Si te encanta explorar las propiedades terapéuticas de los aceites esenciales, hoy te hablaremos de una auténtica joya de la aromaterapia: el aceite esencial de jengibre.
Su aroma vibrante y especiado recuerda a los dulces navideños, pero más allá de su aroma reconfortante, este aceite esconde propiedades que quizá no conocías y que pueden contribuir de forma notable a tu belleza y bienestar.
¿Qué es el aceite esencial de jengibre?
Es el aceite que se obtiene mediante destilación por arrastre de vapor del rizoma del jengibre (Zingiber officinale). Su nombre viene de la palabra griega “zingiberis” que significa “con forma de cuerno”, haciendo alusión a la peculiar estructura de sus tallos subterráneos.
Se trata de una planta originaria del sudeste asiático, aunque hoy en día su cultivo se ha extendido a diversas regiones del mundo, como Asia, África occidental, el Caribe e incluso algunas zonas de Europa.
Puede alcanzar una altura de un metro y tiene hojas largas de color verde brillante y pequeños rizomas subterráneos de aspecto nudoso y corteza marrón, que es la parte más valorada tanto en gastronomía como en fitoterapia.
La raíz del jengibre se utiliza como especia y se ha empleado en medicina natural desde hace más de 4000 años. Los registros históricos revelan que era muy apreciado por las civilizaciones antiguas como la china, la griega y romana. Y no solo por su sabor, sino también por sus propiedades medicinales, especialmente en el tratamiento del resfriado, los trastornos digestivos y afecciones inflamatorias como la artritis o el reumatismo.
En el marco de la medicina tradicional china, el jengibre se considera un tónico que fortalece el Qi (energía vital) y contribuye a estimular el sistema inmunológico.
Además, es un ingrediente fundamental en la cocina asiática donde se utiliza para mejorar la digestión. Aparece mencionado en el Mahabharata, una epopeya india en sánscrito del siglo IV a.C. que describe un guiso de carne que utiliza jengibre como ingrediente.
También se ha utilizado como conservante alimentario gracias a sus propiedades antimicrobianas que ayudan a inhibir el crecimiento de ciertas bacterias consideradas dañinas para el organismo.
En el siglo I los comerciantes árabes introdujeron la raíz de jengibre en las regiones del Mediterráneo. De hecho, se cree que fue una de las primeras especias en llegar a Europa desde Asia.
En Europa, el jengibre se utilizó principalmente con fines culinarios, dando lugar a recetas tan famosas como el pan de jengibre.
En la Edad Media se convirtió en una de las especias más valiosas que llegaban desde Asia a través de las rutas comerciales. Según algunos documentos históricos de los siglos XIII y XIV, medio kilo de jengibre podía ser intercambiado por una oveja.
De la raíz al aceite esencial
Es importante diferenciar entre la raíz fresca y el aceite esencial. Si bien comparten beneficios, el aceite esencial es una forma extremadamente concentrada de los compuestos volátiles de la planta.
Mientras que en el jengibre fresco predominan los gingeroles, en el aceite esencial (dependiendo de si el rizoma está seco o fresco al destilarse) encontramos una alta concentración de sesquiterpenos como el zingibereno, el curcumeno y el farneseno. Estos compuestos son los responsables de su potente acción antioxidante, antiinflamatoria y antifúngica.
De color amarillo dorado y con un aroma cálido, picante, terroso y ligeramente dulce, el aceite esencial de jengibre se utiliza ampliamente en aromaterapia, fórmulas cosméticas y prácticas de salud holística. En los siguientes apartados, analizaremos sus propiedades y el grado de evidencia científica que las respalda.
Composición química del aceite esencial de jengibre
Lo que hace que el aceite esencial de jengibre sea extraordinario es su extraordinario perfil químico, dominado principalmente por hidrocarburos terpénicos, responsables tanto de su aroma como de sus beneficios saludables.
A diferencia del rizoma fresco, donde predominan los gingeroles, en el aceite esencial estos compuestos aparecen en menor proporción o transformados (por ejemplo, en shogaoles). Por ello, su actividad terapéutica se asocia principalmente a los monoterpenos y sesquiterpenos.
De forma general, alrededor del 85–90% de su composición corresponde a estos compuestos, entre los que destacan: zingibereno, β-bisaboleno, β-sesquifelandreno, α-pineno, β-pineno, canfeno, 1,8-cineol, linalol, borneol, γ-terpineol, nerol, geraniol y acetato de geranilo, además de aldehídos como neral y geranial.
