En el año 2000 la Asamblea General de la ONU designó el 25 de noviembre como Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. La fecha fue elegida para honrar la memoria de las hermanas Mirabal, tres activistas políticas de la República Dominicana que fueron brutalmente asesinadas por orden del dictador Rafael Trujillo en 1960.


Las mariposas

Patria de 36 años y sus hermanas, Minerva (34) y María Teresa (25) fueron conocidas como «Las mariposas». Formaban parte de una familia acomodada de la provincia de Salcedo (República Dominicana). Todas ellas estudiaron en la universidad, se habían casado y tenían hijos. Su «error» a ojos de la dictadura del general Trujillo era el activismo político que profesaban.

Las tres hermanas lideraron el mayor movimiento opositor que tuvo Trujillo en sus 31 años de mandato.

Las hermanas Mirabal demostraron desde pequeñas una inteligencia prodigiosa, pero fue Minerva quien llamó la atención del dictador en un baile de la universidad y este comenzó a tratar de cortejarla sin éxito. La respuesta del dictador fue contundente, encarceló a su padre e impidió que pudiera ejercer de abogada.

Minerva se casó con el líder revolucionario Manolo Tavárez en 1955. La joven además de rechazar al dictador, tomó la iniciativa de exigirle que terminara el acoso judicial contra Pericles Franco, uno de los fundadores del Partido Socialista Popular que era su amigo íntimo y había sido encarcelado en varias ocasiones.

Como consecuencia, Minerva y varias de sus amigas fueron encarceladas, aunque liberadas unas semanas después. En cambio, el padre de las hermanas Mirabal, Enrique Mirabal, sería apresado y liberado varias veces en años posteriores hasta que enfermó y murió en la cárcel en diciembre de 1953.

A raíz de las revueltas sociales que tuvieron lugar en Latinoamérica a finales de la década de los ’50 y en especial la revolución cubana liderada por Fidel Castro, surgió también en República Dominicana un movimiento clandestino de oposición al régimen llamado «Agrupación 14 de junio» en honor a las expediciones militares antitrujillistas de 1959. Tavárez fue su primer presidente y las hermanas Mirabal jugaron un papel clave en la disidencia siendo conocidas con el seudónimo de «Las mariposas».

El descubrimiento de las actividades desató arrestos en todo el país. Más de un centenar de personas fueron torturadas o asesinadas. Esta ola de represión y crímenes causaron indignación y conmoción en todo el mundo, La presión internacional obligó a Trujillo a liberar a las hermanas y a otros presos políticos, aunque el acoso policial continuó siendo permanente.

«Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte».

En este momento, «Las mariposas» eran ya una voz reconocida del movimiento opositor a Trujillo. El dictador llegó a reconocer que tenía dos problemas: la Iglesia y las hermanas Mirabal.

Sus ideas representaban «una amenaza para el régimen dictatorial de Rafael Leónidas Trujillo Molina que llevaba 30 años en el poder y no toleraba el pensamiento disidente» – explica el abogado y politólogo Geovanny Vicente Romero.

El 25 de noviembre de 1960, tres meses después de su último arresto, las tres hermanas y el chófer Rufino de la Cruz, fueron interceptadas por la policía secreta del régimen después de una visita a sus parejas en la cárcel. Fueron golpeadas brutalmente, ejecutadas y arrojadas a un barranco para simular un accidente de tráfico.

El asesinato de las hermanas Mirabal conmocionó a la sociedad dominicana. Trujillo pretendía acallar a los rebeldes con esta ejecución, pero consiguió incrementar aún más el odio y la presión sobre su gobierno. El 30 de mayo de 1961, fue emboscado y asesinado a tiros por un grupo de disidentes.

Sin embargo, no hubo justicia para Patria, Minerva y María Teresa. Los autores de la matanza fueron condenados con penas de 20 a 30 años, pero apenas cumplieron dos años en prisión.

Las hermanas Mirabal se convirtieron en un símbolo de la lucha contra la violencia hacia la mujer, una lacra que a día de hoy sigue provocando miles de muertes en todo el mundo.

«Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte» – es una de las frases que se le atribuyen a Minerva Mirabal. Una historia que sigue inspirando a muchas generaciones de mujeres en su lucha contra la violencia machista.

Tres años después del asesinato de las hermanas Mirabal, en 1963, la Asamblea General de las Naciones Unidas comenzó a elaborar una Declaración sobre la eliminación de la discriminación contra la mujer que vio la luz en 1967.

En 1979 la ONU consiguió la aprobación de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación hacia la mujer, y ya en el 2000 se proclamó el 25 de noviembre como Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, invitando a gobiernos y ONG’s a poner en marcha iniciativas que visibilicen la violencia que sufren las mujeres en todo el mundo por razón de su género.

Sólo en España han habido 1118 crímenes machistas desde 2003. En 2020, 45 mujeres han sido víctimas mortales de la violencia machista. Y si miramos al resto del mundo, la situación es todavía más desalentadora. Sólo dos de cada tres países tienen leyes que protejan a la mujer contra la violencia doméstica; mientras que en 37 estados no se juzga a los violadores si se casan con la víctima.

Curiosamente, el asesinato de «Las mariposas» tuvo un trasfondo político pero luego simbolizó la lucha de muchas mujeres por su derecho a ser escuchadas, sobre todo en aquellos lugares del mundo donde la mujer no tiene libertad para expresar sus ideas.