La elección adecuada de zapatillas de running es esencial para cualquier corredor, ya sea un principiante que está aprendiendo a correr o un atleta experimentado que quiere alcanzar un rendimiento óptimo. Sin embargo, todavía hay deportistas que deciden destinar su presupuesto al último modelo de las principales marcas sin tener en cuenta otros aspectos. Las zapatillas de running no son un calzado de moda sino un elemento de apoyo para la carrera por eso es importante realizar un estudio de la pisada para optimizar el desempeño e incluso prevenir lesiones que por desgracia son muy comunes en corredores.


¿Qué es el estudio de la pisada?

El estudio de la pisada, también conocido como “análisis de marcha” es una evaluación que se realiza para comprender cómo los pies impactan el suelo al correr.

Existen tres tipos principales de pisada:

  1. Pronadora: Cuando el pie tiende a rotar hacia adentro al impactar el suelo.
  2. Supinadora: Cuando el pie tiende a rotar hacia afuera al impactar el suelo.
  3. Neutra: Cuando el pie mantiene una alineación adecuada sin una rotación pronunciada.

Las zapatillas de running están diseñadas para ofrecer soporte y amortiguación según el tipo de pisada. Usar el calzado incorrecto puede aumentar el riesgo de lesiones como la fascitis plantar, la tendinitis, y problemas en las rodillas, cadera y espalda.

¿Cómo se realiza el estudio de la pisada?

Algunas tiendas de deportes especializadas tienen un equipo de podólogos capaces de hacer un estudio biomecánico de la pisada con el fin de recomendarte alguno de sus modelos en venta. Otra posibilidad es acudir a una clínica de podología donde pueden realizar una evaluación más completa y ver cómo afecta el movimiento del pie a otras partes del cuerpo como la cadera, la columna o la rodilla.

Corregir una mala posición del pie te ayudará a prevenir lesiones que podrían agravarse con la carrera como las sobrecargas en ciertos grupos musculares, tendinitis, fascitis o basculaciones pélvicas.

El proceso típico de un estudio de la pisada incluye los siguientes pasos:

  1. Entrevista: el especialista te hará una serie de preguntas sobre tu historial de lesiones y hábitos a la hora de correr.
  2. Análisis visual: el podólogo observa el rango de movimiento del pie y las articulaciones de la rodilla, el tobillo y la cadera. También observará si existe dismetría, es decir, diferente longitud en ambas piernas.
  3. Análisis estático de la postura: utilizando una plataforma de presión se observa la distribución de peso en los pies. Los resultados del escáner se envían al ordenador para su lectura y valoración profesional.
  4. Análisis dinámico de la postura: se observan los movimientos del corredor al entrenar en una cinta de correr. Sobre todo, en el caso de los corredores profesionales se suele filmar un vídeo a alta velocidad y utilizar un programa especializado (Gait Analysis Software) que permite ver al detalle los movimientos del pie que son imperceptibles para el ojo humano.
  5. Informe: con los resultados obtenidos el especialista elabora un informe indicando el tipo de pisada, las correcciones necesarias y las zapatillas de running indicadas para tu caso en particular.

Otras recomendaciones

Además del estudio de la pisada, existen otras consideraciones importantes que debes tener en cuenta para elegir las mejores zapatillas de running:

  • Ritmo de la carrera: para carreras de larga distancia a un ritmo moderado es preferible elegir zapatillas con un buen soporte y amortiguación. En cambio, los corredores de velocidad necesitan zapatillas más ligeras.
  • Peso corporal: cuanto más peses, más amortiguación necesitarás para absorber el impacto.
  • Tipo de terreno: no es lo mismo correr sobre pistas asfaltadas que sobre terrenos irregulares. En el primer caso puedes optar por una suela suave mientras que para correr por senderos debes buscar unas zapatillas de trail running con suela resistente y tracción adicional.
  • Distancia: si corres largas distancias, por ejemplo, maratones, es esencial que tus zapatillas ofrezcan una buena amortiguación para proteger los pies y articulaciones.
  • Historial de lesiones: si has tenido lesiones previas como esguinces de tobillo o problemas de rodilla, es importante elegir zapatillas que proporcionen un soporte adicional para estas áreas problemáticas.
  • Comodidad y ajuste: al margen de las recomendaciones del especialista, es importante que te sientas cómodo con las zapatillas. Los dedos de los pies deben tener espacio para moverse y el arco de estar bien apoyado.

En resumen, la elección de zapatillas de running no es una decisión trivial. Además de considerar tu tipo de pisada, debes evaluar tu ritmo, la distancia que recorres, tu peso corporal y otros factores. Consultar con un especialista en calzado deportivo o un podólogo puede ser una excelente manera de garantizar que tus zapatillas sean las más adecuadas para ti. Invertir en unas zapatillas apropiadas mejorará tu rendimiento y salud a largo plazo.