Algunos beneficios terapéuticos que se atribuyen a cada componente:
- Zingibereno: es el principal sesquiterpeno del aceite de jengibre y uno de los responsables de su aroma característico. Se le atribuyen propiedades antioxidantes y cierta actividad antimicrobiana.
- Canfeno: monoterpeno con potencial actividad antiinflamatoria y antioxidante. Algunos estudios sugieren también un efecto modulador sobre el metabolismo lipídico.
- α- y β-pineno: conocidos por su acción antiinflamatoria, broncodilatadora y expectorante. Son compuestos habituales en aceites esenciales con efecto respiratorio.
- β-sesquifelandreno (sesquiphellandrene): contribuye al aroma especiado del aceite. Se ha estudiado por su posible actividad antimicrobiana y efectos digestivos (carminativos).
- β-bisaboleno: presenta propiedades antiinflamatorias y potencial actividad calmante sobre la piel, lo que lo hace interesante en formulaciones cosméticas.
- Geranial y neral (citral): aldehídos con aroma cítrico que poseen actividad antioxidante y antimicrobiana, además de contribuir al efecto refrescante del aceite.
- 1,8-cineol (eucaliptol): conocido por su acción expectorante y mucolítica, ampliamente estudiado en el ámbito respiratorio.
- Linalol y borneol: alcoholes terpénicos con propiedades calmantes, antimicrobianas y ligeramente sedantes, que equilibran el perfil más estimulante de otros compuestos.
- Curcumeno: sesquiterpeno presente en menor proporción, asociado a efectos antiinflamatorios y analgésicos en estudios preliminares.
Beneficios terapéuticos del aceite esencial de jengibre
El aceite esencial de jengibre destaca por sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y antibacterianas ampliamente estudiadas en el ámbito de la fitoterapia y la aromaterapia.
Reduce la inflamación
Uno de los efectos más destacados del jengibre y, en menor medida, de su aceite esencial, es su capacidad para modular la respuesta inflamatoria.
El jengibre posee compuestos como el zingibereno y el β-bisaboleno, han mostrado actividad sobre mediadores implicados en la inflamación. Estos compuestos pueden influir en rutas bioquímicas similares a las de los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), especialmente mediante la inhibición de enzimas como la ciclooxigenasa-2 (COX-2) y la reducción de mediadores proinflamatorios como prostaglandinas y citoquinas.
En modelos experimentales, como estudios realizados en ratas Lewis, se observó que el jengibre y sus extractos poseen potentes efectos antiartríticos, reduciendo la inflamación articular y el daño tisular.
Otro estudio aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo publicado en 2001, en el que participaron 261 pacientes con osteoartritis de rodilla y dolor de moderado a severo, evidenció que el extracto de jengibre produjo una reducción significativa de los síntomas en comparación con el grupo placebo.
Es importante matizar que la mayor parte de la evidencia clínica disponible se basa en extractos de jengibre y no directamente en su aceite esencial. Sin embargo, debido a la presencia de compuestos bioactivos compartidos, se considera que el aceite puede tener efectos similares, especialmente cuando se aplica de forma tópica.
Por esta razón, el aceite esencial de jengibre se utiliza habitualmente en masajes terapéuticos para aliviar molestias asociadas a artritis, artrosis y reumatismo. Además, su acción rubefaciente (generadora de calor) lo convierte en un aliado eficaz para reducir el dolor muscular y las agujetas después del ejercicio intenso.
Facilita la digestión
El jengibre se utiliza a menudo como condimento en la cocina asiática para mejorar las digestiones.
En la medicina Ayurvédica, se dice que el jengibre tiene la capacidad de encender el «Agni» o fuego digestivo, mejorando la absorción de nutrientes y la eliminación de toxinas.
A veces en terapias naturales se aplica una gotita de aceite esencial de jengibre en el ombligo y se masajea suavemente la zona para aliviar problemas digestivos como la hinchazón y los gases (método Pechoti)
Por otro lado, la aromaterapia con aceite esencial de jengibre ha mostrado resultados interesantes en el control de las náuseas.
Por ejemplo, un estudio publicado en el Journal of Alternative and Complementary Medicine analizó la eficacia de este aceite para combatir las náuseas postoperatorias. Los pacientes que inhalaron aceite esencial de jengibre, tras una cirugía abdominal reportaron niveles de náuseas significativamente menores que aquellos que recibieron un placebo. (url del estudio que puedes consultar:)
Otro estudio de 2016 publicado en la revista Integrative Medicine Insights reveló que compuestos del jengibre como los gingeroles y los shogaoles tienen propiedades antieméticas y pueden ser eficaces para prevenir las náuseas y los vómitos durante el embarazo y la quimioterapia.
