Hace ya un mes que volvimos al trabajo y comer de tupper forma parte nuevamente de nuestras rutinas. Muchas personas siguen dietas especiales o deciden llevarse la comida de casa para ahorrar un poco. Es una buena idea ya que podrás elegir alimentos saludables dentro de tu presupuesto.


El mayor inconveniente de comer de tupper es la pereza de tener que cocinar el día anterior. Muchas veces estamos demasiado cansadas y sin ideas por lo que terminamos comiendo una tapa en el bar o llenando nuestro tupper de croquetas y otros alimentos precocinados con demasiadas grasas saturadas.

¿Cómo preparar un tupper saludable para llevar al trabajo?

  • Puedes hacer la comida el día anterior o aprovechar el fin de semana para planificar todos los menús semanales. Esta es una buena opción para vencer la pereza y la falta de ideas ya que entre semana solemos estar agotadas y apetece menos ponerse a cocinar.
  • Ten en cuenta las características de tu lugar de trabajo. ¿Hay posibilidad de utilizar un microondas en la oficina? Si es así, puedes optar por los platos calientes. Evita en todo caso alimentos como la coliflor o el pescado ya que al calentarlos desprenden bastante olor y esto puede provocar el malestar de tus compañeros.
  • Evita los alimentos a la plancha o a la brasa pues al recalentarlos pueden quedar bastante secos y poco digeribles. Si los acompañas de una salsa su textura será más apetecible.
  • La cantidad importa: no cocines inmediatamente después de comer. Es posible que al sentirte satisfecha prepares poca comida y al día siguiente te des cuenta de que las raciones son escasas.
  • Cuidado con las salsas que llevan lácteos o huevo: si no están correctamente conservadas corres el riesgo de contraer salmonelosis u otras enfermedades bacterianas que afectan al aparato digestivo.

El modelo del Plato Hardvard

Es la forma más sencilla de organizar un tupper saludable, sin dejar fuera ninguno de los alimentos recomendados.

  • Hidratos de carbono: 1/4 del plato. Pueden ser patatas, pasta, pan, arroz, quinoa, legumbres, etc.
  • Verduras, frutas y hortalizas: 1/2 del plato. Ensalada, verduritas asadas, puré de verduras, pieza de fruta, etc.
  • Proteínas: 1/4 del plato. Puede ser proteína de origen animal (huevos, queso, carne) o vegetal (tofu, heura, soja texturizada).
  • Grasas saludables: utiliza aceite de oliva para cocinar y adereza tus platos con una pequeña cantidad de frutos secos o semillas.

Conservar bien la comida.

No es lo mismo cocinar para comer al momento que guardar los alimentos para la semana. En el primer caso, es necesario respetar unas normas básicas de higiene como lavarse las manos y evitar que los alimentos cocinados entren en contacto con alimentos crudos.

En cambio, cuando vas a guardar la comida para consumirla después es importante seguir una serie de recomendaciones. La más importante: no se deben mantener los alimentos a temperatura ambiente después de cocinarlos, pues a partir de las dos horas podrían proliferar los microorganismos. Refrigera tu tupper cuanto antes y cuando lo saques del frigorífico para llevarlo al trabajo, acuérdate de meterlo cuanto antes a la nevera de la oficina. Si no tienes forma de refrigerarlo en el trabajo, tendrás que comprar un acumulador de frío y hacer uso de una neverita o bolsa isotérmica.

¡Espero que te hayan servido estos consejos!