¿Notas que tu rostro ha perdido firmeza y comienzan a aparecer los primeros signos de flacidez? Afortunadamente, hoy en día, es posible conseguir un aspecto más joven y descansado sin necesidad de pasar por el bisturí.


Esto es posible gracias a Radiesse, un implante inyectable biocompatible y biodegradable que se introduce de forma no invasiva en las zonas donde existe pérdida de tono y de volumen.

Sus principales aplicaciones están enfocadas a:

  • Rellenar arrugas profundas y líneas de expresión como el surco nasogeniano, los pliegues del entrecejo o el famoso “código de barras” que tienen en el labio superior algunas mujeres fumadoras.
  • Darle proyección a las mejillas cuando existe descolgamiento facial y pérdida de tono.
  • Hacer algunas facciones más armoniosas: suavizar la línea de la mandíbula, la nariz, etc.

Radiesse no deja cicatrices, tiene una textura natural al tacto y permanece en su lugar durante meses o años. El secreto se basa en su composición, una especie de gel formulado a base de microparticulas sintéticas de hidroxiapatita cálcica (CaHA). No contiene sustancias de origen animal ni humano y es posible infiltrarlo con una aguja muy fina sin dejar apenas marcas.

No produce reacciones alérgicas y como efectos secundarios solamente se han encontrado a lo largo de siete años casos de edemas temporales, inflamación local o molestias en la zona a tratar.

El mayor inconveniente de este tratamiento estético es que sus resultados no son permanentes. Al cabo de unos meses y, hasta un año, las partículas de CaHA se descomponen, metabolizándose con los tejidos subcutáneos.