La aromaterapia funciona tan bien en estos casos porque las moléculas del aceite llegan rápidamente al sistema límbico a través del bulbo olfatorio, enviando una señal de «calma» al centro del vómito en el cerebro.
Ayuda a combatir infecciones
El aceite esencial de jengibre es objeto de estudio constante por su potencial para combatir bacterias en un contexto donde la resistencia a los antibióticos es una preocupación creciente.
Diferentes estudios han analizado las propiedades antifúngicas y antimicrobianas del aceite esencial y la oleorresina del jengibre. Estas propiedades se atribuyen a dos compuestos bioactivos que son el zingibereno y curcumeno, ambos pertenecientes a la familia de los terpenoides. Los terpenoides, presentes en los aceites esenciales de diferentes plantas, son conocidos por su capacidad para alterar la membrana celular de ciertos microorganismos e interferir en su crecimiento.
Un estudio in vitro publicado en el Asian Pacific Journal of Tropical Diseases reveló que los compuestos del aceite esencial de jengibre fueron eficaces contra Escherichia coli, Bacillus subtilis y Staphylococcus aureus. También fue capaz de inhibir el crecimiento de la bacteria Candida albicans.
La combinación de estas propiedades antisépticas con su capacidad antiinflamatoria hace que el aceite de jengibre sea un excelente aliado para la limpieza del aire mediante difusión, ayudando a purificar ambientes cargados durante las épocas de resfriados y gripe.
Despeja las vías respiratorias
El aceite esencial de jengibre, utilizado por vía inhalatoria, puede contribuir a aliviar la congestión nasal y favorecer la respiración, especialmente en procesos leves como resfriados o sinusitis.
Parte de este efecto se debe a la presencia de compuestos como el 1,8-cineol (eucaliptol) y ciertos monoterpenos, conocidos por su acción expectorante y mucolítica, que ayudan a fluidificar las secreciones y facilitar su expulsión. Además, algunos sesquiterpenos presentes en el aceite, como el zingibereno, pueden ejercer un efecto antiinflamatorio que contribuye a reducir la irritación de las vías respiratorias.
Un estudio realizado por investigadores del Centro Médico de la Universidad de Columbia y la Facultad de Medicina y Odontología de Londres reveló que el jengibre y sus principios activos provocan una relajación rápida de los músculos lisos de las vías respiratorias. Este efecto broncodilatador sugiere que el aceite esencial de jengibre podría constituir una opción terapéutica en pacientes con asma y otras enfermedades del aparato respiratorio, solo o en combinación con tratamientos convencionales como los agonistas beta-2.
Reduce el estrés y la ansiedad
En la medicina ayurvédica, el aceite esencial de jengibre se ha utilizado tradicionalmente para equilibrar el estado emocional, especialmente en situaciones de apatía, fatiga mental o estrés. Su aroma cálido, especiado y reconfortante puede favorecer una sensación de bienestar y mejorar la concentración.
Desde el punto de vista fisiológico, la inhalación de aceites esenciales puede influir en el sistema límbico, una región del cerebro implicada en la regulación de las emociones. En el caso del jengibre, algunos de sus compuestos volátiles como el zingibereno, parecen ejercer un efecto modulador suave sobre el sistema nervioso.
Si bien existen aceites esenciales más estudiados por sus propiedades relajantes, como el de lavanda, el aceite esencial de jengibre puede ser una alternativa interesante, especialmente en personas que quieren mantener la claridad y el enfoque sin inducir somnolencia.
Mejora la circulación sanguínea
El aceite de jengibre también tiene un efecto estimulante sobre la circulación sanguínea, especialmente si se usa de forma tópica mediante masajes.
Gracias a su acción rubefaciente provoca una ligera vasodilatación en la zona de la aplicación, favoreciendo el flujo sanguíneo. A su vez, crea una agradable sensación de calor (efecto termogénico) que alivia la fatiga muscular y ayuda a eliminar toxinas.
Desde un enfoque más científico, algunos estudios señalan que los compuestos del jengibre, como los gingeroles y shogaoles (más presentes en extractos que en el aceite esencial), se relacionan con la modulación de mediadores como el óxido nítrico, clave en la regulación del tono vascular.
En el caso del aceite esencial, aunque la evidencia directa es más limitada, su uso en masajes puede resultar especialmente útil para aliviar la sensación de piernas cansadas, manos frías o tensión muscular asociada a una mala circulación periférica.
