infusión de marcela

La marcela es una planta medicinal originaria de América del Sur. Su nombre científico es Achyrocline satureioides y pertenece a la familia de las Asteraceae.



El arbusto de la marcela mide entre 0,20 y 0,50 metros de altura, y sus hojas de color blanquecino tienen unos 5 cm. de largo. La etapa de floración máxima coincide con el otoño, pero sus hojas y flores se recolectan a principios del verano ya que el exceso de humedad provoca la pudrición de las raíces. Luego estas se secan a la sombra en un lugar ventilado y es así como se elabora el famoso té de marcela.

Sus propiedades medicinales

Hace algunas décadas esta planta apenas era conocida en Europa, pero en los últimos años el interés científico en torno a la marcela ha ido en aumento dado que sus aplicaciones en medicina natural han sido validadas por diferentes estudios.

La marcela tiene un alto contenido en flavonoides (quercetina, luteolina), poderosos antioxidantes que protegen nuestras células contra el estrés oxidativo. Estas mismas sustancias poseen además propiedades antiinflamatorias, antivirales y digestivas. Una simple infusión de marcela es un remedio casero eficaz para favorecer las digestiones pesadas o aliviar los síntomas de diferentes trastornos gastrointestinales.

Estudios recientes del Instituto Clemente Estable y la Facultad de Química de la Universidad de la República, en Uruguay, confirman además que tomar con frecuencia té de marcela reduce las posibilidades de sufrir infartos cerebrales.

¿Cómo se prepara la infusión de marcela?

Para preparar infusión de marcela, coloca una cucharada de flores secas de la planta por taza de agua (o si lo prefieres 50 gramos por cada litro de agua). Su sabor es similar al de la manzanilla aunque un poco más fuerte.

Puedes tomar hasta dos tazas al día después de las comidas principales para combatir cólicos, indigestiones, acidez y otros problemas estomacales y digestivos.