La leucemia linfocítica crónica (LLC) es un tipo de cáncer que ataca a las células del sistema inmunológico conocidas como linfocitos.
Los linfocitos nacen en la médula ósea, un tejido esponjoso que se encuentra en el interior de los huesos y que contiene principalmente células madre y precursores de las células sanguíneas. Una vez de los linfocitos se forman, pasan a la sangre y se activan en los ganglios linfáticos donde cumplen su función de ayudar a combatir las infecciones.
En el caso de la LLC, estos linfocitos se comportan de manera anormal. No se destruyen, sino que siguen viviendo y proliferan sin control acumulándose en la sangre y desplazando a las células sanas de la médula ósea.
En el 95% de los casos la leucemia linfocítica crónica afecta a los linfocitos B que son responsables de producir los anticuerpos que identifican y neutralizan patógenos como bacterias y virus. Por esta razón, los pacientes con LLC en etapas avanzadas pueden tener una respuesta inmunológica debilitada y desarrollar infecciones recurrentes.
Incidencia y factores de riesgo
La leucemia linfocítica crónica es el tipo de leucemia más común en el mundo occidental. La American Cancer Society registró 19.000 nuevos casos en 2023 y alrededor de 4500 muertes.
La etiología de la enfermedad no está esclarecida. Hay muy pocos factores de riesgo conocidos, pero se sabe que afecta principalmente a personas mayores de 60 años. Solo el 20 % de los pacientes son menores de 65 años y es extremadamente rara en niños.
En la mayoría de los casos los médicos desconocen las causas exactas de la LLC, pero las probabilidades de padecerla parecen aumentar si:
- Tienes más de 60 años.
- Eres hombre.
- Eres de raza blanca.
- Hay antecedentes de LLC en tu familia.
- Has estado expuesto a sustancias hemotóxicas como pesticidas, plaguicidas, insecticidas o benceno (utilizado en la industria para la fabricación de pinturas, gasolina o tóner para fotocopiadoras).
Síntomas
En sus primeras etapas la LLC suele ser asintomática. De hecho, en más del 80 % de los casos es detectada casualmente al realizar análisis rutinarios. Sin embargo, a medida que avanza la enfermedad pueden aparecer síntomas como:
- Fatiga persistente
- Sudores nocturnos
- Infecciones frecuentes
- Fiebre
- Pérdida de apetito y peso
- Adenopatías (inflamación de los ganglios linfáticos)
- Dolor debajo de las costillas debido al agrandamiento del bazo.
¿Cómo se diagnostica?
La LLC se diagnostica mediante un análisis de sangre que muestra el recuento de los linfocitos, plaquetas y glóbulos rojos. Si el número de linfocitos B es elevado a menudo se necesita pruebas adicionales como:
- Pruebas de imagen para ver el tamaño de los ganglios linfáticos.
- Pruebas genéticas para determinar las características de las células cancerosas.
- Biopsia de médula ósea
Algunas pruebas específicas para detectar la leucemia linfocítica crónica y conocer el estadio de la enfermedad son:
Recuento sanguíneo completo (RSC) con diferencial
Se toma una muestra de sangre del paciente para comprobar el nivel de glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y hemoglobina (proteína que transporta el oxígeno).
Citometría de flujo
Es una prueba de laboratorio que se utiliza para determinar ciertas características de las células como la forma, el tamaño y la presencia de marcadores tumorales.
Las células se tiñen con un tinte sensible a la luz, y luego se pasan individualmente a través de un láser en el citómetro de flujo para ver cómo reaccionan. Los fluorocromos emiten señales de luz que permiten identificar ciertos marcadores.
Combinaciones de marcadores como CD5, CD19, CD20 y CD23 en los linfocitos B son compatibles con un diagnóstico de LLC. Los marcadores CD38 y ZAP-70 son indicativos de las formas más agresivas de la enfermedad.
La citometría de flujo también puede utilizarse para evaluar la eficacia del tratamiento, al cuantificar las células leucémicas restantes y determinar la presencia de “enfermedad mínima residual” (EMR). Esto ayuda a predecir posibilidad de recaída.
Hibridación fluorescente in situ (FISH)
Es otra prueba diagnóstica que permite detectar alteraciones genéticas específicas en pacientes con LLC.
La técnica FISH utiliza sondas de ADN marcadas con fluorocromos que se unen a secuencias específicas de los cromosomas. Bajo un microscopio de fluorescencia estas sondas fluorescentes revelan la presencia de alteraciones genéticas en los linfocitos B afectados.
Los resultados de FISH se utilizan para confirmar el diagnóstico o para seleccionar la mejor terapia.
Prueba de inmunoglobulinas séricas
Se utiliza para evaluar el estado inmunológico del paciente.
En la LLC los linfocitos B anormales proliferan en exceso, pero no funcionan adecuadamente ni producen anticuerpos de manera efectiva. Esto lleva a una disminución de los niveles de inmunoglobulinas, una condición conocida como hipogammaglobulinemia.
La medición de inmunoglobulinas séricas como lgG, lgA y lgM ayuda a conocer el grado de inmunidad de los pacientes con LLC. Niveles bajos podrían indicar una debilidad inmunológica que predispone al paciente a infecciones recurrentes.
En etapas avanzadas de la LLC el monitoreo de las inmunoglobulinas sérica es crucial. En caso de hipogammaglobulinemia severa el oncólogo podría recomendar la terapia de reemplazo de inmunoglobulina intravenosa (lgIV) para reducir el riesgo de infecciones graves.