Aplicaciones del aceite esencial de jengibre en cosmética natural
El aceite esencial de jengibre se utiliza en todo tipo de fórmulas cosméticas por sus propiedades antioxidantes, antisépticas y antimicrobianas.
Por ejemplo, es especialmente útil para combatir la dermatitis seborreica, una afección inflamatoria de la piel que afecta principalmente al cuero cabelludo provocando caspa e irritación. Normalmente está causada por levaduras del género Malassezia, aunque también puede coexistir con ciertas bacterias. El aceite esencial de jengibre evita su proliferación, cuidando de la salud del cuero cabelludo.
Si quieres eliminar la caspa de forma natural, solamente tienes que añadir unas gotitas de este aceite a tu champú habitual. Agita bien y deja que actúe unos minutos antes de aclarar con agua tibia. Tu pelo quedará libre de caspa, suave y brillante. Además, el aceite esencial de jengibre estimula la circulación sanguínea en el cuero cabelludo, ayudando a que los nutrientes lleguen fácilmente al folículo piloso.
También se utiliza en fórmulas de cosmética facial como cremas, sérums y mascarillas con efecto rejuvenecedor. Gracias a su alto contenido en antioxidantes ayuda a combatir los radicales libres responsables del envejecimiento prematuro de la piel.
Además, por su acción estimulante es ideal para aportar luminosidad al cutis. Eso sí, debido a su alta concentración recomendamos usarlo en dosificaciones muy bajas, siempre diluido en un aceite portador o bases cosméticas.
¿Cómo actúa el aceite esencial de jengibre?
El aceite esencial de jengibre contiene una compleja combinación de compuestos volátiles, principalmente monoterpenos y sesquiterpenos como el zingibereno, el β-bisaboleno, el canfeno o el 1,8-cineol. Aunque los gingeroles y shogaoles son responsables de muchas de las propiedades del jengibre fresco, en el aceite esencial su presencia es menor debido al proceso de destilación.
Estos compuestos actúan en el organismo a través de diferentes vías. Por un lado, interactúan con los receptores cutáneos y terminaciones nerviosas cuando se aplican sobre la piel. Por otro, al ser inhalados, sus moléculas aromáticas estimulan el sistema olfativo, que está directamente conectado con el sistema límbico, región implicada en la regulación de las emociones.
Además, al aplicarlo sobre la piel, algunos de estos compuestos pueden atravesar la barrera cutánea y acceder al torrente sanguíneo, donde ejercen su acción drenante y antiinflamatoria.
Las principales vías de actuación son:
Vía tópica
La aplicación tópica es una de las formas más habituales de uso del aceite esencial de jengibre, especialmente en masajes terapéuticos.
Para ello, es fundamental diluirlo en un aceite portador como almendras dulces, jojoba o coco. La concentración recomendada no debe superar el 2%, lo que equivale aproximadamente a 4–8 gotas de aceite esencial por cada 10 ml de aceite vegetal.
Aplicado mediante masaje, puede ayudar a aliviar la tensión muscular, mejorar la circulación periférica y proporcionar una sensación reconfortante gracias a sus propiedades termogénicas.
También se puede incorporar como aditivo en cremas, sérums o mascarillas, donde contribuye a potenciar las propiedades antioxidantes de la fórmula.
Vía inhalatoria
Este aceite es uno de los favoritos del mundo de la aromaterapia por su aroma cálido y revitalizante.
Una de las formas más sencillas de utilizarlo es mediante difusión ambiental. Basta con añadir de 5 a 7 gotas de aceite esencial de jengibre en un difusor con agua y dejar que el aroma se libere lentamente en la habitación.
También puedes combinarlo con otros aceites esenciales cítricos y picantes como bergamota, incienso, rosa, nerolí, sándalo y ylang ylang.
Al inhalar el aceite esencial de jengibre, sus moléculas aromáticas estimulan los nervios olfativos, enviando señales al sistema límbico del cerebro. Esta interacción puede influir en el estado de ánimo, favorecer la relajación o mejorar la concentración.
Algunos ejemplos de mezclas para masaje y aromaterapia con aceite esencial de jengibre
A continuación, te proponemos algunas sinergias sencillas y efectivas para aprovechar al máximo las propiedades del aceite esencial de jengibre.
Mezcla de masaje para el dolor muscular o articular
- 50 ml. de aceite de almendras
- 6 gotas de aceite esencial de jengibre
- 6 gotas de aceite esencial de enebro
- 8 gotas de aceite esencial de mejorana
- 8 gotas de aceite esencial de romero
Mezcla todos los ingredientes en un frasco limpio y agita suavemente. Aplica mediante masaje en la zona afectada para favorecer la circulación, aliviar la tensión muscular y reducir la inflamación.
