional del producto), otro 30% depende de los aditivos y de su nivel de riesgo basándose según dicen en estudios independientes de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA por sus siglas en inglés) y el 10% restante tiene en cuenta si se trata de un producto con etiqueta bio europea.

Estos dos últimos puntos son los que han desatado la polémica, ya que los aditivos son seguros para la salud y cuentan con una amplia regulación a nivel europeo. Por otra parte, que un producto sea bio no quiere decir que sea más saludable. Vamos a analizar la opinión de los expertos sobre algunos de los aspectos más controvertidos de estas aplicaciones para escanear alimentos ¿podemos fiarnos de todo lo que dicen?

Los aditivos, en el punto de mira

Tanto Yuka como My Real Food o ElCoco tienen en cuenta los aditivos en sus sistemas de puntuación, pero la relevancia que otorgan a este aspecto es diferente en cada una de ellas. Mientras que para Yuka la presencia de aditivos en un producto influye mucho en la nota final del mismo, Carlos Ríos, promotor de My Real Food en España opina que: “En los ultraprocesados, el aditivo es el ingrediente menos malo» y “si pones el foco en los aditivos, como Yuka, la industria puede presentar unas magdalenas sin conservantes y colorantes, pero ricas en azúcar y tú te vas a creer que eso es bueno”.

Juan Revenga, profesor de la Facultad de Ciencias de la Salud en la Universidad de San Jorge (Zaragoza) y representante de ElCoCo, opina que cuestionar la seguridad de los aditivos fomenta la “quimiofobia” en el consumidor que puede anular de su lista de la compra determinados productos por tener aditivos aprobados por la EFSA. La aplicación, que durante su primer año de vida se basó al igual que Yuka en Nutriscore para su sistema de puntuación, dejó de utilizarlo el año pasado debido a las limitaciones que tiene el semáforo nutricional como forma de etiquetado, entre ellas: no distingue grasas buenas de las grasas malas, no tiene en cuenta el grado de procesamiento de un producto y solamente permite comparar alimentos de la misma categoría. Actualmente, los criterios de esta app para valorar alimentos, se basan en varios filtros, entre ellos, el sistema NOVA que indica si un producto es ultraprocesado o no, el Nutrient Profile Model (OMS) que cataloga a los alimentos en función de su calidad nutricional y el sistema de advertencias chileno, que tiene en cuenta determinadas “líneas rojas” aplicadas sobre 4 variables: cantidades de calorías, azúcar, grasas saturadas y sal.

Esto no quiere decir que El CoCo no tenga en cuenta la presencia de aditivos en la nota de los productos, pero distingue entre aquellos que sirven para garantizar la seguridad alimentaria de un alimento (como los conservantes) de aquellos cuya única función es realzar el sabor, el color o el aroma del mismo (por ejemplo, los colorantes o los saborizantes).

Ophélia Bierschwale, representante de Yuka, opina en cambio que la normativa europea es demasiado laxa en lo que respecta a la seguridad alimentaria de los aditivos: “Hoy, muchísimas marcas en Francia están quitando los aditivos más polémicos de sus productos. Creo que podemos estar muy orgullosos de llevar a la industria a proponer productos menos químicos y más naturales” – afirma.

¿Qué opinan al respecto los expertos en nutrición?

Mario Sánchez, tecnólogo de los alimentos y creador del blog Sefifood.es comenta en un artículo publicado en La Vanguardia que la «quimiofobia» que muchos consumidores demuestran en su rechazo a ciertos productos con aditivos alimentarios se debe a que “casi siempre los productos insanos, que son los ultraprocesados, vienen cargados de aditivos”.

«Podemos afirmar que los aditivos son seguros, ya que no producen daños a las concentraciones que se suministran según la legislación europea». – explica el experto en su blog.

Estas concentraciones se basan en el IDA (ingesta diaria admisible), un parámetro que mide la cantidad de aditivos que puede consumir diariamente una persona sin que se produzcan daños para la salud y, por seguridad, el IDA establece un margen muy grande.