Tratamiento de la leucemia linfocítica crónica
En muchos casos, especialmente en las fases iniciales y asintomáticas, no se administra tratamiento y se realiza un seguimiento conocido como “espera vigilante”. La LLC avanza más lentamente que otros tipos de leucemia y a menudo se cronifica. Sin embargo, con el paso del tiempo, la mayoría de los pacientes necesitará tratamiento.
¿Cuándo es el momento de recibir tratamiento?
- Si las infecciones reaparecen y se vuelve recurrentes.
- Si bajan demasiado los glóbulos rojos o plaquetas.
- Si el paciente pierde peso o tiene fatiga.
Estas son señales de que la LLC está avanzando.
Dependiendo del estadio de la enfermedad y de la salud general del paciente se pueden utilizar diferentes tratamientos:
Quimioterapia
Se utilizan medicamentos para combatir las células tumorales. Se puede administrar en forma de píldora, inyección o por vía intravenosa.
Inmunoterapia
Se utilizan sustancias producidas en laboratorio para estimular el sistema inmunológico.
Pueden ser de dos tipos:
- Inmunomoduladores: la lenalidomida estimula las células T para que identifiquen y destruyan a las células tumorales. Se puede utilizar sola o combinada con rituximab.
- Terapia de células T con receptor de antígeno quimérico: se extraen células T del paciente y se modifican en el laboratorio para añadirles receptores especiales de antígeno quimérico (CAR). Las células T modificadas con CAR se multiplican luego en la sangre atacando a las células tumorales.
Terapia dirigida
Actúa sobre proteínas específicas de las células cancerosas afectar a las células sanas.
Para tratar la LLC se usan diferentes tipos de terapia dirigida:
- Con inhibidor de tirosina–cinasas (ITC): bloquea la enzima tirosina–cinasa, para evitar que las células madre se conviertan en más glóbulos blancos, de los que el cuerpo necesita. El ibrutinib, el acalabrutinib,el zanubrutinib y el duvelisib son inhibidores que se utilizan para tratar la LLC progresiva, recidivante o resistente al tratamiento.
- Con inhibidor de BCL2: bloquea la proteína BCL2 que se encuentra en las células tumorales, aumentando así la efectividad de los fármacos anticancerígenos.
- Terapia con anticuerpos monoclonales: los anticuerpos monoclonales se adhieren a determinadas proteínas que se encuentran en las células cancerosas, estimulando el sistema inmunitario para que este las destruya, evitando así que se multipliquen y se diseminen. El rituximab, el ofatumumab, el obinutuzumab y el alemtuzumab se utilizan solos o en combinación con la quimioterapia para tratar la LLC sintomática y progresiva.
Radioterapia
Utiliza rayos de alta energía para destruir las células tumorales. También es útil para reducir la inflamación de los ganglios linfáticos o del bazo y para tratar el dolor óseo.
Leucocitaféresis
Si hay una cantidad muy alta de células cancerosas al recibir el diagnóstico, el oncólogo puede utilizar este tratamiento para reducirlas rápidamente. La sangre pasa por una máquina especial para limpiarla. Es una solución a corto plazo que necesita de otros tratamientos como la quimioterapia o la inmunoterapia para dar buenos resultados.
Trasplante de células madre
La quimioterapia destruye las células tumorales, pero también daña algunas células sanas de la médula ósea. El trasplante de células madre proporciona nuevas células hematopoyéticas que son capaces de regenerar los glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas.
Se pueden utilizar células del propio paciente (trasplante autólogo) o de un donante compatible (trasplante alogénico).
Es un tratamiento que se suele utilizar en pacientes jóvenes con leucemia linfocítica crónica en fases avanzadas.
Ensayos clínicos
Para algunos pacientes la mejor elección podría ser participar en un ensayo clínico. Los ensayos clínicos forman parte del proceso de investigación contra el cáncer y muchos tratamientos actuales se basan en ensayos clínicos anteriores.
Algunos ensayos clínicos, solamente aceptan pacientes que aún no recibieron tratamiento, mientras que otros aceptan también a pacientes cuyas terapias fracasaron.
Pronóstico de la leucemia linfocítica crónica
El pronóstico varía mucho dependiendo del estadio de la enfermedad y de las complicaciones que puedan surgir durante el tratamiento.
En Europa se suele utilizar la clasificación de Binet para conocer el estadio de la LLC.
- Estadio A de Binet: menos de tres áreas linfáticas agrandadas. No hay anemia ni plaquetopenia.
- Estadio B de Binet: tres o más áreas linfáticas agrandadas. No hay anemia ni plaquetopenia.
- Estadio C de Binet: tres o más áreas linfáticas agrandadas. Anemia y/o plaquetopenia.
En cuanto a las complicaciones que podrían surgir, las más frecuentes son:
- Anemia hemolítica autoinmunitaria: aparece cuando los glóbulos rojos, son destruidos por el sistema inmunitario.
- Sangrados debido a la baja densidad de plaquetas.
- Infecciones recurrentes, ya que el cuerpo no tiene suficientes inmunoglobulinas para combatir los gérmenes.
- Mayor riesgo de desarrollar otros tipos de cáncer como el linfoma difuso de linfocitos B grandes o el llamado “síndrome de Richter”, una variedad agresiva de la LLC que se presenta en un 5%-10% de los pacientes en fases avanzadas y necesita ciclos de quimioterapia intensiva.