Mezcla suave e hidratante para el baño
- 1 cucharada de miel cruda
- 2 gotas de aceite esencial de jengibre
- 1 gota de aceite esencial de clavo
- 50 ml de agua de rosas
Incorporar todos los ingredientes en un recipiente limpio, agitar y añadir al agua del baño. Esta combinación aporta un efecto relajante, hidratante y ligeramente estimulante.
Mezcla de difusor para mejorar el estado de ánimo
Añadir en un difusor con agua:
- 2 gotas de aceite esencial de jengibre
- 1 gota de aceite esencial de cardamomo
- 4 gotas de aceite esencial de bergamota
- 2 gotas de aceite esencial de limón
- 3 gotas de aceite esencial de geranio de rosas
- 1 gota de aceite esencial de vetiver
Esta sinergia combina notas cítricas, especiadas y florales que ayudan a equilibrar el estado emocional, mejorar el ánimo y favorecer la concentración.
Mezcla de difusor para aliviar la congestión de las vías respiratorias
Añadir en un difusor con agua:
- 2 gotas de aceite esencial de jengibre
- 2 gotas de aceite esencial de árbol de Té
- 2 gotas de aceite esencial de salvia
- 2 gotas de aceite esencial de eucalipto
Ideal para épocas de resfriados o congestión leve. Esta mezcla combina propiedades expectorantes, antimicrobianas y descongestionantes.
Mezcla en difusor para calmar las náuseas
Añadir en un difusor con agua:
- 3 gotas de aceite esencial de jengibre
- 3 gotas de aceite esencial de pomelo
- 2 gotas de aceite esencial de menta
Esta combinación resulta especialmente útil para aliviar náuseas leves, gracias al efecto sinérgico entre el jengibre y la menta.
Exfoliante para eliminar células muertas
- ½ taza de azúcar moreno
- ½ taza de aceite de coco fraccionado
- 10 gotas de aceite esencial de jengibre
- 5 gotas de aceite esencial de nerolí
Mezcla todos los ingredientes en un recipiente limpio y luego transfiere la mezcla a otro recipiente hermético. Aplicar una pequeña cantidad sobre el rostro previamente humedecido. Masajear suavemente con la yema de los dedos y enjuagar con abundante agua tibia. Para terminar seca tu cara con una toalla suave y limpia y aplica una hidratante de tu elección.
Ten en cuenta que este exfoliante casero vuelve la piel fotosensible. Evita la exposición solar inmediatamente después de usarlo.
Precauciones en la aplicación del aceite esencial de jengibre por vía tópica
El aceite esencial de jengibre no es tóxico ni irritante por sí mismo, salvo si se usa en concentraciones elevadas. Sin embargo, puede causar fotosensibilidad si nos exponemos al sol inmediatamente después de aplicarlo. Por eso es mejor utilizarlo por la noche
Antes de utilizarlo por primera vez, es aconsejable realizar una prueba de tolerancia cutánea. Aplica una pequeña cantidad diluida en la parte interna del antebrazo y observa la reacción durante 24 horas. Si no aparece enrojecimiento, picor o irritación, puedes usarlo sin problema.
Otras recomendaciones importantes a tener en cuenta:
- El aceite esencial de jengibre está destinado exclusivamente a uso tópico y aromaterapia. No se debe ingerir y menos sin seguimiento de un profesional de la salud.
- Nunca lo apliques sobre mucosas o heridas abiertas
- Evita su uso tópico si estás embarazada. No existen suficientes estudios de seguridad para mujeres gestantes o en periodos de lactancia
- Puede presentar un leve efecto hipotensor. Por ello, las personas que toman medicación para la presión arterial deberían consultar con un profesional de la salud antes de utilizarlo de forma habitual.
Calidad y conservación
La calidad del aceite esencial de jengibre puede variar en función del origen de la planta, las condiciones de cultivo y el método de destilación. Por ello, es importante elegir productos de alta calidad.
A la hora de comprarlo, asegúrate de que en la etiqueta figure el nombre botánico completo: Zingiber officinale, y que se trate de un aceite esencial 100% puro, sin fragancias sintéticas ni aditivos.
Para conservar sus propiedades:
- Guárdalo en un lugar fresco y seco, idealmente entre 15 y 25 °C
- Evita la exposición directa a la luz solar o fuentes de calor
- Mantén el envase bien cerrado tras cada uso para prevenir la oxidación y evaporación de sus compuestos volátiles