Por su parte, la dietista y nutricionista Beatriz Robles afirma que: “los aditivos son seguros, ya que para que un aditivo figure en la lista de los autorizados por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) tiene que haber detrás una sólida evidencia científica que no pueda inducir a error: las listas están súper afinadas”.

Robles es consciente de que entidades como la EFSA pueden estar bajo sospecha si existen conflictos de intereses con la indusria alimentaria, pero nos recuerda que «la EFSA está formada también por prestigiosos científicos independientes que pertenecen a entidades públicas, no tienen nada que ver con la industria y se dedican a evaluar la evidencia científica más robusta hasta la fecha”.

En la misma línea, Núria Coll, responsable de los portales Etselquemenges.cat y Soycomocomo.es dice que “no se trata de demonizar todos los aditivos en bloque, ya que muchos de ellos son totalmente necesarios para que los alimentos sean seguros”.

En los últimos años, algunas empresas del sector de la alimentación han sustituido la famosa letra E- por el nombre real del aditivo. Una medida que para Mario Sánchez no tiene mucho sentido ya que «la letra E garantiza que el aditivo está perfectamente aprobado para su uso en la Unión Europea».

No todos los alimentos «bio» son saludables.

La agricultura ecológica utiliza modelos sostenibles en todas las etapas de producción, manipulación y procesamiento de los alimentos. Llenar nuestro carrito de la compra con productos bio es una buena medida para reducir la huella de carbono y luchar contra el cambio climático. Pero ¿son saludables todos los alimentos bio? No necesariamente. Juan Revenga, de ElCoCo asegura que: “unas galletas aunque sean bio tienen azúcar como otras que no lo son”.

El certificado ecológico solamente hace referencia a que un alimento ha sido producido teniendo en cuenta la preservación de los recursos naturales, el cuidado del medioambiente o las normas específicas sobre bienestar animal. Estos alimentos bio u orgánicos no llevan pesticidas, fertilizantes u hormonas. Además, el 95% de sus ingredientes deben ser de origen ecológico para llevar dicho sello.

A primera vista, la comida orgánica parece más saludable, pero no siempre la etiqueta «bio» está asociada a la buena calidad nutricional de un producto. Una prueba de ello, como dice Juan Revenga, es la cantidad de productos ecológicos ultraprocesados que inundan las estanterías del supermercado: galletas bio, gominolas bio, salchichas, pan de molde bebidas carbonatadas, dulces, helados y un sinfín de alimentos con demasiada sal, azúcares añadidos, aceites refinados y grasas que sólo deberíamos consumir de forma muy ocasional y no como parte de una dieta sana y equilibrada.



El nutricionista Carlos Ríos creador de MyRealFood (@carlosriosq en Instagram) tiene un truco para identificar un producto saludable: no lleva más de tres ingredientes, no contiene aceites refinados, almidones o azúcares añadidos. Este tipo de alimentos naturales y de alto valor nutricional, son los que la franquicia ha bautizado como «Realfooding».

Muchos productos bio «engañan al consumidor» y no son tan buenos como parece. Además, la mayoría de la gente está dispuesta a pagar más por ellos y las marcas utilizan este elemento a su favor haciendo campañas de marketing agresivas. En definitiva, si tu interés es proteger el medioambiente, al comprar productos bio estás ayudando al planeta, pero no necesariamente a tu salud. Una alimentación saludable implica alejarnos de los productos ultraprocesados.

¿Cómo utilizar correctamente las aplicaciones para escanear alimentos?

Debemos entender que las aplicaciones para escanear alimentos son una herramienta o recurso que nos permite tomar decisiones de compra más inteligentes. Resultan útiles ya que se basan en evidencias científicas y no en opiniones ni tendencias gastronómicas. Sin embargo jamás deben sustituir el criterio de un nutricionista o endocrino en lo que a cuestiones de salud se refiere. Estas aplicaciones emiten consejos válidos para la población en general pero no sirven por ejemplo para planear una dieta equilibrada durante el embarazo o la lactancia, diseñar el menú de los niños o seleccionar los mejores alimentos para personas de la tercera edad con riesgo de sufrir osteoporosis.

¡Sé responsable e infórmate bien sobre lo que comes!