Cuando llega el otoño los cambios bruscos de temperatura provocan sequedad en las zonas más sensibles del rostro. Esta sequedad se manifiesta en una desagradable sensación de tirantez, picor, descamación o incluso grietas. ¿Te gustaría recuperar la suavidad de tu cutis? Hoy te hablaremos del “slugging” un beauty tip importado de Corea que se ha vuelto viral en las redes sociales, con cientos de videos publicados en Tik Tok y un aumento del 392% de búsquedas en Google durante 2022.

¿Qué es el slugging?

Slugging viene de la palabra “slug” (babosa), pero ¡tranquila! No tendrás que aplicarte las babas de este animal invertebrado sino vaselina, un producto conocido por su capacidad para suavizar la piel áspera y escamosa.

La vaselina es una sustancia oclusiva y una vez que se aplica sobre la piel crea una barrera protectora que evita en un 99% la pérdida de agua transepidérmica. Además, es un producto económico y fácil de encontrar en farmacias, supermercados y tiendas de barrio, de ahí que este truco se haya vuelto tan popular.

Sin embargo, en ciertos casos esta técnica estaría desaconsejada y puede provocar la aparición de brotes de acné. A continuación, resolveremos algunas de tus dudas sobre este tema.

¿En qué consiste el slugging?

El slugging consiste en aplicar una capa de vaselina al final de la rutina nocturna para retener la hidratación.

  1. Lo primero de todo es limpiar muy bien la piel para asegurarse de que está libre de impurezas que podrían obstruir los poros.
  2. A continuación, aplicamos la crema de noche. Es importante asegurarse de que sea una fórmula libre de exfoliantes químicos como ácido glicólico o retinol ya que el slugging puede multiplicar su efecto.
  3. Finaliza la rutina con una capa de vaselina para retener la humedad y sellar los activos cosméticos.
  4. A la mañana siguiente limpia muy bien el cutis con una loción limpiadora suave y agua tibia.

¿Dañará la vaselina mi piel?

Tal vez te genera cierta inseguridad por su procedencia (es una mezcla de hidrocarburos), pero la Unión Europea sólo autoriza la venta de cosméticos seguros y la vaselina es uno de ellos.

Este producto se utiliza desde hace más de 140 años para el cuidado de la piel. Su descubridor fue un químico llamado Robert Chesebrough en 1859. Chesebrough observó que los trabajadores de la industria petrolera utilizaban un residuo espeso del petróleo para tratar cortes y quemaduras. Posteriormente, refinó este material y lo comercializó como vaselina.

La vaselina es un producto no comedogénico ya que no penetra en los poros, sino que se queda en la superficie formando una barrera protectora. No irrita la piel, incluso si es sensible (se utiliza en el tratamiento de la dermatitis del pañal).

De hecho, aunque el slugging es una moda que viene de Corea, lo cierto es que los dermatólogos utilizan este método desde hace décadas para tratar afecciones cutáneas como la psoriasis.

Sin embargo, existe también cierta polémica con el uso indiscriminado de la vaselina en las rutinas de belleza. El slugging tiene también sus detractores como te explicaremos a continuación.

El slugging también tiene sus riesgos.

Un artículo publicado por la revista Dermatology pone en entredicho la eficacia de este método. Algunos dermatólogos opinan que, dependiendo del caso, podría hacer más mal que bien.

Las pieles secas, agrietadas o con eccema son las principales beneficiadas del slugging, mientras que las pieles grasas y con tendencia al acné no deberían utilizar esta técnica. A pesar de que la vaselina no penetra los poros, podría interferir con la actividad de las glándulas sebáceas, sobreestimulándolas. Al no poder salir al exterior, esta grasa queda atrapada infectando los folículos y dando lugar a los molestos brotes de acné.

Por otra parte, no debemos olvidar que la vaselina retiene la humedad, pero realmente no hidrata la piel. La Dra. Rosa del Río, dermatóloga especializada en estética facial explica que: “La vaselina actúa creando una barrera hidrofóbica que impide la evaporación del agua ocluyendo la piel. Por eso no es un humectante propiamente dicho e hidrata de manera indirecta, es decir, no aporta agua, pero evita que se pierda. Puede resultar útil en algunos casos, pero para hidratar la piel es mejor usar activos humectantes capaces de captar agua, como la glicerina o la urea, o agentes emolientes, como lanolina, el aceite de girasol, el aceite de jojoba o el de rosa mosqueta”.

La vaselina es muy útil para proteger la piel de condiciones climáticas extremas como ocurre en Corea donde la temperatura puede alcanzar los -20°C bajo cero en invierno. En España rara vez afrontamos este clima por lo que embadurnar nuestra cara cada noche con vaselina sería algo exagerado.

Aun así, si tu piel está excesivamente seca puedes utilizar el slugging con algunas precauciones:

  • No utilizarlo a diario.
  • No mezclar la vaselina con ácidos cosméticos.
  • Interrumpir el tratamiento si aparece un brote de acné.

Espero que te haya parecido útil este contenido. Si has puesto en práctica la técnica del slugging, anímate a contar tu experiencia y dinos si te ha funcionado.